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“El diseñador no es un artista”
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Por Marìa Montero
Publicado el 12/27/2010
 

Diez minutos a pie separan el apartamento de Eduardo del Fraile de su estudio, ubicado en un majestuoso edificio de principios de 1900, en Murcia.

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“El diseñador no es un artista”
 

“El diseñador no es un artista”

Diez minutos a pie separan el apartamento de Eduardo del Fraile de su estudio, ubicado en un majestuoso edificio de principios de 1900, en Murcia. Desde ahí, Del Fraile dialoga con el mundo, aunque a veces lo mueve la curiosidad: el diseñador español renunció a la perfección para venir a San José por unos días. Diseño10 agendó su firma.

Eduardo del Fraile no solo elige la forma, el color y la textura de las cosas que diseña, sino que tiene entera libertad para bautizarlas y darles hasta la última seña de identidad.
Del Fraile ejecuta un cerrado círculo vital entre sus clientes, sus proyectos, el mercado y la sociedad y, según su propia explicación, todo lo hace en nombre del ecodiseño pues para él, el buen diseñador está en el otro extremo de la frivolidad que muchos le adjudican ya que es responsable, en última instancia, de colaborar con el bienestar colectivo.

“El diseñador no tiene que ser creativo solo por ser original”, dice. “Tiene que dar una solución tan buena que aunque pase el tiempo y las modas, no haya manera de que deje de ser definitiva”.

Del Fraile estuvo en el país para participar en la pasada exposición Diseño10, invitado por el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo para hablar sobre el ecodiseño, una de sus especialidades, aunque no la única: también es especialista en identidad corporativa, packaging y diseño de libros.
 
—¿Cuál fue el centro de sus exposiciones en Costa Rica? 
Compartir la experiencia de mi trabajo y del ecodiseño, a partir de 15 proyectos que considero buenos ejemplos. Mis proyectos son sostenibles porque sintetizo al máximo los elementos, sobre una buena base conceptual.

—¿Cuál es su campo de especialidad?
—Me encantan el packaging (embalaje) y los libros, porque son casi objetos. Soy fetichista: colecciono muñecos de todo tipo, tengo una estantería llena de muñecos y gasto mucho dinero en libros, especialmente de arquitectura, diseño y fotografía.

—¿Cómo define el ecodiseño?
—Dicen que la Naturaleza siempre escoge el camino más corto y para mí el ecodiseño es eso: imitar los caminos de la naturaleza. El ecodiseño es una actitud. Es el sentido común que te lleva a comprender que la Tierra no admite el derroche porque la naturaleza no actúa así.

—El diseño está al servicio del consumo, que es sinónimo de desperdicio. ¿No hay cinismo en el discurso del ecodiseño?
—El ecodiseño no solamente trata de la rentabilidad de los productos sino de que el producto cumpla una función social, porque el diseño también tiene una función educacional. El vínculo con la empresa es necesario, pero al mismo tiempo tú trabajas con el objetivo de dignificar el trabajo, para que el proyecto tenga una función divulgativa de buenos valores para la colectividad. Si tú educas a consumir productos agroecológicos, el mundo cambia de alguna manera. Con las actitudes sostenibles del diseñador, la vida puede hacerse más viable. Es quitar la frivolidad a una profesión que es muy profunda. No estamos para decorar: somos generadores de cambios. Lo importante es hacer las cosas con sentido. Crear por crear es un sinsentido.

—Un diseñador, ¿es un artista?
Un diseñador no es un artista: un diseñador es un profesional al servicio de un proyecto. Cuanto más arte tenga tu propia artesanía, logrará ser diferente. Formas parte de un proyecto que tiene una función. Tenemos parámetros que nos imponen los clientes y, por eso, como estamos al servicio del cliente, tenemos una función social. Todo es diseño. Todo está bien o mal diseñado.

—¿Qué tan necesarios son los diseñadores?
—Un diseñador marca criterios, tendencias. Organizamos el consumo. Si no existiera un diseñador, no podrías utilizar una máquina de café ni un celular ni un metro… El ser humano es capaz de recordar como máximo 10 tipos de plantas pero es capaz de recordar 1.000 marcas… Vivimos en un mundo en que el impacto de las marcas es enorme. Los buenos diseñadores sintetizan la información.

—¿Cómo se sabe que un diseño está a la vanguardia del diseño?
—No creo en las novedades. El buen diseño no tiene edad. Un buen proyecto siempre tendrá actualidad. No creo en la “moda que pasa de moda”. No me creo nada cuando anuncian algo “nuevo” o “mejorado”;. ¿Qué pasa, que no era bueno antes?

¿Cómo reconoce un buen diseño?

—Con el paso del tiempo. Cuando después de dos años de haberlo hecho, lo miro y me sigue aportando cosas, es un buen proyecto. No te lo puedo decir al mes. El buen trabajo se reconoce en el tiempo.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

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GALERIA DE FOTOGRAFIAS

Por: María Montero, escritora y periodista / Fotografía: cortesía del diseñador