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Casalvolone está en la ciudad
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Por Randall Zuñiga
Publicado el 10/26/2011
 
Sobre su Vespa celeste carga con 30 años, una joven y prometedora oficina de arquitectura, una Mención de Honor en la Bienal del 2008 con su primer proyecto construido, un deseo aun latente por hacer escenografías para teatro y a un triatlonista recién descubierto.

Sucasa 63


Casalvolone está en la ciudad
                                                                                               

                                                                                                                                                                                     
             

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Casalvolone está  en la ciudad

       

Sobre su Vespa celeste carga con 30  años, una joven y prometedora oficina de arquitectura, una Mención de Honor en  la Bienal del 2008 con su primer proyecto construido, un deseo aun latente por  hacer escenografías para teatro y a un triatlonista recién descubierto.  Casalvolone se llama Franco, también con mayúscula.

       

Cuando se cruzan la Calle 6 con la  Avenida 10 nacen cuatro esquinas: Refrigeración Omega ocupa una de ellas, en  otra está la tienda Solo Liquidaciones y en la tercera un salón de belleza  llamado Tamys. En la cuarta esquina hay un edificio en concreto expuesto, con el metal pintado de  negro y un logo discreto (FCB Arquitectura) que, desde dentro, dibuja su propia sombra a la luz.

Aprendo muchísimo solo con el hecho de pasear por la Avenida  Central, meterme a  almorzar al Mercado, caminar por el bulevard nuevo, o por la Avenida Segunda:  eso abre la mente”, confiesa el arquitecto. “Ahí es donde uno ve la gente, las necesidades”.

De la música a la arquitectura
Franco Casalvolones estudió órgano por 11 años. De vez en cuando hacía presentaciones  y en estas encontró una fascinación por la puesta  en escena. “El teatro me  encanta y me había pasado por la mente meterme en algo de escenografía”,  recuerda.

Sin embargo, luego de salir del colegio  decidió seguir la tradición familiar y convertirse en administrador, pero a los  8 meses ya había cambiado la calculadora por los  libros de dibujo y los lápices, sin saber muy bien qué le iban a enseñar en la Escuela  de Arquitectura de la Universidad Véritas.

Aunque nunca trabajó mientras estuvo  estudiando (hasta 2005) y su mayor experiencia fue la prueba y error de su  primer proyecto Casa Casalfe (junto a Sánchez), ganadora de una mención de  honor durante la Bienal Nacional de Arquitectura del 2008. Para ese evento  concursó también con el edificio de su oficina, en el que tenía más fe. “Eso  ayudó muchísimo, me permitió subir un escalón. No me trajo trabajo, pero en el  momento en que uno enseña una revista o un premio, al cliente le da confianza.  Muchos pueden decir: ¿voy a contratar a un maecillo de 27 años para que me haga  la choza, que es la inversión de mi vida?... Cuesta mucho”.

FCB, la oficina
“Tadao Ando, que simplemente hace un  cubo y le abre un hueco para una ventana y entra un rayo de luz que vuelve el  espacio espectacular: esa es la arquitectura que a mi me encantaría llegar a  hacer algún día, ese es el tipo de arquitecto que me inspira”. Ando era, junto  a Luis Barragán y Alvar Aalto, la inspiración de Casalvolone mientras  estudiaba.
Precisamente desde su oficina se ha planteado desarrollar proyectos más  conscientes de la distribución de los espacios y la circulación que de la forma, a la que relega a un segundo plano.

Las bases son claras: materiales expresados con sinceridad, poco o nulo uso de  color y aprovechar responsablemente recursos como el espacio y la luz natural. Ah, y la sorpresa. “Trato de que la  casa no se enseñe desde el principio, que se vaya descubriendo poco a poco. El  recorrido es una de las cosas más importantes para mí”, añade.

Teatronista
“Ahorita voy a hacer un triatlón, el  sábado. Vamos a ver cómo me va. Tengo 2 años de nadar en aguas abiertas y como  6 meses de hacer triatlón. Me inspira muchísimo. Muchas de las respuestas de  diseño las he pensado nadando. No soy muy bueno, pero ahí vamos para adelante”.  Franco habla con confianza, sin poses. También dice que, antes de morir,  quisiera hacer escenografías. “Ahora estoy tan centrado en esto (su oficina  FCB) que no he tenido el chance de meterme en ese mundo”.
Probablemente en un rato salga a  almorzar. Recorra desde su oficina, allá por la Bomba La Castellana, hasta la  Plaza de la Cultura o incluso hasta el Mercado Central para almorzar. Quizás en  su camino, o nadando, o viendo una obra de teatro, o comiéndose un casado, o  viajando en Vespa, resuelva lo que no consiguió con el AutoCad.
Otras notas de Franco Casalvolone:

            
  1. Oasis contemporáneo
  2.          
  3. Mención honorífica Bienal Nacional: Casa CASALFE Para  vivir cada espacio.
  4.          
  5. Justo y franco     
  

Casalvolone está en la ciudad
Con solo 30 años, carga una oficina de arquitectura,  un deseo por hacer escenografías para teatro y una vespa. Conozca más de Franco  y sus proyectos.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto  completo se encuentra en la versión impresa.

 
   

Por: Randall Zúñiga, periodista, rzuniga@nacion.com / Fotografía: Osvaldo Quesada y archivo Su Casa