“Si yo pudiera explicarle con palabras créame que no sería pintor, sería poeta. Aquí lo que hay son sentimientos…”.
Sucasa 59
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Chalo Rodríguez, la cara del artista Para Chalo Rodríguez, el arte ha sido siempre una parte intrínseca de su vida. De niño, no se explicaba por qué sus dibujos se exhibían en el kínder, pero ya en la adolescencia comprendió sus inclinaciones y empezó de manera autodidacta a interesarse por el estudio de la pintura. Este camino lo lleva a investigar en particular la obra de Picasso, Braque, Dalí y Pollock. Su afinidad con el arte va más allá de lo pictórico, después de haber concluido sus estudios de secundaria, ingresa a la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica. Sin embargo, lo que parecía ser un coqueteo con la pintura cuando se estaba formando como músico, empezó a tomar más seriedad. Aprovechando la cercanía con la Escuela de Bellas Artes, toma cursos que vienen a reforzar lo que hasta el momento había aprendido por iniciativa propia. Casi como un augurio de lo que representaría para la carrera artística de Chalo, este primer cuadro de lenguaje cubista, El primer paso, se convierte entre sus conocidos en una muy buena carta de presentación, genera sus primeras ventas y se afirma su interés por seguir su formación como pintor. Estos primeros pasos, o primera transición, poco a poco lo empiezan a alejar del realismo y lo acercan a una búsqueda más abstracta de las formas hasta alcanzar su segundo periodo, el neocubista. El nombre de este periodo fue sugerido por el pintor costarricense Gerardo Valerio y Chalo se mantuvo por casi diez años conversando con el lienzo en este lenguaje. Para él, arte es casi sinónimo de oxígeno y simplemente no puede (ni quiere) desligarse de esa parte que cada mañana, tarde, noche o madrugada lo lleva a un mundo propio donde prevalecen los sentimientos y una necesidad de compartir con otros los mensajes que desea transmitir a través de su obra. Después de varios años de tener como meta ser parte de la muestra de Valoarte, finalmente en el 2010 su obra Planeta Agónico ha sido escogida. Para Chalo Rodríguez participar en este concurso “fue un reto personal… Valoarte es hasta ahora la actividad artística más importante de la región…”. Para la concepción de las obras que el artista decidió enviar a Valoarte, abordó el tema del medio ambiente y el objetivo fue retratar la problemática de la escasez del agua. Por esta razón, en Planeta Agónico se maneja una paleta de colores tierra que evoca los paisajes desérticos y un flujo de agua que se quiebra y se hunde entre los diferentes matices de café. La intención de las manchas es plasmar los sentimientos de angustia y preocupación del autor por la realidad del deterioro ambiental del planeta. Actualmente, las inquietudes artísticas de Chalo lo llevan a la creación de una obra que definitivamente es más abstracta que conceptual. La cualidad de la mancha es que esta le ha permitido encontrar la libertad de canalizar sus sentimientos por medio de las intenciones con que las va creando. Cada mancha significa algo para él, su mano la guía un sentimiento y la fuerza, delicadeza o enojo se plasma en el lienzo hasta cubrirlo. Cuando Chalo considera que sus cuadros ya están listos para dialogar con el público los deja ir, como hijos que dejan el hogar, espera se puedan defender con propiedad y contar mejor que él las intenciones por las que fueron creados, porque como dice él: “si yo pudiera explicarle con palabras créame que no sería pintor, sería poeta. Aquí lo que hay son sentimientos…”.*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
Por: Paula Piedra, diseñadora de interiores / Fotografía: Adrián Soto / Producción: Julie Echeverri |