De impronta arquitectónica ágil y con un planteamiento que optimiza el aprovechamiento de sus espacios, Casa Dersham es capaz de asimilar sin problemas tan diversas opciones de vivir como habitantes se las propongan.
Sucasa 61
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A tu gusto De impronta arquitectónica ágil y con un planteamiento que optimiza el aprovechamiento de sus espacios, Casa Dersham es capaz de asimilar sin problemas tan diversas opciones de vivir como habitantes se las propongan. |
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Estudio de casaJacqueline Gillet diseñó una casa en Santa Ana que es prácticamente un estudio, pero incluyendo un discreto primer piso que multiplica el espacio sin añadirle peso a la construcción. La combinación perfecta de lo amplio y lo acogedor. |
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Cariari cúbicoLa arquitecta Eugenia Solís demuestra con este proyecto lo bien que se adapta el estilo contemporáneo al clima cálido de Ciudad Cariari. Al apostar por la frescura y el minimalismo, el cliente sale ganando. |
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Casa Cajun Además de la arquitectura saludable como filosofía de diseño, las dos intenciones principales que fueron generando la espacialidad de Casa Cajun son: propiciar los encuentros familiares y potenciar el contacto con la naturaleza. |
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Casa Florida Jaya Zebede buscó la coherencia y la unidad máxima en su más reciente proyecto, realizado en el sur de los Estados Unidos.ver más |
| A tu gustoDe impronta arquitectónica ágil y con un planteamiento que optimiza el aprovechamiento de sus espacios, Casa Dersham es capaz de asimilar sin problemas tan diversas opciones de vivir como habitantes se las propongan. Minimalista y cálida a la vez, y con suaves transiciones entre sus ambientes. Elevada sobre el discurrir de ese extenso balcón herediano, Casa Dersham es el resultado de una manera de entender el espacio habitable que la arquitecta Jessica Martínez logró materializar en el mágico entorno de San Rafael. Ideal para profesionales jóvenes que ensayan su primer hogar, con todos los beneficios y la versatilidad de la planta libre, la casa se presenta, además, muy conveniente para aquellos que prefieren desarrollar parte de su vida laboral en ella, con múltiples espacios aptos de ser ocupados por temas y actividades diversas. Algunas decisiones Un campo visual diáfano y la integración de todos sus ambientes la definen en gran medida. Pequeños detalles, como la elevación del cielo raso hasta los 3 metros, pero también otras decisiones mayores, como la reorientación de la casa sobre el terreno, generan gran parte de sus atributos: ambientes espaciosos y luminosos, con excelente ventilación. De este modo, sus 190 metros cuadrados parecen sobrepasar por mucho la realidad de sus dominios. Por otra parte, un 60% de huella construida y un 40% de zona verde se impuso como norma propia de un desarrollo coherente con el entorno. “El paisaje de San Rafael cuenta con importantes áreas rurales, mucha amplitud de paisaje, mucha montaña, retomar elementos verdes con la jardinería y una cobertura no muy amplia del lote fue fundamental para integrarse al entorno”. Una estética al servicio de lo habitable Ingresando por la entrada principal, la casa se abre en una amplia sala, con excelente vista y salida a la parte posterior del jardín. A la derecha aparece la cocina, que va perdiendo protagonismo hacía afuera hasta perderse en el cuarto de pilas, igualmente integrado, pero mucho menos visible. A la izquierda, está la escalera, con un descanso acondicionado para la lectura, por donde se llega al dormitorio, que desplaza el cuarto de baño y el estudio de trabajo o área alternativa hacia el mismo vértice del ángulo que abajo ocupa el cuarto de lavado. Un mezzanine, con una vista privilegiada del Valle Central y lo suficientemente amplio e iluminado como para pensarlo en utilizaciones diversas, corona la parte superior de la vivienda. De un modo contrario, pero igualmente delicado, el límite entre un ambiente y el otro se advierte por las texturas del piso, el paso de la cerámica a la madera marca la transición entre la cocina y la sala. Transiciones visuales Todo está comunicado en Casa Dersham, y lo que no está comunicado materialmente lo está visualmente. No hay grandes secretos en esta vivienda que se abre francamente a sus habitantes, pero sí hay posibilidad de confort y espacios para modelar una intimidad a la medida. Una casa estándar, pero para nada común, con un aprovechamiento de sus elementos que la ponen en otro lugar, sin dejar de ser accesible y sin hacer grandes movimientos.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | |||||
Por: Federico Rosso, / Fotografías: Jorge Navarro |
| Estudio de casaJacqueline Gillet diseñó una casa en Santa Ana que es prácticamente un estudio, pero incluyendo un discreto primer piso que multiplica el espacio sin añadirle peso a la construcción. La combinación perfecta de lo amplio y lo acogedor. Ubicada en una parte de Santa Ana en donde Costa Rica sigue pareciendo Costa Rica, las dimensiones y el diseño de la casa que la arquitecta Jacqueline Gillet ideó para su cliente logran que una casa totalmente contemporánea sea a la vez espléndida y discreta, diferente sin ser extravagante en lo más mínimo. Arquitectura honesta A diferencia de muchas construcciones actuales, el proyecto de Gillet se caracteriza por una fachada principal muy abierta, que parece invitarnos a entrar. Siguiendo la curva del camino y tras cruzar un pequeño puente, la puerta de madera se abre directamente al área central de la vivienda, que abarca la sala, la cocina y el estudio. Esta área es incluso visible desde la calle, gracias al gran ventanal de la fachada, pero está protegida por una persiana metálica fija, reinterpretación de los parasoles y las rejas tan comunes en nuestra arquitectura tropical. Del terreno al proyecto Apertura y claridad, dos de las características centrales del proyecto, son fundamentales para que esta casa de habitación se sienta amplia sin ser especialmente grande. Y es que desde un principio se trató de un proyecto pequeño, adaptado al presupuesto y necesidades de un hombre soltero. El cliente quería una casa que fuera como un gran estudio, incluyendo eso sí un cuarto más apartado para que sus hijas se quedaran cuando lo venían a visitar. En lo que concierne al ordenamiento final del espacio, le dejó bastante libertad a la arquitecta, quién se dejó llevar por las características del terreno, empinado y con una entrada muy estrecha, para diseñar esta casa-loft. En la mañana, toda la casa está iluminada gracias a los amplios ventanales. La sensación de apertura es intensificada por la doble altura y por el hecho de que el techo está despegado de todo el cajón periférico. Dado que la casa no es grande ni quiere serlo, se aprovechó la altura del techo para ubicar el estudio arriba. A él se accede por una escalera que resulta punto focal del proyecto. Si bien la idea era una escalera “que no invada”, según palabras de Gillet, la escultórica estructura, cuyos escalones de metal antideslizante tienen todos la misma altura pero dos anchos distintos, no puede menos que apropiarse del espacio. Debajo del estudio se ubicó el dormitorio principal con su baño. Si bien carece de puertas, el dormitorio no se divisa directamente desde la entrada, lo cual le confiere una cierta privacidad. La integración no es total, sino que se ha adaptado a las preferencias del cliente. Los materiales demuestran el mismo pragmatismo en el diseño, mezclando madera, metal, vidrio y cemento lujado de manera que la posible frialdad de la construcción sea contrastada por materiales calientes y luz natural. La utilización de la madera es generosa, pues reviste los pisos del estudio y del dormitorio principal, así como un gran cubo externo ubicado en la parte trasera de la obra. También el balcón, el elemento más tradicional de la casa, es de madera, material que combina a la perfección con el verde del paisaje y la mesa traída de África que se ubicó allí. Además de los muebles empotrados, diseñados por la misma arquitecta, quién también eligió los colores de las paredes, los clientes se decidieron por aprovechar la sencillez del espacio para exhibir algunas piezas africanas tales como la alfombra de la sala, dándole al espacio un carácter propio e individual. Se han apropiado del espacio, tal y como debe ser.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa. | |||||
Por: Cristina Morales │Fotografía: Osvaldo Quesada |
| Cariari cúbicoLa arquitecta Eugenia Solís demuestra con este proyecto lo bien que se adapta el estilo contemporáneo al clima cálido de Ciudad Cariari. Al apostar por la frescura y el minimalismo, el cliente sale ganando. En climas muy cálidos, muchos eligen esconderse del sol. La casa que Eugenia Solís diseñó para una joven familia en Ciudad Cariari, Heredia, lo deja entrar por todos los rincones, abriéndose totalmente al entorno. Debido a que prácticamente la mitad del espacio está cubierto de vidrio, el interior de la vivienda cuenta con una gran luminosidad y existe una transición fluida entre adentro y afuera. El control de la temperatura se logró en este caso mediante una serie de parasoles ubicados tanto a nivel del suelo como del techo y de puertas corredizas que se mantienen abiertas la mayor parte del tiempo. Este diseño permite una circulación constante de aire, que baja la sensación de calor y de humedad. Se trata de arquitectura contemporánea para los trópicos. Integrar y especializar Si bien la fachada este revela poco sobre el interior del proyecto, sí se reconoce en ella su espíritu en la estructura cúbica y el dramático techo de una sola agua que se espían desde la calle. La entrada a la vivienda se da por una puerta maciza de madera, que se abre hacia la sala. Para la arquitecta, la sala es “el corazón de la casa”, el elemento central alrededor del cual se ubican todos los elementos secundarios. Se trata, como bien acota Solís, de “saber integrar pero también saber especializar”. Esto es especialmente importante en el caso de una familia con tres hijos, en donde cada miembro necesita de su propio espacio. Así, el cuarto principal se ubicó en el volumen opuesto a las habitaciones de los hijos, para que tanto adultos como menores disfruten de la máxima privacidad posible aun estando perfectamente integrados. Arte minimalista La entrada de esta vivienda se diseñó como una pequeña galería, y también el muro principal cuenta con iluminación diseñada para exhibir uno o varios cuadros. Más allá del arte que deseen exponer los dueños, la casa tiene una serie de cualidades estéticas que hacen innecesaria gran cantidad de adornos. Ya desde la entrada vemos la escalera, adornada por la vegetación y las piedras del patio interno. Esta escalera-escultura se construyó con la misma madera usada para la puerta principal y la tarima de la sala, con lo cual estos tres elementos comparten un lenguaje común que unifican el espacio a la vez que contrarrestan un poco la rigidez y frialdad del concreto. El vidrio es otro material que da una sensación de ligereza a un proyecto tan sólido como este. En las habitaciones, las paredes no llegan hasta el cielo raso, sino que son interrumpidas por secciones de vidrio, para no perder la transparencia y luminosidad que caracterizan al resto de la casa. Como señala Solís, esta manera de trabajar las partes altas de la residencia da la sensación de una gran amplitud, “como si el cielo raso pasara recto”.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | |||||
Por: Cristina Morales, colaboradora / Fotografía: Germán Fonseca |
| Casa Cajun Además de la arquitectura saludable como filosofía de diseño, las dos intenciones principales que fueron generando la espacialidad de Casa Cajun son: propiciar los encuentros familiares y potenciar el contacto con la naturaleza. En el límite oeste de la provincia de San José, lejos del barullo citadino, Casa Cajun quiere ser esa casa de campo que de puertas abiertas recibe a su entorno y lo incorpora al punto de que el afuera nunca es ajeno en la vivencia espacial. Arquitectura saludable Los años de experiencia de Katia Martén en el ejercicio de la arquitectura, actualmente sitúan el desarrollo de los proyectos de su estudio en una búsqueda que trasciende el mero hecho de proyectar formas. En este sentido, nos hablan de crear arquitectura saludable, lo cual definen como: “analizar más que conceptos sostenibles para convertir en una prioridad la creación de espacios sanos para las personas que los habitan”. En total congruencia con esta filosofía, según nos explican las arquitectas, “en cada decisión de diseño se tomó en cuenta el uso de materiales no tóxicos, el control de la humedad, temperatura e iluminación, así como la correcta ubicación de los equipos electromagnéticos, para asegurar espacios sanos para las personas que habitarían este proyecto en particular”. Además, señalan que: “lo importante es crear espacios que nos nutran, nos abracen y despierten los sentidos. Espacios donde podamos recuperarnos, descansar, vivir una vida plena, tanto la familia como la comunidad, interactuando respetuosamente con el medio ambiente”. Los encuentros familiares y el contacto con la naturaleza Además de la arquitectura saludable como filosofía de diseño, las dos intenciones principales que fueron generando la espacialidad de Casa Cajun son: propiciar los encuentros familiares y potenciar el contacto con la naturaleza. Casa Cajún está ubicada en un lote que propicia que un amplio jardín la rodee; sin embargo, este entorno verde nunca queda afuera porque el corazón de la casa es un patio central. El actor principal de este patio, es un árbol que tiene el especial significado de haber sido sembrado por la bisabuela de la propietaria de la casa. Para llegar al área privada desde el patio central, se transita un pasillo de una agradable escala humana con una pared acentuada por el color que le da nombre a la casa, y que mediante perforaciones en forma de cuadrados tamiza la luz y permea la vista para buscar refugio hacia la intimidad de la familia. Este espacio está compuesto por un dormitorio principal con su baño, clóset y área de masajes; tres dormitorios secundarios cada uno con baño y clóset; y una sala familiar. El patio central simboliza el afuera traído al adentro, y el área social cumple con este mismo concepto pero a la inversa: el adentro llevado afuera. Tanto la sala como el comedor se abren a una terraza techada que poco a poco se desintegra en un deck que acoge una piscina y más allá se extiende la vista hacia el jardín. Este manejo espacial es parte de una informalidad que permite e incentiva la reunión de familiares y amigos. Es parte del programa arquitectónico de la casa un estudio, cocina y antecomedor, todo el área de servicio y pilas más el garaje, los cuales se integran con la misma armonía e informalidad que el resto de los espacios. Totalmente satisfechas de todo el proceso de diseño y ejecución de este proyecto, para Katia Martén, Aldy Solano y Ana Fernández, este trabajo es el producto de entender que han venido “diseñando para un protagonista, un ser natural y propio del terreno como base del diseño…”, que en este caso particular fue ese árbol plantado hace años, silencioso pero presente como una conciencia que integra, además que vitaliza, lo construido con sus habitantes y su entorno.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | |||||||||
Por: Paula Piedra, diseñadora de interiores / Fotografía: Rodrigo Montoya | ||||||||||
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Galeria de Fotografias |
| Casa Florida Jaya Zebede buscó la coherencia y la unidad máxima en su más reciente proyecto, realizado en el sur de los Estados Unidos. “Mis proyectos siempre comienzan con un diagrama de circulación simple y claro”. La sentencia de la arquitecta Jaya Zebede toma forma y acabados en su obra Residencia Franco, en la costa sur de Florida, Estados Unidos. El proyecto, precisamente, potencia lo mejor del sitio y resta protagonismo a aquello ineludible que se encuentra alrededor. Gran H “El proyecto está ubicado en Golden Beach, uno de los pocos barrios en Dade County que colinda con el mar y que es exclusivamente para casas privadas, donde hay una restricción de altura de 30 pies” (9,14 m). Ambas particularidades se convirtieron en claves de la obra: esta sería alargada, pero jugando con los vacíos para dar visibilidad al paisaje. La propiedad colinda al norte y al sur con viviendas de un complejo residencial. Al este se encuentra la calle de acceso y al oeste los canales. De ahí que la arquitecta buscara potenciar la vista hacia el oeste desde todos los espacios de la casa, negando las colindancias pero sin abstraerse por completo. Por eso precisó de una paleta de materiales y colores limitada pero enérgica que, desde el acceso principal, marcan la tendencia del resto de la obra: paños de estuco blanco, pizarra, vidrio y madera. Además, desarrolló dos naves alargadas en las colindancias y una central más corta, formando una especie de hache mayúscula (H) que enfatiza el espacio del acceso y de la terraza trasera. “La idea de la casa es integrar los espacios del exterior con las áreas interiores. Por lo tanto, se crean dos patios: uno en el frente y otro hacia la parte de atrás de la casa, y el espacio principal de sala-comedor se integra en su totalidad a ambos espacios abiertos”, explica la arquitecta. Incluso “los pisos del primer nivel son todos de piedra caliza, tanto adentro como afuera; la única diferencia es el acabado de la piedra para que esta no sea resbalosa en el exterior”. Esta distribución permite la entrada de iluminación natural desde múltiples perspectivas y crea un espacio central que funciona de eje para acceder al resto de áreas. Interiorizar la unidad Tras el acceso, sobre un porche de madera entre el ala norte y sur del hogar, se encuentra el salón principal y un amplísimo ventanal hacia la terraza, la piscina y los canales. Este espacio central está ocupado por la sala y el comedor con acceso directo al exterior. A la izquierda, además, se encuentra un cuarto de invitados, una pequeña oficina, un salón de entretenimiento y otro familiar. A la derecha, en cambio, se ubica la cocina y el área de bodegaje. El interiorismo estuvo a cargo de Deborah Wecselmsn, quien añadió mobiliario y accesorios en colores tierra y dorados opacos, manteniendo la sobriedad y elegancia del sitio. El enchape de la fachada se repite en sectores delimitados tanto internos como externos, subrayando el ligamen entre uno y otro. “Las paredes de piedra pizarra se definen igualmente adentro y afuera de la casa. El resto son paredes blancas y paredes de vidrio, con algunas superficies focales en madera, que a veces aparece en el piso como en el patio del frente o el muelle, y a veces en las paredes que forran los balcones”. En el segundo nivel, al cual se ingresa por medio de una escalera escultural junto a la puerta principal, se ubican las habitaciones, privadas y discretas, pero las cuatro con vista al muelle. La arquitecta buscó un diálogo directo entre los distintos materiales para enfatizar la unidad y coherencia de la obra en su totalidad, llenando de evocaciones cada espacio, fuera interno o externo, borrando la frontera entre ambos.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | ||||
Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Robin Hill, cortesía de Jaya Zebede |