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Diseņo Benedito
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Por Paco Cervilla
Publicado el 07/16/2010
 

El conocimiento profundo de nuevas tecnologías y una impecable trayectoria con los clientes, hacen de Benedito Design una de las firmas de diseño más prestigiosas en Europa.

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Diseņo Benedito

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Diseño Benedito

El conocimiento profundo de nuevas tecnologías y una impecable trayectoria con los clientes, hacen de Benedito Design una de las firmas de diseño más prestigiosas en Europa.

Cuando supe que tenía que hacer esta entrevista, la primera sensación fue de emoción contenida; lo admito. No es fácil tener la oportunidad de hablar de diseño con el Premio Nacional de Diseño en España. Este catalán se ha destacado en diseño de productos, desde sillas, mobiliario urbano, lavatorios, bañeras y ollas, hasta maquinaria muy compleja como biceladoras, luminarias, expendedores electrónicos de tiquetes, troqueladoras industriales o cajeros automáticos (los de la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, La Caixa).
Cuando se habla de que el diseño será el arte del futuro, es fácil pensarlo en relación con el trabajo de maestros como Ramón Benedito, que más allá de un diseño perfectamente resuelto, son productos que se relacionan con el usuario de una manera amigable, convirtiéndose en parte de la cultura y de la vida de una sociedad.

—¿Cómo fueron los primeros pasos de Ramón Benedito en el campo del diseño?
—Cuando tenía 18 años practicaba ciclismo de competición y mi ilusión era correr el Tour de France. Un día tomé conciencia de que lo que me fascinaba eran los excelentes accesorios italianos Campagnolo (hoy todavía conservo el catálogo) de la bicicleta de carrera profesional, con su funcionamiento impecable y sus acabados perfectos. Ahí nació un primer interés por los objetos, que se vio acertado y recompensado años más tarde al visitar la cuidada exposición que esta marca italiana organizó en el Centro de Diseño de Bilbao.
Solo me faltaba que un amigo economista regresara de un viaje a EE. UU. y me comentara que las dos profesiones que, según él, tendrían gran demanda en el futuro serían el marketing y el diseño industrial.

—¿En la Universidad ya tenía alguna tendencia hacia la parte tecnológica y el desarrollo de prototipos?
—La especialización en aparatos de complejidad tecnológica se produce al terminar los estudios, precisamente en el momento que debo iniciar mi actividad profesional. Los profesionales del diseño estaban especializados en muebles y lámparas, colaboraban con las mejores empresas del país y, además, ganaban todos los premios en los concursos de diseño porque lo hacían muy bien. Vi una oportunidad de mercado en el diseño de aparatos electrónicos: calculadoras, intercomunicación, aparatos de alta fidelidad, estabilizadores de tensión, etc., que me permitieron un despegue inmediato, un reconocimiento a mi capacidad con destacados premios y una continuidad de trabajo que, hasta la fecha, no ha dejado de fluir. Tuvieron que transcurrir más de 20 años hasta que diseñé los primeros muebles y lámparas que, algunos de ellos, hoy todavía están en producción.

—¿Cómo fueron los inicios de tu estudio?
Modestos pero intensos. Maite Prat, que es diseñadora gráfica, y yo iniciamos nuestra actividad en 1973 y todavía seguimos. Éramos nosotros dos solos y los encargos exigían mucha dedicación personal: realización de planos técnicos, seguimiento de proveedores, asistencia de las primeras unidades hasta la obtención de las primeras unidades, gestiones de homologación y certificación, redacción de artículos para presentar en prensa los trabajos y conferencias de divulgación de nuestra actividad. Mereció la pena el esfuerzo, porque después de los años transcurridos todavía tenemos clientes de aquella época.

—¿Y el cliente ideal para Benedito Design cómo sería?
El que tiene claras las intenciones pero que también es audaz y previsor y que, además, esté dotado de talento y cultura.

 

—¿Cómo siente el papel de Latinoamérica en el juego del diseño mundial para los próximos años?
—Creo que en un futuro próximo los diseñadores latinoamericanos, que tienen talento y lo hacen bien, tendrán protagonismo en la escena internacional. Sin embargo, no soy optimista en cuanto al tejido empresarial en esta amplia geografía, porque cuando analizamos el entorno del diseño, vemos que faltan fabricantes con criterio global, también faltan emprendedores, faltan puntos de venta, faltan centros de diseño y asociaciones que lo promuevan. Las instituciones públicas, lamentablemente, no incorporan el diseño industrial, gráfico ni de interiores en sus proyectos ni intervenciones. No es posible conseguir que el diseño entre en las costumbres si no se da el contexto adecuado.

—¿Qué piensa de China en el futuro del diseño industrial? ¿Cree que siga siendo la fábrica del mundo o se podría retomar la mano de obra local para la fabricación de productos?
—Seguirá siendo la fábrica del mundo pero en breve plazo se especializará en productos series de gran volumen o de alto nivel de facturación. Creo que India y Vietnam tomarán el relevo para la producción de series menos significantes, aunque eso sí, muy numerosas, y serán los nuevos proveedores de bajo coste. Lamentablemente la producción local ha ido perdiendo cultura industrial porque no se renueva, tiene menos habilidades en la manufactura, las empresas industriales cierran en lugar de invertir y creo que, lamentablemente, este es un proceso irreversible. No dudo de que habrá planteamientos emergentes en países que se inician en la producción del diseño y que entrarán en competición, aportando un lenguaje propio que los hará destacar entre los ya establecidos.

—¿Dónde ve a Europa en este momento en relación con el diseño?
—La situación tambaleante de la economía con escasas inversiones porque no se generan beneficios, exige repensar el diseño europeo. Habrá que generar más innovación atendiendo a nuevas utilidades, será un diseño que resolverá necesidades reales y con voluntad de durar en el tiempo, habrá más participación del diseñador en la generación del proceso que defina los requerimientos y también del concepto. Los políticos deberán impulsar que las instituciones públicas incorporen el diseño en sus programas y acciones, de forma que abarque todas las disciplinas: industrial, gráfico y de interiores. Han de generar modelos que hagan pedagogía. No hay que olvidar que el diseño debe ser un acto de cultura y no un acto de persuasión.

—En un país como Costa Rica, que el diseño apenas está empezando a tomar más importancia, ¿cómo fue su experiencia de compartir con los jóvenes estudiantes en la Universidad?

—Los jóvenes que conocí son entusiastas, participativos, curiosos, receptivos y, no todo es positivo, les falta trabajar más duro para conseguir un nivel de exigencia superior que es imprescindible en esta situación.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

Por: Paco Cervilla, diseñador* opinion@revistasucasa.com / Fotos cortesía Benedito Design y Mayela López