Robert Garita y Adriana Mora lograron diseñar un hogar acogedor y con personalidad en un condomino al este de la capital.
Sucasa 63
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Vida en FamiliaRobert Garita y Adriana Mora lograron diseñar un hogar acogedor y con personalidad en un condomino al este de la capital. Una familia grande; papá, mamá y cinco hijas que disfrutan tanto del tiempo que pasan con amigos como del que comparten juntos. Aquel fue el punto de partida de los arquitectos Robert Garita y Adriana Mora, quienes crearon una vivienda con espacios bien definidos para esas dos facetas: la social y la familiar. Lo privado y lo público Esta área está destinada enteramente para el disfrute de la familia con una sala amplia y cuatro dormitorios. Fue concebido como un espacio integral: hay espacio para la televisión, las niñas de la casa tienen sus escritorios para estudiar y hacer sus tareas, todo en conjunto, todo como familia. De vuelta en el vestíbulo y siguiendo en línea recta nos encontramos con la parte social de la obra: sala y comedor al costado izquierdo y a la derecha la cocina y desayunador con el área de lavado al final. Acá es donde la familia recibe sus visitas y disfruta de un lugar óptimo para pasarla bien: el espacio cuenta con una chimenea de gas empotrada en un pequeño mueble de madera, una amplia sala con minibar y salida al patio de la casa. Atraveasando el cuarto de lavado se ingresa a un tercer espacio pensado para alojar a los empleados a cargo del mantenimiento de la casa, otra oficina y el garaje para tres vehículos. Reglas estrictas, soluciones creativas Adaptándose a dichas reglas y tratando de complacer al máximo las peticiones de sus clientes, los arquitectos lograron darle un carácter moderno a la casa con el uso del agua y vidrio. En el exterior la fachada cuenta con un espejo de agua a todo lo largo que complementa una caída sobre un muro de piedra en uno de los extremos. Por medio de un puente en piedra (adornado por un cielo de madera que hace un juego interesante con la luz) se accede a la entrada principal y el vestíbulo. El acceso para vehículos es atractivo y espacioso, pensando precisamente en las visitas pues una de las reglas del complejo es que ningún carro puede quedar estacionado sobre las aceras o en la calle. Además, contemplando desde ya la futura vida social de las hijas de los dueños. La solución entonces fue el diseño de una media rotonda que se integra sin problemas al resto de la casa y que hace buen juego con la fachada y las zonas verdes adyacentes. A nivel interno, el vestíbulo combina una caída de agua sobre vidrio y piedra que además de ser un elemento atractivo a la vista produce una sensación relajante con su sonido. La madera fue otro de los materiales utilizados para darle personalidad a la casa. El almendro de río, importado de Nicaragua, está presente en el 35% de la obra en pisos, puertas y acabados en ventanas y fachada. El tono rojizo y oscuro de esta madera le dan calidez y contraste a los espacios. Otro detalle importante es la buena ventilación que los arquitectos lograron en toda la casa, manteniéndola fresca durante todo el día. Así, lo único que se necesita para disfrutar de la casa es buena compañía, juntos, con amigos, en familia.
Robert Garita y Adriana Mora crearon una vivienda con espacios definidos para la faceta social y privada de una familia capitalina. Acompáñenos a recorrer su obra. *Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. |
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Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Osvaldo Quesada |