- Por Revista Su Casa
- Publicado 07/4/2011
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Galeria de Fotografias |
| Casa Florida Jaya Zebede buscó la coherencia y la unidad máxima en su más reciente proyecto, realizado en el sur de los Estados Unidos. “Mis proyectos siempre comienzan con un diagrama de circulación simple y claro”. La sentencia de la arquitecta Jaya Zebede toma forma y acabados en su obra Residencia Franco, en la costa sur de Florida, Estados Unidos. El proyecto, precisamente, potencia lo mejor del sitio y resta protagonismo a aquello ineludible que se encuentra alrededor. Gran H “El proyecto está ubicado en Golden Beach, uno de los pocos barrios en Dade County que colinda con el mar y que es exclusivamente para casas privadas, donde hay una restricción de altura de 30 pies” (9,14 m). Ambas particularidades se convirtieron en claves de la obra: esta sería alargada, pero jugando con los vacíos para dar visibilidad al paisaje. La propiedad colinda al norte y al sur con viviendas de un complejo residencial. Al este se encuentra la calle de acceso y al oeste los canales. De ahí que la arquitecta buscara potenciar la vista hacia el oeste desde todos los espacios de la casa, negando las colindancias pero sin abstraerse por completo. Por eso precisó de una paleta de materiales y colores limitada pero enérgica que, desde el acceso principal, marcan la tendencia del resto de la obra: paños de estuco blanco, pizarra, vidrio y madera. Además, desarrolló dos naves alargadas en las colindancias y una central más corta, formando una especie de hache mayúscula (H) que enfatiza el espacio del acceso y de la terraza trasera. “La idea de la casa es integrar los espacios del exterior con las áreas interiores. Por lo tanto, se crean dos patios: uno en el frente y otro hacia la parte de atrás de la casa, y el espacio principal de sala-comedor se integra en su totalidad a ambos espacios abiertos”, explica la arquitecta. Incluso “los pisos del primer nivel son todos de piedra caliza, tanto adentro como afuera; la única diferencia es el acabado de la piedra para que esta no sea resbalosa en el exterior”. Esta distribución permite la entrada de iluminación natural desde múltiples perspectivas y crea un espacio central que funciona de eje para acceder al resto de áreas. Interiorizar la unidad Tras el acceso, sobre un porche de madera entre el ala norte y sur del hogar, se encuentra el salón principal y un amplísimo ventanal hacia la terraza, la piscina y los canales. Este espacio central está ocupado por la sala y el comedor con acceso directo al exterior. A la izquierda, además, se encuentra un cuarto de invitados, una pequeña oficina, un salón de entretenimiento y otro familiar. A la derecha, en cambio, se ubica la cocina y el área de bodegaje. El interiorismo estuvo a cargo de Deborah Wecselmsn, quien añadió mobiliario y accesorios en colores tierra y dorados opacos, manteniendo la sobriedad y elegancia del sitio. El enchape de la fachada se repite en sectores delimitados tanto internos como externos, subrayando el ligamen entre uno y otro. “Las paredes de piedra pizarra se definen igualmente adentro y afuera de la casa. El resto son paredes blancas y paredes de vidrio, con algunas superficies focales en madera, que a veces aparece en el piso como en el patio del frente o el muelle, y a veces en las paredes que forran los balcones”. En el segundo nivel, al cual se ingresa por medio de una escalera escultural junto a la puerta principal, se ubican las habitaciones, privadas y discretas, pero las cuatro con vista al muelle. La arquitecta buscó un diálogo directo entre los distintos materiales para enfatizar la unidad y coherencia de la obra en su totalidad, llenando de evocaciones cada espacio, fuera interno o externo, borrando la frontera entre ambos.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | ||||
Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Robin Hill, cortesía de Jaya Zebede |

