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Mención de honor Aqua-color
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Por Randall Zuñiga
Publicado el 07/16/2010
 

Rolando Barahona-Sotela buscó lo etéreo con tal insistencia que su más reciente obra es un pincelazo de luz y color en el paisaje.

Sucasa 55


Mención de honor Aqua-color


Mención de honor
Aqua-color

Rolando Barahona-Sotela buscó lo etéreo con tal insistencia que su más reciente obra es un pincelazo de luz y color en el paisaje.

La define con una palabra: flotación. Basta echar un vistazo a los límites invisibles entre la casa Aqua Color y el entorno en las montañas de La Unión para entender por qué, a pesar de las dimensiones, la obra se presenta liviana y transparente.
Rolando Barahona es el arquitecto responsable de diseñar tres distintos espacios para un triatlonista amante de la naturaleza y los amigos. Se trata de una piscina profesional, un salón de eventos y una casa de habitación. Todo dispuesto conforme el terreno y la privacidad lo sugerían.
Barahona sustentó su obra en dos claves: la integración y separación de funciones así como las fugas visuales. A fin de cuentas se trata de integrar también, mediante los materiales y las aperturas, el entorno verde y las luces de ciudad a la lejanía.

El entorno: la piel a la lejanía

Para Barahona, el proyecto debía trascender las cuatro paredes y el techo, poniendo en valor el entorno del sector montañoso en que se ubica pero negando el condominio por estética y privacidad. “El entorno se toma aquí como una piel a la lejanía. Los proyectos, pues, tienen paredes, techos, puertas… pero en este caso existía la gran posibilidad de hacer que esta primera piel, que es la protectora del medio ambiente, fuera muy transparente”.
Esa transparencia está marcada en todos los volúmenes por el uso de cristal transparente y la colocación de los volúmenes más sólidos –que albergan baños y servicios– al extremo opuesto del paisaje. “Se genera así un diálogo constante de comunicación visual en donde la montaña, el árbol, la gaviota que pasa por el cielo… puedan ser parte de ese vivir dentro de un espacio. Es casi vivir afuera protegido adentro”. Ese límite, intangible la mayoría del tiempo, refuerza la búsqueda de liviandad.

Todo el proyecto está basado en un respeto de las curvas naturales del terreno, por lo tanto prácticamente flota, se posa encima, sin alterarlo”. Ese respeto, por ende, es asumido como un elemento vital del diseño. “La idea fue mimetizarlo, hacerlo a imagen y semejanza de lo que es el entorno”, añade. “Por lo tanto, se trata de superficies en color café, que son sólidas al exterior y muy transparentes adentro, y vidrios que reflejan el entorno”.

Espectáculo permanente
La obra está separada en dos volúmenes: el primero es la casa formal y el otro alberga el espacio social y de entrenamiento de natación.
En todo su alrededor se han plantado nuevamente árboles con el fin de brindar abrigo y color al entorno. “Son parte importante del diseño, un elemento más de diseño, igual igual que el cielo. En realidad aquí todos los elementos del diseño son parte de esa escenografía para el ser humano”, acota Barahona.
Precisamente, para potenciar esos elementos y la sensación de flotación que nos acerca a ellos, el arquitecto abrió ventanas puntuales y amplios paños de vidrio que direccionan la mirada hacia el exterior.
Así mismo, utilizó el cristal transparente en puentes, pasillos y escaleras con tal de unificar también el nivel principal –área social, servicios y habitación- de un segundo nivel que sigue la pendiente del terreno –área de juegos, baño turco, sala de televisión y habitaciones secundarias-. “El propietario quería ver, aunque estuviera en un solo sitio, quería ver lo que estaba pasando en el cuarto de audiovisuales, ver su estar, la cocina, vislumbrar el sol que penetra en los vidrios de la piscina… Es un permanente espectador de su propio espacio”, agrega.
Para ingresar a la casa, primero, se debe atravesar una fachada hermética, un puente de hierro que nos guía hasta el vestíbulo y allí sí, se abre adelante el área social y el paisaje.
Luego del área social un pasillo lleva hasta un ascensor que conecta las dos plantas de la casa con los dos niveles del segundo volumen: el área de piscina y fiestas.
En esta sección, Barahona asume la tradición indígena del techo a dos aguas para proteger la piscina de los fuertes vientos y, para que el vínculo con el lugar prevalezca, el cerramiento es en vidrio. Además, con el fin de permitir una ventilación constante, cuenta con aperturas tanto en el nivel superior como en los laterales.

El costado de este espacio tiene contacto directo con la calle de acceso, y por eso fue utilizado para albergar los cuartos de máquinas y vestidores, y sobre este el área de fiestas, solventando el tema de la privacidad.

El refugio
“Siempre la gente sueña con ese espacio que los haga viajar a un mundo imaginario, donde se sienta muy bien, muy en paz, en armonía con el medio que los envuelve. Pero a las personas les da miedo estar a vista y paciencia de los demás. Cuando se puede, se busca que los sitios escogidos para los proyectos tengan mucha libertad, donde ese ventanal no haya que taparlo con cortinajes, con paneles, simple y sencillamente es como un ojo abierto al mundo que rodea”. Y ya que el sitio lo permitía, Barahona lo potenció incorporando los colores naturales del cielo y las montañas en puntos focales.

El resultado es un refugio-mirador que coquetea con la ingravidez, gracias a un respeto por el entorno tal que acabe mezclándose con él y trayéndolo a casa. “Hay una sensación totalmente neutral, donde no hay una disertación sobre cómo debe ser la arquitectura contemporánea, sin ninguna necesidad de llamar la atención ni de aplastar a nadie”. El peso, precisamente, es liberado.

Ficha técnica
Diseño arquitectónico: Rolando Barahona Sotela.
Diseño paisajístico y amueblado: Rolando Barahona S.
Colaboradora: Arq. Gabriela Rodríguez Víquez, C.R.
Ingeniero Civil y Estructural: Adán Guzmán Ovares, C.R.
Ingeniero Eléctrico: Fernando Zamora Carvajal, C.R.
Ingeniero Mecánico: William Bolaños Alpízar, C.R.
Sistema Inteligente: TECHzone, Ing. Roberto Gutiérrez
Instalación y asesoría ventanería: Arq. Germán Tobón V.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 
Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Osvaldo Quesada