La Universidad del Diseño cambió de dueños y Álvaro Rojas de dirección. Encontrarlo sigue siendo sencillo: ahora pasa en su casa-estudio tanto tiempo como antes consumía en las aulas.
Hasta hace poco más de un año, las coordenadas de Álvaro Rojas eran otras. Para topárselo, había que ir al este de San José; en Santa Marta, en el viejo beneficio cafetalero que hacía de campus de la Universidad del Diseño, la suya, más que presencia, era omnipresencia. Fundador, rector, decano, profesor e inversionista de la UniDis durante 16 años, a este arquitecto se le iba la vida entre las aulas. Ya no. Ahora, para encontrarlo hay que pagar peaje, dar vueltas por los recovecos de Ciudad Colón, atravesar un bosque y franquear las puertas de su casa que es, también, su estudio. Allí, con su esposa que es, también, su socia, Rojas vive lo que no es ni por asomo un retiro. Planea conferencias, escribe artículos, idea y edifica proyectos. Comienza a hablar desde el principio, remontándose a su propia experiencia como alumno: “Un chiquillo de seis años que subía las gradas de la escuela Juan Rafael Mora, como quien entra a un templo del saber y se va volviendo devoto del conocimiento, mientras toma nota, no solo de lo que dicen las maestras sino de ese espacio, arquitectónicamente tan bien diseñado por José María Barrantes”.
El relato brinca como la memoria y, tras mencionar a su padrino, que hacía maquetas y desenrollaba ante sus ojos agrandados de asombro planos, sin imaginar que alguna vez serían colegas, viaja a Nueva York, a una adolescencia en la que las cartas ya estaban echadas y que desembocaría en la recién estrenada Facultad de Arquitectura de la Universidad de la Ciudad.
Entonces, la historia deja de ser un relato y se convierte en currículum. Proyecto tras proyecto, edifica, además de varias decenas de casas, oficinas y hasta un mítico y pionero centro comercial –con cines incluidos–, la UniDis. Vuelta al presente, esbozo de futuro. Esta conversación: - Sus carreras como arquitecto y maestro empezaron al mismo tiempo y se desarrollaron al unísono: ¿existe una sin la otra?
-Yo no separo la vocación de docente de la vocación de arquitecto, es una unidad, es un cuerpo… es una bella cruz que llevo a cuestas. Para mí, la educación está por encima del hecho arquitectónico mismo, que no se puede hacer “como Dios manda” sin una excelente preparación, lo cual sigue siendo una gran debilidad en Costa Rica y en otros países de nuestra región. -¿ Ante las crisis, durante toda su vida, usted decidió emigrar, volver al país, volver a emigrar, regresar otra vez... es eso mismo lo que ocurrió con la UniDis o es otra cosa?
- Supongo que se refiere a mi decisión de traspasar UniDis a otro grupo. Un proyecto de la calidad de UniDis solo puede existir con dos ingredientes: pasión y dinero. Yo pasión sigo teniendo de sobra. Dinero, a estas alturas, mucho menos. Sin embargo, más allá de eso creo que después de 33 años de estar asociado a la docencia y 16 de dirigir UniDis ya había cumplido y superado mis propias expectativas y ya era el momento de buscar otros horizontes y brindarle más atención a mi estudio de arquitectura y a mi familia. Y en eso estoy. - Pasando de página, ahora que vuelve a estar de nuevo en medio del medio, ¿cómo ve la arquitectura costarricense?
--Es que no hay una “arquitectura costarricense” per se. Lo que hay es arquitectura en Costa Rica. La mayoría de lo que se hace tiene poco que ver con nuestras realidades; me refiero, sobre todo, a la arquitectura como manifestación cultural. Los arquitectos ticos copian mucho y lo hacen mal. Se montan en la primera carreta que ven pasar. Ahora están “de moda” las cajas y, particularmente, las de vidrio. La arquitectura moderna tiene poco que hacer en un país tropical y pobre. Esto demuestra ausencia de investigación y pensamiento.
La arquitectura costarricense está en una etapa embriónica. Desarrollarse es lo que le hace falta. -Y en ese entorno, ¿cómo se sitúa usted?
- Yo tengo claros mis retos, que tienen que ver fundamentalmente con continuar contribuyendo a mejorar el “paisaje” de la arquitectura en Costa Rica. El paisaje, me refiero, desde un punto de vista holístico: vivencial, integral y cultural. -La arquitectura “verde” tan en boga últimamente…
-Sí y no. Poco tiene que ver con hacer casas efectistas que se camuflen o mimeticen con el entorno, sino con construir imitando al ambiente: el follaje de los árboles, tan abundante en Costa Rica, debe convertirse en aleros en nuestras casas para protegernos de la lluvia y del calor y así podríamos seguir por horas... Sin embargo, lo fundamental es acabar con la obsesión por la forma (sobre todo por la forma geométrica) que resulta tan antinatural como antifuncional.
Dejar de querer ganar premios y de premiar únicamente la creatividad sin valorar cosas tan básicas como qué tanto costó y cómo se vive dentro de ese espacio. Antes que construir más, es fundamental construir mejor. -¿Arquitectura new age es lo que profesa en esta nueva etapa?
-Puede ser. Holística o vitruviana: Vitruvio, el arquitecto romano del primer siglo antes de Cristo lo dijo muy bien: “…nuestro arquitecto debe ser educado, hábil con el lápiz, instruido en Geometría, conocedor de la Historia, seguidor con atención de los filósofos, conocedor de la Música… y de muchas otras formas de aprendizaje.” Cuando en Costa Rica nos aproximemos a la definición vitruviana del arquitecto, estaremos por buen camino; antes no. -Con esa visión tan crítica, ¿el panorama puede ser alentador?
- Justo desde la crítica es que se emprende el aprendizaje. Cada proyecto en el que participo es para mí como si fuera el primero y lo enfrento con una visión crítica y autocrítica. Cada vez soy más crítico de lo que hacen mis colegas y de lo que yo mismo he hecho. No hay nada grabado en concreto. El mundo cambia vertiginosamente; uno debe cambiar.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.
Hola soy una amiga de infancia del arquitecto Alvaro Rojas desde hace muchos años deseo saber de el y por medio de su revista y sus articulos escritos he podido encontrar una luz , me llamo Flor Maria del Valle vivo en panama y quisiera que por medio de ustedes me contacten con el señor rojas mis telefono en panama son:
(507)251-0975
(507)64049223