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El caso de estudio
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Por Daniella Fernandez
Publicado el 12/23/2010
 

En el olvidado barrio puntarenense de El Carmen, las historias, la arquitectura, las mecedoras y hasta los colores evocan un derrotero común: el Pacífico.

Sucasa 58


La naturaleza meditativa de Tomás Sánchez

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Video:La casa-estudio de Tomás Sánchez es una obra en sí misma. Mientras la caminamos, el pintor nos cuenta qué le ofrece Costa Rica a sus creaciones y qué le aporta su arte a nuestro país.

La naturaleza meditativa de Tomás Sánchez

El más prestigioso de los pintores cubanos encontró en Costa Rica la síntesis de todos los paisajes. De su aplaudida obra internacional, su mundo interior y su país, nos habla en esta entrevista exclusiva, la primera que le concede a una revista costarricense tras más de una década de vivir entre las montañas escazuceñas.

Sí, es uno de los artistas latinoamericanos más influyentes de la actualidad, tiene 12 años de vivir en Costa Rica y aún pasa inadvertido. Tan sorprendente es el dato como el acercamiento al hombre detrás del lienzo.

Con la información obtenida de manera espontánea, contactamos a un amigo de Tomás Sánchez para que le propusiera esta entrevista. El paisajista de la galería Marlborough aceptó gustoso recibirnos en su casa-estudio, donde practica el siddha yoga.
Mientras admiramos la vista panorámica del trópico, aparece el renombrado pintor con todo y ese torbellino de serenidad que lo caracteriza. Así como su obra evoca estados de meditación, su personalidad refleja la paz de quien contempla el mundo exterior como reflejo del mundo interior.
A este geminiano de 62 años nada le precisa. Nos enseña cada uno de los espacios destinados a su pintura, grabado, diseño de títeres, escultura… y demás manifestaciones que revelan su actividad creativa. Nos presenta a sus colaboradores y expone lo importante que ha sido en su vida saber quién es, por qué está aquí y hacia dónde va. Nos cuenta cómo decidió asentarse en Costa Rica y lo monótono que le resulta hablar de Fidel Castro con medios internacionales.

Su fama, premios y exposiciones universales serían los mejores comentarios de su trabajo si solo nos quedáramos en la tela. Un primer significado de su arte emerge de manera evidente, pero una mirada más cuidadosa advierte sobre experiencias místicas detrás de cada mancha.
De sus procesos espirituales, el discurso pictórico propio y a la vez común, los cambios políticos y otros temas conversamos durante más de cinco horas. Con Tomás Sánchez el diálogo es atemporal.

LINEA DE TIEMPO
Reconocimientos
1948: Nace en Pasajeros, Cuba
1964 – 1966: Estudia en la Escuela de San Alejandro de Artes Plásticas, Cuba
1971: Se gradúa de la Escuela Nacional de Arte, Cuba
1971: I Premio en Dibujo, Salón Nacional de Artistas Jóvenes de La Habana, Cuba
1975: I Premio en Pintura y Litografía, Tercer Salón de Profesores e Instructores de Artes Plásticas, Cuba
1980: I Premio en Pintura, Concurso Nacional de Paisaje Leopoldo Romañach, Cuba
1980: Premio Internacional de Dibujo Joan Miró XIX, España
1984. Premio Nacional de Pintura "Amelia Peláez", I Bienal de La Habana, Cuba
1986: Medalla de la V Bienal Americana de Artes Gráficas, Colombia
1987: Mención de Honor, I Bienal Internacional de Pintura, Ecuador
1989: I Exposición individual, México
1996: Firma con galería Marlborough, la más importante del mundo
A partir de ese momento su obra llega a prestigiosas colecciones en México, Panamá, Colombia, Venezuela, Brasil, Estados Unidos, España, Francia y Suiza.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa.

 
Por: Daniella Fernández, periodista* dfernandez@nacion.com / Fotos: Carla Saborío / Imágenes: Cortesía del autor  
   

Jaime Carranza
Eclecticismo criollo


Su herencia construida es la de un eclecticismo criollo que trascendió los modelos importados para adaptarse a nuestro clima y nuestro ser.


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Trazando las líneas de la ciudad ideal

Recorrer la ciudad no tiene que ser una experiencia que se vive a prisa, con temor y desagrado. El ideal de ciudad es más bien integral y sostenible tanto a nivel económico como ambiental. Esa urbe ideal fue el objeto de discusión, ideas y propuestas en el Sétimo Congreso Líneas, que se celebró el 23 de octubre en el Colegio de Arquitectos.

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El caso de estudio

El prestigioso programa europeo SEE (Sharing Experience Europe) ha incluido desde el 2009 a Costa Rica como caso de estudio dentro del marco de la perspectiva global del crecimiento y la promoción del diseño como herramienta para el desarrollo de un país.


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Jaime Carranza

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Jaime Carranza
Eclecticismo criollo

Su herencia construida es la de un eclecticismo criollo que trascendió los modelos importados para adaptarse a nuestro clima y nuestro ser.

El sábado 8 de noviembre de 1890, el periódico capitalino El Heraldo publicaba una nota social: “Esta noche se verificará el baile que habíamos anunciado en casa de nuestro amigo don Jaime Carranza. Todos los pollos van de tiros largos: así debe ser”.
Sin duda, uno de aquellos “pollos” –como se llamaba entonces a los buenos mozos– era el hijo del dueño de casa: el futuro arquitecto Jaime Carranza Aguilar. Había nacido en San José, en 1875, hijo una familia de políticos y cafetaleros, relacionados por también con la colonia alemana, ya de antaño.
Por esa razón, partió muy joven a Alemania a estudiar en la Universidad de Heidelberg –la más antigua del país–, para pasar luego al Instituto Tecnológico de Hamburgo, especializándose como ingeniero-arquitecto. De regreso a Costa Rica, trajo consigo sólidos conocimientos en diseño y construcción de edificios, y una amplia biblioteca de obras técnicas.
Como anotara Marta Castegnaro, a él “se deben muchas de las edificaciones institucionales, eclesiásticas y habitacionales de valor artístico y cultural de nuestra capital, especialmente aquellas que por la belleza de su estilo –sobrio y elegante–, por la solidez de su construcción y la perfecta armonía de sus líneas para con el medio en que fueron levantadas, hicieron al San José de la primera mitad de este siglo una ciudad progresista, dinámica y muy agradable.”
Esa ciudad era la sede del capitalismo agrario que se consolidaba de la mano de las administraciones liberales, y donde la vida ciudadana presionaba los límites urbanos en todas direcciones, con obras de infraestructura y espacios públicos, para satisfacer la demanda habitacional de los más diversos sectores sociales.
Obra comercial e institucional
Mucho de ese impulso constructivo se debía al terremoto de 1888, que había destruido, entre otros edificios capitalinos, el viejo templo de Nuestra Señora de La Merced, en la esquina de Avenida Central y calle 4. Según el cronista Francisco María Nuñez, una vez reubicada esa parroquia en su sitio actual, el diseño neogótico del templo fue obra de Jaime Carranza, más que de Lesmes Jiménez.
En ese contexto, son varias las firmas comerciales que recurrieron al arquitecto para materializar sus elegantes edificios. Fue el caso de la funeraria del sueco Axel Landergreen, establecida en 1900 y situada en la calle 2, entre avenidas 3 y 5; o de la célebre Nueva Botica de San José, en la esquina de Avenida Central y calle 5, más conocida por el nombre de su fundador, el doctor Mariano Jiménez.
En 1913, frente a la Librería Lehmann, había terminado también el edificio que albergó originalmente al Banco Anglo Costarricense. Construido en ladrillo, con zócalos de granito y de arquitectura neoclásica, a diferencia del anterior, es más bien de influencia florentina, evidente en su profusión de arcos.
En abril de 1910, iniciaron los sismos que terminarían por destruir la ciudad de Cartago, el 4 de mayo de ese año. Casi de inmediato, se nombró la Junta Nacional de Socorros, en cuya Comisión Consultora y de Dirección –para estudiar y reparar los edificios públicos y privados dañados– se nombró a los arquitectos Jaime Carranza y Luis Llach.
Obra residencial y herencia
En San José, no obstante, seguían sintiéndose los efectos de la prosperidad económica y la renovación arquitectónica dichas, y que la tragedia acentuó.
Entre muchas otras, el arquitecto realizó por entonces residencias como las de la familia Niehaus (La California, entre calles 27 y 33), la de Federico Sauter (La California, entre calles 25 y 27), la casa de Cipriano Herrero del Peral (barrio Amón, calle 3 y avenida 11, hoy Hotel Britannia), la de Elena Rohrmoser (avenida 1, entre calles 3 y 5, desaparecida), y la de Óscar Rohrmoser (donde está hoy el Edificio Numar).
Según el arquitecto Juan Bernal Ponce, en esas residencias “Carranza elabora un estilo de gran solvencia en el manejo de las plantas articuladas por corredores con aposentos simétricos interconectados y patios centrales, es sobrio en la decoración, pero es capaz de desatar un discurso ornamental barroco cuando viene al caso (…). Carranza con sus diseños llena el gusto de la nueva burguesía que deseaba tener un hábitat confortable que diera cuenta de su poder económico”.
Comerciante además, abrió la tienda de departamentos “La Casa”, ubicada al costado sur de la Botica Nueva, en calle 5; y cuya parte trasera daba al pasaje colindante con el Teatro Nacional. Allí instaló su estudio de arquitectura, desde donde cultivó ese eclecticismo suyo, tan característico como criollo, capaz de trascender los modelos importados para adaptarse a nuestro clima y a nuestro ser.
En los años veintes del siglo pasado, Carranza recibió el encargo de pavimentar los nuevos cuadrantes de la ciudad; tarea para la que trajo al país a la prestigiosa compañía alemana Weiss & Freitag. Pero antes de terminar, en 1930, falleció en San José Jaime Chame Carranza, dejando tras de sí una herencia construida que hoy es patrimonio histórico-arquitectónico del país.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa.

 
Por Andrés Fernández, arquitecto e historiador  

Trazando las líneas de la ciudad ideal

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Galeria de Fotografias

Trazando las líneas de la ciudad ideal

Recorrer la ciudad no tiene que ser una experiencia que se vive a prisa, con temor y desagrado. El ideal de ciudad es más bien integral y sostenible tanto a nivel económico como ambiental. Esa urbe ideal fue el objeto de discusión, ideas y propuestas en el Sétimo Congreso Líneas, que se celebró el 23 de octubre en el Colegio de Arquitectos.
Estudiantes y profesionales de arquitectura se dieron cita para escuchar a seis conferencistas que han trabajado el espacio urbano. Tres de ellos llegaron a Costa Rica para mostrar exitosos proyectos en sus países de origen: Colombia, México y España.
Felipe Mesa, Mauricio Rocha y Jaume Barnada expusieron obras en las que queda claro que la ciudad debe pensarse como un espacio que ofrezca calidad de vida a sus habitantes.
Menos vehículos, más bancas, parques y espacios para socializar, más arte y cultura. Estos fueron elementos comunes en las conferencias de los experimentados arquitectos, que ofrecieron ideas para responder a las preguntas que marcaron el hilo conductor del congreso: ¿cómo sumar de manera positiva a la ciudad contemporánea que crece continuamente?, ¿cómo ser más integrales a nivel social en nuestras ciudades?, ¿cómo sumar para construir ciudades más sostenibles? y ¿cómo sumar para crear ciudades más económicas?
Parece que las respuestas que encontraron todos los conferencistas desembocaron en un común denominador: las personas. “La ciudad la hace la gente y sus necesidades”, aseguró Jaume Barnada, el último de los expositores. Después de eso, el arquitecto español entró en materia y mostró cómo Barcelona se ha ido vaciando de vehículos para vestirse de verde y de una armoniosa combinación de arquitectura contemporánea y edificaciones históricas.
Los expertos coincidieron en que el ordenamiento urbano debe pensarse como una transformación del estilo de vida de quienes habitan las ciudades. Uno de los cambios fundamentales debería consistir en procurar seguridad y libre tránsito para los peatones. Los conferencistas hablaron de la responsabilidad estatal de generar una red de transporte público consolidada y tan amigable con el ambiente como sea posible.
Los costarricenses que dictaron conferencias en el congreso Líneas (Royee Álvarez, Rolando Barahona y Luis Diego Barahona) señalaron la falta de planificación a largo plazo como una de las debilidades de autoridades estatales y municipales de nuestro país.
Royee Álvarez, del departamento de Gestión Urbana de la Municipalidad de San José, señaló que nuestra capital sufre, al igual que muchas ciudades latinoamericanas, de un nivel de urbanización improvisado. Álvarez atribuyó esto a administraciones que se apresuraron a resolver el tema de vivienda sin mayor planificación. Por su parte, Luis Diego Barahona enfatizó en que planificar a largo plazo no significa posponer el ordenamiento urbano, sino ir ejecutando proyectos al tiempo que se proyectan metas futuras para “hacer ciudad”.
Entonces, ¿qué debe ofrecer la urbe a sus habitantes? Facilidad para transportarse sin tener que usar siempre el vehículo, cercanía de los servicios, tratamiento adecuado de los desechos, espacio verde, identidad cultural y facilidades de vivienda. El tema residencial no se trata solo del crédito o de las casas con valores asequibles, sino también de un entorno que haga atractiva la idea de vivir en pleno centro urbano.

“Arquitectura abierta”, “arquitectura recipiente”, “arquitectura humanizada”. Esos fueron términos con que los conferencistas intentaron transmitir a un público bastante joven las formas en que se puede hacer ciudades contemporáneas, integrales, sostenibles y económicas.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa.

Por: Noelia Alfaro, periodista / Fotografía: Jeannine Cordero y cortesía de los arquitectos


El caso de estudio


El caso de estudio

El prestigioso programa europeo SEE (Sharing Experience Europe) ha incluido desde el 2009 a Costa Rica como caso de estudio dentro del marco de la perspectiva global del crecimiento y la promoción del diseño como herramienta para el desarrollo de un país.

El programa está compuesto de una red de socios que se alimentan de las experiencias y conocimientos en las políticas de diseño, tanto a nivel regional como global y, además, colaboran para fomentar la innovación y la sostenibilidad, crear empresas, estimular el debate y, claro está, desarrollar un nuevo pensamiento estableciendo vínculos de comunicación.

Entre los países que también han sido escogidos se encuentra Canadá, Argentina, Islandia, Australia y Qatar. Cada uno por una razón específica, pero todos dentro del marco de las políticas que cada país aplica a su diseño.

Enfocándose en Latinoamérica, Argentina es uno de los líderes en la región en lo que a políticas gubernamentales de diseño se refiere. El Centro Metropolitano de Diseño fue establecido desde el 2000 por el gobierno capitalino para incrementar la calidad de vida del ciudadano por medio del diseño. A nivel nacional, también cuenta con el Programa de Diseño del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, que fomenta el establecimiento de diferentes centros de diseño en todo el país. Otro de los programas clave ha sido el Programa Nacional Estratégico para la Innovación y el Diseño, que ha sido fundamental para incorporar estas disciplinas en la industria.

Chile y Colombia también son ejemplos de países líderes en estos programas, como impulsores del diseño y como mecanismos para una innovación social, creando redes y vínculos entre organizaciones tanto públicas como privadas, facilitando cambios directos en el consumo del diseño.

En el mapa

En este marco, Costa Rica está siendo punto clave en la región. Desde el 2009, el diseño fue declarado industria de interés nacional a través del programa Innovar con Diseño, del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. En este sentido, los objetivos han sido enfocados en la promoción, educación, investigación y emprendedurismo, en la gran cantidad de diseñadores que existe en este momento en el país.
El último año ha sido fundamental para Costa Rica en la promoción y las perspectivas que han hecho crecer sustancialmente la valoración del diseño. Exposiciones, conferencias y visitas de diseñadores internacionales en los últimos años –como Félix Beltrán, Jorge Alderete, Fernando y Humberto Campana, Alice Rawsthorn, Ramón Benedito o Carles Codina– empiezan a dar fe de que algo grande está sucediendo y de que tenemos el potencial de convertirnos en referente de diseño contemporáneo latinoamericano.
Las Universidades se mantienen como pioneras en fomentar el diseño como una carrera con futuro promisorio. El problema sigue siendo conseguir el consumo sostenido del público o de la empresa privada hacia el sector.
En este caso, Giselle Raulik, directora del SEE comenta, que Costa Rica debería aprender de las experiencias de otros países que llevan muchos años en este tema, pero implementando las iniciativas desde nuestra propia realidad para hacer que el diseño nacional tenga más accesibilidad al usuario y al consumidor.

*Adaptación Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa.

Por: Paco Cervilla, diseñador / Fotografía: Pablo Murillo para Sorry Zorrito, publicadas bajo Creative Commons NC-BY-SA

   

Inspiración costarricense

Inspiración costarricense

—Ha estado en Brasil, Estados Unidos, México, Panamá, Nicaragua.... pero decidió asentarse en el trópico costarricense. ¿Qué tiene esta tierra que la eligió como base?

—Lo más hermoso que tiene es el carácter de las personas. Lo otro es la naturaleza entera servida en un plato. El hecho de que sea un país tan pequeño, con tantos ambientes y climas accesibles, lo convierte en un laboratorio completo para el paisajista. —Hace unos años leí que soñaba con que su casa fuera un sitio abierto a artistas latinoamericanos en busca de estímulo. ¿Se le cumplió el anhelo?

—Sí, a casa vienen personas que nunca estudiaron arte, pero son aficionados y aquí coinciden con amigos míos de renombre internacional. Se produce un intercambio muy rico con artistas de todo el mundo. Además, una vez por semana nos reunimos a meditar.

—Aunque algunos artistas han intentado sensibilizar a la población, nuestro paisaje no es del todo limpio. ¿Qué falta para lograr un apoyo real?

—Muchos artistas están sensibilizados. El paisajista Juan Manuel Hernández y la grabadora Liliana Moya han tenido mucha aceptación, pero aquí se da muy poco apoyo a la cultura.

—Usted tiene otros compromisos y yo un límite de páginas, pero antes de terminar cuénteme ¿en qué está trabajando? y ¿qué es lo que viene?

—En abril expongo en Nueva York la obra hecha del 2005 a la fecha, esa misma muestra viajará a Mónaco.
“Además, estoy reforzando mi colección personal con obra mía y de otros artistas, incursionando de nuevo en el grabado, haciendo diseño de joyas en Italia con un concepto de escultura portable y a la espera de que pase el invierno para desarrollar instalaciones en mi jardín.

“También estoy participando en un proyecto de un museo en Florida con otros artistas, para demostrar que la pintura latinoamericana tiene una tradición que va desde lo más viejo hasta lo que se puede considerar de vanguardia”.


Paisaje interiorizado

Paisaje interiorizado

—Empecemos por lo que se dice de usted: el más cotizado de los pintores cubanos. Eso es un gran peso, para mí como entrevistadora y para usted como creador.

—No me gusta enfatizar en eso “del más cotizado”, pero estoy entre los 92 mejores del mundo. En la lista de los primeros 500 también está un paisajista costarricense, Juan Manuel Hernández.

—¿Cuánto pesa ese título al crear? ¿Aún siente la libertad de un aprendiz?

—Es muy curiosa la pregunta, porque cuando pinto me olvido del mercado… ya la galería con la que trabajo se acostumbró a que exponga cada cinco años.

“En Cuba algunos compañeros no pegan porque están con sus manos y ojos puestos en la pintura, pero con su mente puesta en el jurado”.

—La crítica afirma que su obra está concebida para ser vista una y otra vez. ¿Cada cuánto se detiene a observarla y qué transformaciones ve?

—Hay dos formas de contemplar el arte: desde el punto de vista del ego y desde el espacio del corazón. Cuando veo una obra vieja y estoy en la conciencia del ego, le encuentro defectos y me avergüenzo. Cuando veo una creación separada de la idea de que yo la hice, me doy cuenta de qué cosas pensé a través de esa obra.

—Viéndolo en retrospectiva, ¿se puede decir que hay un eje conductor en su estilo? —Sí, aunque algunas personas me cuestionan que trabaje en líneas muy diferentes, sobre todo los basureros y los paisajes de la naturaleza.

—Exacto, uno se pregunta ¿cómo un mismo autor integra cosas tan disímiles?

—Necesito expresarme en dos vías, soy géminis (ríe). Hay dos realidades que no puedo eludir: la interior y la exterior. El paisaje de la naturaleza me evoca estados de meditación y la meditación me evoca visones de la naturaleza. La civilización, el desecho y la carrera por el consumismo me impactan porque quiero ser más ecológico. —¿Entonces, su hilo conductor es la conciencia hacia la naturaleza?

—Sí, en una conferencia me di cuenta de que no pinto paisajes como denuncia, sino como estados de la mente. Mis basureros expresan el inconsciente humano; y la mente, ese pedacito visible frente a todo lo oculto.
“La gente no ve su propia naturaleza porque está conectada con el afuera sin dejarse tiempo para ver el adentro. Con la meditación, uno descubre que todo lo que existe es Siddha (Dios) y nada existe que no sea Siddha”.

—Su obra es polifacética y sería simplista reducirla a tres palabras. Sin embargo, su nombre me remite a vanguardia, meditación y naturaleza. ¿Son estos los vértices de su creación?

—Sí, pero mi trabajo normalmente es mal interpretado. Algunos críticos de vanguardia me meten en el saco de los paisajistas y dicen que eso está fuera de moda. Otros afirman que soy un innovador del paisajismo y eso es falso. Mi propuesta surge de experiencias interiores que se proyectan en mi pintura, sin que me lo haya planteado de manera consciente.


Devoción creadora

Devoción creadora

—En su caso, hay una necesidad de pintar de manera constante, no le sucede como a otros pintores que se aterrorizan ante el espacio en blanco, por el contrario suele aprovecharlo muy bien. ¿Cómo se impone ante un lienzo sin manchas?

—Cuando veo los espacios en blanco, tengo que seleccionar qué pinto. Tengo más ideas de las que pudiera pintar en dos vidas. A veces me pongo a ver diarios viejos y todas están llenas de dibujitos.

—¿Se considera un ser creativo?

—Te voy a decir una cosa muy mística, en la medida en que uno se pierde en el placer de lo que le gusta, la energía creativa se manifiesta. Los pintores alcanzan su mayor calidad cuando disfrutan tanto de pintar que se pierden en el acto. Eso le pasa al muchacho que me ayuda (Eliécer Rodríguez), yo le señalo en qué parte de la obra va la lata y él siente tal placer que le hablo y no me responde, tengo que gritarle para que atienda las llamadas de su mujer (risas).

—Incluso dicen que un genio es 90% transpiración y 10% genialidad. Aproximadamente, ¿cuánto tiempo le dedica a una obra?

—Pinto cinco o seis cosas a la vez. Si me condicionan el cuadro o me lo paga antes, es como si me ataran de manos. Pinto un paisaje para la galería, luego basureros para mí, necesito alternar. Calculo que si me dedicara a un cuadro exclusivamente tardaría cuatro o cinco meses.

—A propósito del tiempo, cuando el paisaje se consideraba agotado y sin un futuro promisorio, usted lo lleva a planos estelares. ¿Es la atemporalidad la responsable de su éxito?

—El espacio interior no tiene tiempo, las obras salen porque están ahí, no porque quiera hacer arte atemporal. Es un proceso interno y hay temas que trato desde que soy estudiante.
“No soy católico, tengo un respeto absoluto por Jesús, quise ser sacerdote y aún estudio toda clase de libros sagrados. De niño dormía en un cuarto con una imagen de Cristo y sentía tanta compasión por aquel hombre que aprendí a leer a los cinco años para saber cómo acabaría el mundo. Siempre me interesó la experiencia mística”.

—El misticismo estimula la energía creativa, pero la anarquía también es parte de una creación, hasta dicen que si al artista se le cura la locura, le joden la pintura…

—Eso depende de la personalidad del pintor. Yo no diría que hay que meditar para pintar. Van Goh vivía en un infierno y proyectaba esa fuerza en su pintura. Si me piden opinión sobre otro artista la doy con cautela, para no decir un disparate que profane lo que está expresando.

—La pintura es arte pero también industria. Ahora que mencionaba las exposiciones, pensaba en el sentimiento que le puede generar la copia de su propuesta.

—Hay más de 500 piezas falsas en el mercado, afortunadamente no hay un solo falsificador bueno. Como no le ponen amor quieren hacer en una semana lo que a mí me toma meses. Ahora estoy trabajando en mi página web para que la gente pueda acudir a la certificación y se pare esta hemorragia en Cuba, México y España.

“Desde el punto de vista del ego, me molesta ver mi firma puesta sobre una pintura tan mala. Me molesta que mi rigurosidad se pierda y que lleguen a amenazarme por problemas legales”.


Voz cubana

Voz cubana

—Cuando los artistas cubanos se exiliaban, sus obras desaparecían de los sitios públicos, sin embargo sus cuadros continúan en el vestíbulo del Comité Central del Partido Comunista. ¿Qué significa ser purgado por el propio Fidel Castro?

—Ese mismo año nos fuimos 100 artistas cubanos. Al irse lo mejor de dos generaciones hubo un cambio radical de política, retiraron mi obra y el mismo Fidel mandó a ponerla de nuevo. Incluso dijo que si yo nací cubano me quedo cubano y que ningún pintor que se fuera iba a ser retirado de los museos. También dijo que podíamos regresar cuando quisiéramos.

—Me comentaba que sigue yendo a Cuba, ¿o sea que no hay una relación tensa a nivel político?

—No, hasta participé en la pasada Bienal de La Habana, en una exposición colectiva que organizó Cacho y en una muestra junto con dos artistas muertos: Servando Cabrera Moreno y Antonia Eiriz. En la inauguración, el Ministro de Cultura y un diputado me dieron un abrazo y nos fotografiaron. Luego salió un artículo en Internet en el que hablan mal de Tomás Sánchez, pero el 80% de los comentarios fueron en mi defensa.

—Volviendo al arte cubano, los movimientos vanguardistas nacen motivados por los sentimientos en contra de Norteamérica. Ahora, ¿cómo ve el arte en su país y cuán ligado está al nacionalismo de la isla?

—En los 60 y 70, en la era del gran romanticismo de la Revolución Cubana, hubo una tendencia de izquierda entre muchos artistas latinoamericanos y en Cuba mucha gente tocó el tema político en homenaje a los mártires. Actualmente lo que predomina es la crítica al sistema, muy cruda en los 80, ahora más velada pero más aguda… con muchos elementos cuestionadores.

—¿Y a usted nunca le interesó hacer arte con tintes de denuncia política?

—No, cuando cayó la Unión Soviética empecé un cuadro en el que se veía un hombre hispano crucificado y en la basura tirada la bandera soviética, pero nunca lo terminé porque desvirtuaba el sentido del tema que yo trato.

“Creo que la política del futuro será aceptada en la medida en que sea ecológica. La ecología no es solamente que los bosques estén sanos, sino que el ser humano tenga una buena calidad de vida. No se trata de la izquierda o la derecha, se trata de salvar la tierra y el ser humano, en todos los sentidos”.

—En caso de que ese cambio se diera, ¿regresaría a Cuba?

—Pienso en algún momento regresar, haya o no cambio. Quisiera tener un museo con mi obra y la que he coleccionado durante años. Nunca he roto culturalmente con Cuba, he tenido tantos problemas que ahora hasta me siento con funcionarios del gobierno y les digo abiertamente lo que pienso.

“He evitado la política en artículos de prensa porque si digo algo en contra o a favor de Cuba lo tergiversan en el resto del mundo, además de que nunca he sido militante de ningún partido. He dado mi aporte artístico a la sociedad de la forma en que sé darlo”.

—Usted inició con trabajos expresionistas, pero el prestigio vino de la mano del paisajismo. ¿Cuánto cambia el reconocimiento el rumbo de un artista?

—Cuando inicié con el expresionismo fue un trabajo muy particular: irónico, dulce, satírico. Siendo expresionista gané premios y me fue bien con la crítica, pero llegó el momento en que el interés por los espacios era mayor al interés por los personajes, así que empecé a pintar paisajes y al final aparecieron los personajes como meditadores.

—Por cierto, ¿qué pasó con la figura humana en su obra? ¿Es usted un “hacedor de paisajes humanizados”?

—No creo que la figura humana haya sido una influencia del expresionismo. El expresionista de la primera etapa se convirtió en un expresionista con contenido. La figura humana en un principio no la ponía, luego empecé a incluirla porque me crea una escala con la inmensidad de la naturaleza. Además, la gente al ver el paisaje se proyecta e imagina lo que siente esa figura.

“Pinto por placer, pero una vez que compongo estoy loco por ver qué pasa con la gente. Me llena más que una persona se emocione a que me compre el cuadro fríamente como una inversión”.

—Hace un rato hablábamos de Joan Miró, ¿qué significan los premios para usted y ese en especial?

—Son un estímulo. Cuando gané el Premio Joan Miró, el más importante en mi vida, estaba marginado en Cuba, sin embargo una funcionaria del Ministerio de Cultura me insistió durante meses para que participara.

“Un astrólogo me había dicho en el año 70 que yo iba a ganar un premio en un país regido por sagitario en el 80. Justo en ese año me invitaron a participar en el Miró y España está regida por sagitario. Me dije: ‘es mucha coincidencia, voy a hacer el dibujo’, pero yo dibujaba para hacer grabados, un dibujo por sí mismo nunca lo había hecho.

“Después de hacer como ocho dibujos salió uno que tenía el nivel y era una síntesis de todo lo demás, con influencia del arte conceptual. Ese paisaje ganó el premio.
“También tuve sueños reiterados y me encontré con una santera que me auguró el gane, así que me fui a ver al astrólogo del 70. Cuando me iba a tirar las cartas, tocó la puerta un vendedor de ajos, entró en trance y dijo que yo iba a ganar un premio en España en 30 días.

“Al mes gané el Miró. Todos lloraban, mientras yo lo viví con esa alegría interior que no se afecta por el fracaso ni el éxito. Se me llenó la casa de amigos y el premio transformó la actitud del gobierno hacia mí, fue interesante ver a la gente que me atacó sumisa y mansa”.