Revista Su Casa - http://www.revistasucasa.com/contenido
Contigo de mi lado, puedo con todo
http://www.revistasucasa.com/contenido/articles/560/1/Contigo-de-mi-lado-puedo-con-todo/Paacuteginas1.html
Por Marìa Montero
Publicado el 05/3/2010
 

La cantante española Concha Buika fue parte del equipaje artístico del Festival Internacional de las Artes 2010. Su paso por Costa Rica encendió un animado brindis con “El último trago”, su disco-homenaje a Chavela Vargas

Sucasa 54


Contigo de mi lado, puedo con todo



Entrevista Concha Buika

“Contigo de mi lado, puedo con todo”

La cantante española Concha Buika fue parte del equipaje artístico del Festival Internacional de las Artes 2010. Su paso por Costa Rica encendió un animado brindis con “El último trago”, su disco-homenaje a Chavela Vargas

No sorprende que el itinerario vital de María da Concepción Balboa Buika acabe –o comience– encima de un escenario. Nacida en Palma de Mallorca en 1972, esta hija de exiliados políticos de Guinea Ecuatorial creció entre seis hermanos, los cantes de los gitanos y las esquinas del barrio chino, muy a su aire, libérrima, como hasta ahora.

Autodidacta, marginal y tan interesada en desubicarse geográfica como musicalmente, Concha Buika actuó por primera vez en San José en marzo anterior, como parte de la programación musical del FIA.

Aunque es posible imaginarla en cualquier aventura artística, lo cierto es que Buika lleva casi una década dedicada a ser únicamente Buika –no más imitaciones de Tina Turner ni The Supremes, como hizo durante una época en un casino de Las Vegas–, ejercicio del cual ha brotado una compacta e inclasificable discografía, que abarca experiencias con el chill out hasta la copla flamenca. El año pasado apareció El último trago, un disco dedicado a ‘clásicos’ de Chavela Vargas, grabado en La Habana junto al pianista Chucho Valdés y producido por Javier Limón, productor del célebre “Lágrimas Negras”. Por ahora, esto es todo, pero este todo es solo el principio.

—Cuando piensa en Latinoamérica, ¿qué imagen se le viene a la cabeza?
—Selva y civilización, el sueño de todos.

—¿A quién se dirige cuando canta?
—A mí misma, sin ruidos.

—¿El arte de cantar se asemeja al arte de vivir?
—No. Michael Jackson y Lola Flores no tienen nada que ver, pero los dos son músicos. El arte de cantar complementa, ayuda, anima, al arte de vivir. Y es un arte practicado y practicable por todos los seres vivos del planeta.
“Las experiencias vitales no se dan solo al cantar. Estoy comiendo y estoy teniendo una experiencia muy intensa, estoy haciendo el amor y estoy teniendo una experiencia muy intensa, me estoy rascando la cabeza y estoy teniendo una experiencia muy intensa. Todo es una experiencia tremendamente intensa teniendo en cuenta que el ser humano es un ente biodegradable”.

—Los astronautas envejecen cuando van al espacio. ¿Los cantantes rejuvenecen cuando suben al escenario?
—Creo que envejecemos detrás de cada beso.

—Y en el escenario, ¿qué sucede con el tiempo?
—El tiempo es un invento extraño y me causa tremendos problemas porque no sé qué es… Yo reconozco el tempo de las cosas… No le tengo miedo al futuro porque no lo veo, nunca me habló, ni le tengo miedo al pasado porque engaña, miente. El ‘ahora’ es un tiempo lindo por eso, porque no teme al tiempo.

—¿Qué tanto necesita de las presentaciones en público?
—Siempre nos estamos presentado en público. Siempre que saludamos, que damos la mano, hablamos con alguien, intercambiamos energía… siempre nos estamos representando porque necesitamos eso para conocernos. Conoces más de ti hablando con una persona que pensando.

—¿Y no hay algo distinto en todo el ritual de subirse a un escenario?
—Sí, claro, el coñazo de un viaje, el coñazo de que te pregunten por qué le haces un homenaje a Chavela Vargas… el coñazo de muchas cosas pero eso es trabajar, y trabajar no le gusta a nadie.

—¿Cuál tema la obsesiona de manera personal?
—El sufrimiento de los niños es algo que no soporto, porque al fin y al cabo el mundo va como las personas mayores quieren que vaya, y a mí los mayores me importan tres mierdas.

—¿Suele cantar en sus propias fiestas?
—¿Qué fiestas?

—Familiares, sociales…
—Hace mucho tiempo que no me pego una fiesta... Es que yo creo que hay una fiesta detrás de todo. Ahora mismo yo estoy de fiesta. Hay que cantar en todas partes, es divertido, me parece maravilloso cantar, es una bendición poder hacerlo, en fiestas, en no-fiestas, en donde sea. Cantar es algo milagroso.

—¿Se considera una figura indispensable en el actual panorama de la música?
—Todos los seres vivos somos figuras indispensables, todos los seres vivos del planeta. Todos somos indispensables para que el cosmos siga siendo creíble.

—¿Qué dice usted que no dicen otros? ¿Hay algo particular en su propuesta?
“Contigo de mi lado, puedo con todo”. Eso estoy diciendo yo que no están diciendo muchísimas otras personas que deberían decirlo. De repente aparece en la televisión la imagen de un pueblo que sufre por el asedio de otro, y yo digo ‘Dejadnos en paz a todos los que queremos vivir en paz’. Eso es lo que deberían estar diciendo otras personas, y que también dicen muchas otras. ‘Dejad de creeros que nos odiamos’. ‘Dejemos de guardar el secreto de que nos adoramos profundamente’. Eso es lo que yo digo que deberían decir otras personas. Ahora que lo sabes, ¡utilízalo! Hay que ir también echando bombas de construcción masiva.

—¿Hay fronteras entre su vida creativa y su vida personal?
—No, no hacen falta.

—La gente cree que el éxito de una cantante es ser como Shakira. ¿Vislumbra alguna forma de “éxito alternativo” que le gustaría alcanzar?
—Reconócete: ese es el éxito en esta tierra. Reconocerte, atreverte a vivirte como tú eres, atreverte a contarlo y dormir tranquila. El éxito es no tener miedo ni a la soledad, ni creerte las imposiciones emocionales, ni creerte las dictaduras de cariño. Mirar a tus familiares y verlos contentos contigo y tú con ellos. Si a Shakira le pasan estas cosas… ¡claro que es una mujer de tremendo éxito! Y espero que le pasen, que mire a su familia y se sienta grandiosa. Que sea una estrella que brille y que dé calor, porque las estrellas brillan y no dan calor.

—¿Usted es capaz de verse ahora?

—¡Y tanto, Jesús bendito! Por Dios sí. Estoy tremendamente contenta y me siento tremendamente afortunada cuando me veo ahora, las pocas veces que me miro porque por regla general solo me siento. Cuando me miro me siento tremendamente gozosa porque me gusto mucho y me caigo muy bien.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: María Montero