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Por Randall Zuņiga
Publicado el 07/4/2011
 

El mismo espacio puede adquirir múltiples interpretaciones  según quienes lo habitan. De ahí que, como si de un ejercicio de interiorismo  se tratara, la firma Joaristi & Barascout muestra dos versiones de un mismo  espacio, diseñado y decorado para dos distintas familias.

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El mismo espacio puede adquirir múltiples interpretaciones  según quienes lo habitan. De ahí que, como si de un ejercicio de interiorismo  se tratara, la firma Joaristi & Barascout muestra dos versiones de un mismo  espacio, diseñado y decorado para dos distintas familias.  

Pocas veces consta en fotografías el paso  de dos familias con todo su equipaje por un mismo espacio, con el diseño  capitaneado por los mismos profesionales. Este es el caso excepcional de una  vivienda de 450 metros cuadrados ubicada en las montañas de Escazú cuyo diseño  arquitectónico y de interiores estuvo a cargo de Enrique Barascout y Aimee  Joaristi.

La vivienda fue diseñada por los  profesionales hace cerca de 6 años buscando evocar las casas de finca  costarricense tanto en su diseño como en los colores seleccionados en  exteriores e interiores. Sin embargo, para superar la típica casa victoriana,  Joaristi y Barascout “limpiaron” el concepto. “Le quitamos los adornos, toda la  filigrana. Ya sin decoración tomó un aire contemporáneo”, recuerdan.

Su forma sencilla (en L), la madera  como elemento principal y una distribución lógica ayudaron a crear  distintos ambientes de fuerte personalidad ligados al jardín exterior.

La obra se fue escalonando en el lote  con el fin de evitar movimientos de tierra, de ahí que los espacios quedaron  marcados por pequeños desniveles y subrayados por las texturas, el mobiliario y  los colores seleccionados para cada lugar.

Primera versión

Los clientes (una pareja con dos  niños) para quienes se desarrolló el interiorismo en la primera ocasión  traían consigo una mezcla de recuerdos familiares, antigüedades, pinturas y  muebles que fue reinterpretada en el interiorismo. Así, se retapizaron muebles,  se combinaron objetos personales con otros más contemporáneos y se  intervinieron las paredes con colores fuertes. “Quisimos decorar con base en el  color. Usamos un rojo quemado en el exterior, que se ve a menudo en el campo y  resalta con los tonos verdes de la montana”, explica. También en la terraza se  añadieron puntos focales fuertes, como un amplio sofá morado.

En el interior el color base fue el  crema para no saturar los espacios, aunque se colocaron muchas alfombras tipo  kilim de colores rojos -sobre todo en el área social-.

Segunda versión

En el segundo caso los requerimientos  eran distintos: una mujer divorciada con dos niños pequeños quería que  su hogar fuera sumamente femenino. “Nos mencionó que quería percibir un  sentimiento de flotación y amor”, explican los diseñadores. Incluso en la  colección de cuadros que traía consigo el tema era recurrente.

Para ella y sus hijos las paredes beige  internas se aclararon y se dejaron avejentar para mostrar la madera, mientras  dotaron de su color incluso al cielo raso tradicionalmente barnizado. Además el  colorido de tapices del mobiliairo fue sustituido por piezas blancas y  almohadones que añaden toques de color, y se abrió espacio entre el mobiliario  para que una serie de esculturas de Auguste Rodin converaran entre sí.

La claridad del blanco también llegó al  exterior, donde el cambio es aun más evidente luego del rojo quemado de los  dueños predecesores. Su contraste con las tejas originales es mayor, pero por  su claridad resulta más discreto que el anterior y la marca de la sisa de los  tablones de madera es más evidente. También el mobiliario de la terraza es  ahora más discreto, predominando el blanco y las maderas oscuras.

Habla el color

Para la firma Joaristi & Barascout, la forma más sencilla de personalizar un espacio es mediante el color y, no  es un secreto, también es la más barata. De ahí que recomiendan dotar de  personalidad a un espacio a partir de una paleta cromática afín al usuario, en la  que este se sienta cómodo.

Habla la mezcla

Otra clave presente en ambos diseños es  una máxima de la oficina de diseño y decoración: mezclar, siempre mezclar en  lo que ha mobiliario y accesorios se refiere. “Si todo es muy contemporáneo  nada va a llamar la atencion y va a parecer una casa genérica y que podés  seguir comprando todo en media hora en una tienda”, ejemplifica Joaristi. Para  ambos la mezcla brinda personalidad a los ambientes, sobre todo cuando se trata  de sumar en un mismo sitio una herencia y un objeto nuevo y moderno. En ese  caso, ambos sobresalen.

*Adaptación  revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 
   

Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com   / Fotografía: Ronald Pérez