El vidrio y el metal se unen para exhibir el auto más famoso del mundo. En una de las principales vías de la ciudad, esta simple e imponente obra nos enseña una lección de funcionalidad
La sede de la Mercedes Benz en Mérida es un ejemplo de excelente arquitectura contemporánea. Se trata de una imponente estructura construida en vidrio y metal, ubicada en un predio privilegiado en una de las avenidas más importantes de la metrópoli. La estructura primaria la conforman cuatro segmentos de círculo cuya ubicación simétrica se da por pares.
La edificación está dividida en tres niveles básicos. El piso principal es en el que se exponen los distintos automóviles a los visitantes. Se trata de un amplio salón de una altura impresionante, abierto por los costados y el frente y que solamente se cierra en la parte del fondo, en la que se encuentran algunas oficinas de administrativas. Pese a ser de cristal, las oficinas son silenciosas y la conversación en ellas no se ve interrumpida por ningún ruido externo. Volviendo al gran planché principal, hacia el centro de este, una abertura circular, resguardada con un barandal en vidrio y metal da paso a una impresionante escalera de caracol, núcleo principal de circulación entre los espacios.
La escalera
La escalera de caracol merece comentario aparte. Esta comunica los tres niveles de edificio y es vital, tanto desde el punto de vista funcional, como estético. Todos los elementos de la escalera están fabricados en metal y su diseño ha sido cuidadosamente estudiado. La estructura tiene solamente tres puntos de apoyo. El primero en el propio lugar en el que arranca, es decir, en el piso del taller; el segundo es un brazo metálico que le da la estabilidad y nace del plano principal; y el tercero que se ubica en la llegada al nivel superior en donde se ensambla con un puente de metal. En estos tres puntos se apoya la espiral principal que, a la postre, servirá como apoyo central de los escalones.
Comentario final El uso de materiales contemporáneos y la implementación de un planteamiento adecuado al lugar convierten el edificio de la Mercedes Benz en Mérida en un espacio sumamente atrayente. Los elementos no son muchos, no se ostenta con formas caprichosas o sin sentido. Simplemente se lleva el programa a buen término con una propuesta coherente que divide las distintas actividades por niveles y las jerarquiza claramente. El resultado es una obra que atrae por sí misma, sin remilgos, bien ejecutada y adecuada al uso que se le va a dar. Es, a la larga, un excelente escaparate que no le envidia nada a los autos que se exhiben en su interior.
Por: Inti Picado, colaborador / Fotografía: Rodrigo Montoya