- Por Revista Su Casa
- Publicado 01/29/2008
- Especiales
-
Calificación y comentario:




|
|
|
Duangritt Bunnag, Bunnag nos enseña que para hacer buena arquitectura no se requieren manifestaciones impositivas del proyecto sobre el contexto, sino más bien una sensibilidad extremadamente desarrollada para crear una unidad entre la arquitectura y el lugar donde se desarrolla. Localizada en el sureste asiático, Tailandia es un país netamente tropical. Y es aquí donde el arquitecto Duangritt Bunnag desarrolla su arquitectura de una forma muy particular por cuanto en su concepto formal tiende hacia el occidente, a pesar de ello, sus espacios logran mantenerse dentro de la concepción de uso asiática. En esta particular mezcla, Bunnag logra ser un arquitecto contemporáneo con un acento regional que tiende hacia la universalidad de sus conceptos que no necesariamente son particulares de Tailandia. ¿Cómo nace el proyecto? El proyecto nace de algo específico del sitio, que a su vez le da el carácter particular a cada lugar. Esto significa que un árbol, unas flores, una ola o cualquier cosa que se encuentra en el sitio es fuente de inspiración para desarrollar el proyecto. Por otro lado, los elementos tales como la lluvia, el sol, el calor, las fragancias de las flores o la humedad, también crean los direccionamientos y ordenamientos espaciales en sus plantas de distribución, así como las secuencias de los recorridos que unen a los diferentes usos de distribución. De manera tal que la estrategia del profesional para crear su arquitectura depende de un amplio conocimiento perceptual del lugar donde se va a desarrollar el proyecto. Ser o no ser Con esta estrategia, entonces, se presenta el dilema de ser o no ser, cuya respuesta es para Bunnag mimetizar su obra con el entorno existente. De aquí que sus proyectos busquen la quietud, el simplemente estar, porque sus diseños proponen una forma de vida más lenta y contemplativa, donde el espíritu del habitante logre un equilibrio espiritual con el universo. *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
|
Por: Carlos Álvarez*, arquitecto |
||
