Considerado uno de los mejores museos de arte contemporáneo del mundo, este ha sido ampliado gracias a Jean Nouvel, famoso arquitecto francés acreedor de premios como Aga Khan o la Medalla de Oro de la Academia de arquitectura.
Estoy en Madrid en una mañana fresca, muy fresca, los rayos del sol comienzan a apuntalar tímidamente y el mapa que llevo es mi fiel guía para llegar a mi destino. Emocionada, camino rápido para llegar a tiempo a mi cita con Dolores Muñoz, arquitecta del museo a quien había contactado desde Costa Rica para que me recibiera y me diera toda la información del Museo de la Reina Sofía para la revista Su Casa. Ingreso por la parte “vieja” y lo primero que veo son amplios pasillos con altísimos cielos rasos lo que me da una sensación extraña y me hace percibir un aire a hospital, aunque desde hace muchísimos años los colores, la plástica y las manifestaciones artísticas se apoderaron de este místico lugar. De allí comienza mi recorrido.
AL RESCATE DEL ARTE ESPAÑOL
Desde su creación heredó los fondos artísticos que en su día estaban integrados en el Museo Español de Arte Contemporáneo y en 1992 se inauguró la colección permanente de este centro, que hasta ese momento había acogido únicamente exposiciones de carácter temporal.
Muchas han sido las modificaciones que ha sufrido este lugar, clausurado como nosocomio en 1965, y tras varias amenazas de demolición a cuestas, fue declarado en 1977 como Monumento Histórico Artístico.
LA AMPLIACIÓN Se eligió entre más de 100 inscripciones a 12 equipos de arquitectos. El 24 de noviembre de 1999, el jurado escogió el proyecto del arquitecto francés Jean Nouvel porque resolvía de forma destacada y satisfactoria los objetivos que se habían marcado. Su propuesta, portadora de un lenguaje potente y audaz, además de adecuarse a las prácticas museísticas más actualizadas, dialogaba con cortesía y respeto con la solidez clásica del edificio de Sabatini.
LAS SALAS DE EXPOSICIONES El interior de estos espacios permite la flexibilidad necesaria para los diferentes tipos de muestras y soportes, al incorporar sistemas que pueden llegar a ocultar completamente las fachadas de vidrio. Los pozos de luz, ocultos por estores, logran iluminación natural, artificial o combinada. Diferentes mecanismos posibilitan suspender obras de arte de gran complejidad.
EL AUDITORIO Entre las calles Ronda de Atocha y Argumosa se ubica el edificio que alberga un gran auditorio con capacidad para 500 personas, y otro con 200 butacas. En el nivel más alto, entre inmensas terrazas, se encuentra la sala de protocolo.
Los auditorios proporcionarán un ámbito inmejorable para las actividades relacionadas con prácticas artísticas multidisciplinares, preformativas, audiovisuales y multimedia.
LA BIBLIOTECA Por último, la gran biblioteca y centro de documentación cuenta con 100 puestos de lectura y con los sistemas más novedosos de difusión y consulta de fondos bibliográficos, informáticos, audios, videos, etc. Y, unos almacenes de reserva capaces de reunir hasta 250.000 volúmenes. En este edificio también se ubica la librería, especializada en arte del siglo XX y XXI y humanidades: un aliciente más para el público que se acerca al Museo.
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.
Por: Gabriela Camacho*, colaboradora / Fotografía: Cortesía Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía