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Michel sigue rockeando
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Por Randall Zuņiga
Publicado el 05/6/2010
 

Abandonó las baquetas de su batería en el conjunto Aleks Syntek y La Gente Normal para dedicarse por entero a la arquitectura, y ahora es uno de los mayores referentes de una nueva generación de arquitectos mexicanos. El entusiasmo de Michel Rojkind contagia más que un redoble.

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Michel sigue rockeando


Michel sigue rockeando

Abandonó las baquetas de su batería en el conjunto Aleks Syntek y La Gente Normal para dedicarse por entero a la arquitectura, y ahora es uno de los mayores referentes de una nueva generación de arquitectos mexicanos. El entusiasmo de Michel Rojkind contagia más que un redoble.

El anillo de calavera y las botas de cuero negro delatan a Michel Rojkind. El artista no ha dejado de ser ese hombre mediático que a inicios de los años 90 recorría América tocando la batería para la banda de Aleks Syntek. El único cambio ha sido en el arte al que ha dado prioridad.
Luego de llevar una doble vida como músico y arquitecto, el mexicano dejó los palillos de su batería para dedicarse por completo a su estudio. Primero en solitario, luego con Isaac Broid y Miquel Adriá en Adriá+Broid+Rojkind Arquitectos, y desde el 2002 de nuevo en solitario, ha dado un paso al frente dentro de su generación y el salto a la escena internacional.
En marzo anterior, Rojkind visitó Costa Rica para brindar una serie de conferencia tanto en la Universidad Véritas como en el evento TEDx. Allí conversó con Su Casa sobre México, su hija, su pasión por la arquitectura y sus críticos.

—Ha tenido una amplia proyección en los últimos años, con invitaciones para concursos en Europa, Estados Unidos y Asia, ¿a qué se debe este boom siendo aún un arquitecto joven?
—Hoy por hoy, puedo tener una plática o un proyecto en otro país porque la gente se da cuenta de quién está detrás de la arquitectura. No te hablan por un estilo de arquitectura sino por cómo piensas. Les gusta que vengas a moverles un poquito el agua. Creo que nunca hemos sido complacientes, nunca hemos sido los niños buenos que te vamos a entregar lo que nos piden. Poca gente se aventaría un lío con un cliente de confrontarlo de decirle “¿por qué vienes a pedirme una casa si tú no vives así?” Todos se callarían la boca y cobrarían el cheque y se pondrían a dibujar. No.

—Echando un vistazo sobre sus obras más importantes, cuesta encontrar paralelismos claros entre unos y otros. ¿Es difícil trabajar tan al día, sin tener patrones de estructura y diseño?
—A mí me encanta, es lo que me gusta. ¿Lo que te encanta es diseñar? ¡Pues diseña! Si no, te volviste cataloguista de ventanas, puertas, pisos… Entonces qué diseñaste cabrón. ¿Una fachada? Hasta en eso vas a tener un catálogo de materiales.

—¿Vivir en la ciudad de México le funciona para diseñar?
—Me sirve para provocarme, para darme cuenta de qué se puede hacer diferente, de qué se puede cambiar. ¿Cómo? Es lo bueno. A ver, dale la vuelta… piensa algunas opciones.

—¿Cómo debiera vivirse una ciudad tan gigantesca como esa?
—Yo la recorro a pie, bicicleta, metro, metro-bus, mi coche... Lo que pueda. A mi hija me la llevo a andar en bicicleta, caminar. Lo que te ponga más a flor de piel con la ciudad, más en contacto con lo que realmente está pasando.

—En su obra importa mucho la cultura local, sobre todo para traducir la obra a un lenguaje en el que se pueda construir…
—La traducción es importante, porque hacemos estos planos supersofisticados que aparecen hechos para galerías de arte. Pues oye, ¡piensa en quién lo está haciendo! No hagas tus planos para los arquitectos, sino para la gente que lo va a construir. No hagas planos para el jefe de la constructora, porque este se lo va a dar al albañil… Diseña para que se pueda hacer.

—Sin embargo, ha recibido fuertes críticas, como en el caso de la casa PR34…
—La gente tontamente dice que no hace contexto con lo del alrededor. Yo simplemente no me enganché en la conversación, pero en alguna plática mostré las fotos del contexto: A ver, ¿cuál es el contexto? La casita de acá o la de acá o la de arriba o la de abajo.

—En los últimos años, ¿qué es lo que más te ha contagiado?, ¿quién lo ha influenciado más?
—Mi hija de 5 años que todo el tiempo me hace recordar que no hay que ser un serio, que perdemos demasiado por querer crecer.

El arquitecto

Michel Rojkind es arquitecto graduado de la Universidad Iberoamericana en 1994. Entre sus obras destacan la casa PR34, el Museo del Chocolate, la torre Absolute y el Boska Bar en Ciudad de México. Además de su firma Rojkind Arquitectos –catalogada por Architectural Record como una de las mejores 10 “Design Vanguard” del año 2005- se ha inmiscuido en el desarrollo de productos como miembro del estudio AGENT. Allí se ha dado a la tarea de diseñar el prototipo del balón de fútbol CTRUS, una bola sin aire en su interior, con un GPS y cambios de color según dónde se encuentra, que ya hizo eco en el mundo del fútbol.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.

 
 

Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Bryan Díaz y cortesía del arquitecto