Abandonó las baquetas de su batería en el conjunto Aleks Syntek y La Gente Normal para dedicarse por entero a la arquitectura, y ahora es uno de los mayores referentes de una nueva generación de arquitectos mexicanos. El entusiasmo de Michel Rojkind contagia más que un redoble.
Sucasa 54
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Michel sigue rockeando Abandonó las baquetas de su batería en el conjunto Aleks Syntek y La Gente Normal para dedicarse por entero a la arquitectura, y ahora es uno de los mayores referentes de una nueva generación de arquitectos mexicanos. El entusiasmo de Michel Rojkind contagia más que un redoble. El anillo de calavera y las botas de cuero negro delatan a Michel Rojkind. El artista no ha dejado de ser ese hombre mediático que a inicios de los años 90 recorría América tocando la batería para la banda de Aleks Syntek. El único cambio ha sido en el arte al que ha dado prioridad. —Ha tenido una amplia proyección en los últimos años, con invitaciones para concursos en Europa, Estados Unidos y Asia, ¿a qué se debe este boom siendo aún un arquitecto joven? —Echando un vistazo sobre sus obras más importantes, cuesta encontrar paralelismos claros entre unos y otros. ¿Es difícil trabajar tan al día, sin tener patrones de estructura y diseño? —¿Vivir en la ciudad de México le funciona para diseñar? —¿Cómo debiera vivirse una ciudad tan gigantesca como esa? —En su obra importa mucho la cultura local, sobre todo para traducir la obra a un lenguaje en el que se pueda construir… —Sin embargo, ha recibido fuertes críticas, como en el caso de la casa PR34… —En los últimos años, ¿qué es lo que más te ha contagiado?, ¿quién lo ha influenciado más? El arquitecto Michel Rojkind es arquitecto graduado de la Universidad Iberoamericana en 1994. Entre sus obras destacan la casa PR34, el Museo del Chocolate, la torre Absolute y el Boska Bar en Ciudad de México. Además de su firma Rojkind Arquitectos –catalogada por Architectural Record como una de las mejores 10 “Design Vanguard” del año 2005- se ha inmiscuido en el desarrollo de productos como miembro del estudio AGENT. Allí se ha dado a la tarea de diseñar el prototipo del balón de fútbol CTRUS, una bola sin aire en su interior, con un GPS y cambios de color según dónde se encuentra, que ya hizo eco en el mundo del fútbol.*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. |
Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Bryan Díaz y cortesía del arquitecto |