René Navarro diseñó para un deportista y su familia algo más que un rincón íntimo de reposo, ejercicio y actividades sociales. También se encargó de concretar cada detalle del mobiliario y la decoración, rescatando la tradición del “hágalo usted mismo”.
Más allá del sitio en donde emplazó la obra, el arquitecto René Navarro procuró reflejar buena parte del carácter y forma de vida de su cliente. De ahí que una fachada hermética oculta, casi en su totalidad, un espacio social íntimo, amplio, lleno de luz, jardines y agua. Además, el arquitecto fue hilando cada pequeño detalle del conjunto hasta concebir una obra congruente, pues se encargó del diseño arquitectónico, del mobiliario, la iluminación, la decoración, los colores...
La primera escenografía La fachada ciega pudo ser el inicio de una obra monumental y desligada de la escala humana, pero funciona en cambio para subrayar, por contraste, un interior claro y acogedor.
La preeminencia de la obra es completa en la fachada principal, blanca y decorada. “Usé ese muro como telón de fondo, como una especie de escenografía, para darle jerarquía al acceso”, explica Navarro. El efecto es el de un pequeño bulevar que hay que recorrer para llegar al área de parqueos.
Sin embargo, en este también destaca un bloque en concreto gris donde se expone, como en una vitrina, el área de gimnasio. Junto al cubo de vidrio, y como transición hacia el paño blanco, una mampara metálica permitirá en poco tiempo una barrera vegetal con enredaderas como ornamentación natural sobre la fachada fría. El interior: nivel 1 El primer espacio interior comunica los garajes y la habitación de huéspedes con el vestíbulo, cruzando un puente sobre un jardín interno, que apenas augura lo permeable que la vivienda es hacia los jardines. Este vestíbulo es el centro de todas las circulaciones: a la izquierda, medio baño de visitas con puerta de vidrio temperado con una película lechosa, y un espejo de agua bajo las escalera al segundo nivel; mientras que a la derecha, con puertas de vidrio también, se desarrolla la cocina, facilitando el acceso de víveres y otros menesteres de forma directa desde el garaje.
Al final del pasillo una puerta y puente de cristal llevan hasta el jardín sobre una pequeña caída de agua cuyo sonido inunda todo el proyecto. Luego, se abre una doble altura en donde se desarrolla la sala y el comedor, unidos visualmente a la cocina y de forma directa (abriendo amplios paños corredizos de vidrio) con la terraza, donde la escala vuelve a su normalidad. Y en donde un nuevo espejo de agua refresca los ambientes.
En esta fachada –sureste– las aperturas desempeñan un papel preponderante, pues el jardín y un área de parrilla se ligan a la terraza y esta al área social interna gracias a amplios ventanales.
Buena parte de los muebles de la casa fueron diseñados por Navarro y construidos por su equipo, aprovechando materiales de la obra, tomando las medidas exactas y estando acorde con las necesidades concretas de la familia.“Me gusta el art and craft, diseñar y construir de forma artesanal, aprovechando que la mano de obra nacional e inmigrante es cómoda y buena. Deberíamos hacer más muebles acordes con la arquitectura, incluso aprovechando los deshechos de la construcción. Hay que concientizar al cliente y despertar conciencias”, aconseja.
El interior: nivel 2 Subiendo las gradas negras sobre el espejo de agua se accede a un nuevo lobby que divide el recorrido: al centro un salón familiar, a la izquierda tres habitaciones para niños y a la derecha la habitación principal y el gimnasio. El salón familiar es, además de sala de televisión, un pequeño museo en donde descansan trofeos y recuerdos de la carrera deportiva del dueño. Para acceder a la habitación principal, se debe cruzar un puente de vidrio sobre la sala-comedor. En ella la cama funge como eje: es un mueble diseñado por Navarro, empotrado al centro del cuarto y a cuyas espaldas se desarrolla un walking closet abierto. Mediante puertas corredizas de vidrio se conecta directamente con el gimnasio privado. Este, a su vez, está conectado mediante una escalera blanca con la terraza.
Todas las áreas, sea desde el primer nivel o desde el segundo, están interconectadas visualmente, casi como un solo espacio de múltiples planos. “Busqué un flujo visual muy amplio, en donde todo se fuga a través de muchas aperturas. Hay siempre esa libertad visual que enriquece los espacios”.
“La casa te invita a explorarla –explica Navarro–, a jugar a nivel sensorial con el ruido de la fuente y la iluminación... La casa invita a la interacción y crear distintos escenarios”. La idea del arquitecto sobre los escenarios es recurrente. Navarro procura crear escenas para una familia: desde un espacio para el desayuno dominical o acabar una fiesta con amigos en la cocina, hasta un balcón pequeño para disfrutar la vista. Todo pensado para una actividad humana antes que para el clic de una cámara fotográfica o un artículo de revista. Una casa para vivirla sin sentirse apabullado por la estructura ni ajeno del entorno. Una casa que refleja una vida.
Ficha Técnica
Diseño arquitectónico: René Navarro Diseño interno, iluminación y mobiliario: René Navarro Arte: Claudio Fantini, John Juric y Hernán Arévalo
El arquitecto
Nacido en Managua, Nicaragua, el arquitecto Rene Navarro radica en Costa Rica desde niño y entre el 2007 al 2010 vivió en Edimburgo, Escocia, desarrollando proyectos personales. Es licenciado en arquitectura de la Universidad de las Ciencias y del Arte desde el 2005. A partir de ese momento se ha dedicado al diseño y remodelación de casas de habitación con un estilo ecléctico. Además de varias remodelaciones de viviendas, sus obras principales incluyen Casa Bussing (2007) y Casa Centeno (2011).
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.