- Por Cristina Morales
- Publicado 05/3/2011
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Mucho más que un juegoHace cincuenta años, una compañía danesa patentó su sistema de bloques plásticos interconectables en Estados Unidos. Ese fue el principio de la conquista mundial de un juguete que fascina a niños, adultos y artistas por igual: el lego. En 1949, Ole Kirk Christiansen usó la máquina de inyección de plástico adquirida poco antes por su fábrica de juguetes –la primera de su tipo en Dinamarca– para producir un juguete basado en los bloques Kiddicraft ideados por el inglés Hilary Page. Sin embargo, no se puede decir que el éxito de los ladrillos plásticos de Christiansen haya sido casualidad, pues el carpintero tardó muchos años en perfeccionar el diseño de sus legos, hasta lograr encontrar el material (plástico ABS), la forma (una mezcla de tubos y cabecitas) y el sistema que hacen posible que cada pieza de lego construida desde 1963 sea compatible con todas las demás. Simple y genial La simplicidad y genialidad del ladrillito plástico cuyo nombre se deriva del danés leg godt (“jugar bien”) son tales que le va mucho mejor su significado en latín, “yo construyo”. Desde su popularización, los legos han retado a sus incontables fans a probar que todo puede ser construido con ellos. Ganador de varios premios al juguete del siglo, Lego es mucho más que un juguete; ser un juguete es, sin embargo, lo que este sencillo y genial invento hace mejor. Ese es su atractivo: si bien alguien puede reconstruir Londres usando legos, nadie se siente intimidado por una caja de piezas multicolores. El lego ha sido adoptado también por la revolución digital. Son especialmente populares los videos cortos que recrean escenas de películas famosas usando legos y la técnica del stop motion. Construir con legos es también una manera de reaccionar ante lo virtual y lo rápido del mundo actual. Objeto de arte De pequeños videos a grandes edificios, muchos artistas hoy en día se sienten atraídos por las posibilidades que ofrece el lego como medio. Uno de ellos es Adam Reed Tucker, cuyas recreaciones de 15 rascacielos icónicos son el centro de una muestra que estará hasta setiembre de este año en el Museo Nacional de Arquitectura en Washington, D.C. Menos apropiadas para el disfrute de toda la familia son las instalaciones de Legofesto, una artista que reconstruye escenas de tortura y muerte en Abu Ghraib, Guantánamo, y Darfur utilizando legos. Los ladrillos plásticos le sirven para comentar sobre una situación explosiva sin manipular emocionalmente al espectador. Por su parte, Jan Vormann completó y adornó paredes antiguas de un pueblo cercano a Roma con legos de colores para su obra Dispatchwork. Los ladrillos medievales abren espacio a una nueva e inesperada adición, uniendo de cierta manera el pasado y el presente del lugar. A ver qué traen los próximos 50 años… *Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. |
Por: Cristina Morales, colaboradora Fotografía: cortesía de los artistas |

