- Por Catary Pahl
- Publicado 01/22/2008
- Portada
-
Calificación y comentario:




|
|
|
Brasilia Hablar de Brasilia es hablar de Óscar Niemeyer, de una ciudad construida prácticamente por él, que refleja una arquitectura hecha con líneas curvas y una libertad plástica que salta a la vista. Cuando el alcalde de Belo Horizonte, Juscelino Kubitschek, se convirtió en presidente en 1956, les pidió a Lucio Costa Costa y Niemeyer construir una capital nueva en las solitarias planicies del centro de Brasil, abriendo el vacío corazón de este enorme país. El presidente Kubischek le encargó el diseño de la nueva capital, Brasilia. Con un salario de 40.000 cruceiros, absolutamente ridículo para la monumental tarea, Niemeyer exigió que el Gobierno contratara a un puñado de amigos que, a primera vista, nada tenían que ver con la obra. Había un arquero del Flamengo y cuatro compañeros más “que estaban en la mierda y yo quería ayudar”, confiesa. Esta ciudad de curvas y arcos, ahora con 2,2 millones de habitantes, fue construida en apenas cuatro años.
|
Por: Catary Pahl Lima*, colaboradora |
