Una exposición con réplicas y maquetas de obras artísticas e ingenieriles de Leonardo Da Vinci se expuso durante casi un mes en la Antigua Aduana.
Sucasa 62
|
|
|
El Gran Observador Una exposición con réplicas y maquetas de obras artísticas e ingenieriles de Leonardo Da Vinci se expuso durante casi un mes en la Antigua Aduana. Cerca de 500 años después del genio florentino su mayor legado sigue siendo, entre todas las enseñanzas, una: abrir bien los ojos. Escribía al revés pues nunca recibió una educación regular. Ponía errores a propósito en sus códices para no sufrir el plagio. Muchas de sus invenciones no se concretaron por imposibles o fueron devoradas por el tiempo. Fue hijo ilegítimo y asesor de reyes. Fue artesano, pintor, escultor, científico, urbanista... Leonardo Da Vinci resume buena parte de las máximas del hombre renacentista y su legado -visionario y rompedor- sobrevive y sorprende aun hoy. A Costa Rica llegaron, durante julio anterior, 64 máquinas dibujadas por Da Vinci donde ponía a prueba su talento ingenieril, al servicio de la sociedad y la guerra. De la mano de maestros artesanos italianos artefactos como relojes, máquinas de vuelo y maquetas de su ciudad perfecta saltaron de las anotaciones de sus cuadernos a escala 1:1, incluso manipulables por el público. Además, el evento incluyó un análisis sobre colores y técnica utilizado en dos de sus obras pictóricas más representativas: La Santa Cena y la Mona Lisa. “La Gioconda le ha eclipasado pues en la historia del arte es un cuadro que cambia la perspectiva”, cuenta Sara Martínez, curadora de la exposición. Sin embargo, su legado no se reduce sino que trasciende aun más por el contexto histórico en que vivió (1452-1519). “En el momento en que nace Da Vinci, el continente europeo salía de la oscura Edad Media, donde se habían perdido todas las técnicas y el cristianismo tenía un dominio en toda Europa. El saber estaba escondido en las bibliotecas de la iglesia y la gente no podía participar de él. El centro era Dios y todo arte se hacía para Dios y por Dios”. La aparición de Leonardo y otras personalidades significó centrarse nuevamente en el hombre. “La mentalidad del hombre renacentista es volver al conocimiento. Son genios como Leonardo y Miguel Ángel los que tienen esa curiosidad por aprender de la observación y de los clásicos. Fue un contexto histórico difícil para ellos”. La exposición, de índole educativa y práctica, buscó ser un museo vivo dividido en salas temáticas según la rama del conocimiento que abordara Da Vinci, desde la física y la mecánica hasta la anatomía. Tanto estas aristas como la del urbanismo y su ciudad ideal partían de una constante: la observación. Desde ver cómo vuela un pájaro y por qué agitar nuestros brazos no nos hace volar, hasta entender por qué el hacinamiento en las ciudades trae, implícitos, problemas sanitarios y de circulación. Sus ojos, como los de la Mona Lisa, parecen observarnos siempre, siguiéndonos adonde vayamos, más allá de cualquier oficio y sobreponiéndose a la suma de los calendarios. |
|
Por: Randall Zúñiga, periodista *rzuniga@nacion.com / Fotografía: Ana Lucía Rodríguez y cortesía de la organización |
|
|
|
Linares de Tucumán La primera muestra la realizó a sus 17 años en el Instituto Ciudad de los Poetas en Madrid. A partir de entonces las muestras individuales y colectivas del artista argentino Diego Linares siguen mostrándose en su país, Costa Rica, Panamá, México, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, entre otros. Actualmente reside en Costa Rica y trabaja hace muchos años con la Galería Klaus Steinmetz Contemporary con la que participó en ArteBA 2011 en Buenos Aires en el mes de Mayo, retornando así después de más de una década a su país natal. Pinta desde lo más profundo de su alma, diluye la sangre étnica de la tierra; homenaje eterno a la femineidad y exotismo en su estado más puro. AS: Qué es lo que más impacto ha tenido en tu vida? AS: Tus pinturas…de donde salen las negras?
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | ||
|
Por Annelisse Scholl, arquitecta. Fotografías: retrato por Nicolas Bohler, obras por Carlos Quesada y Osvaldo Quesada. |
||||