- Por Randall Zuñiga
- Publicado 05/3/2010
- Actualidad
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Los Campana: la fábula del indio y el astronauta En una realidad paralela, Fernando es astronauta y Humberto es indio. En otra realidad, uno es arquitecto y otro abogado. En esta ocasión, ambos son los diseñadores latinoamericanos de vanguardia y moda; combinación difícil que ha durado 20 años. Los hermanos Campana son odiados por unos. Amados por muchos. ¿Cómo lo lograron? La entrevista para Su Casa lo explica. Al día siguiente de esta entrevista, nos encontraríamos en el hotel Real Intercontinental (Escazú, San José) después de su desayuno. Humberto, arquitecto de profesión, se acercó primero. Del “¡Buenos días!” y “¿Cómo durmieron?”, pasamos a hablar de Costa Rica. En un mapa le marqué el camino hasta el volcán Poás, donde los personeros de la tienda Altea –organizadores de su visita al país para una conferencia el pasado febrero– habían planeado un paseo. Luego apareció su hermano, el abogado. Ambos, sonrisa presta, son parte del star system de los diseñadores a nivel mundial. Sus obras –mitad escultura, mitad objeto– están en el MoMA de Nueva York y en el Centro Pompidou de París. La subversión del diseño autóctono La noche anterior, justo antes de que iniciaran con su conferencia retrospectiva, conversábamos sobre el Brasil que los vio crecer y la dictadura que los oprimió. —¿Qué influencia tuvo su infancia y Sao Paulo en su diseño? —Fernando: Tuvimos la suerte de vivir en un mundo completamente primitivo. En una pequeña ciudad de 10.000 habitantes. No había nada, a no ser campo y actividades campestres. Pero había un cine y allí vimos de (Federico) Fellini hasta 2001 (Odisea 2001). Todo lo que veíamos en el cine lo llevábamos a los juguetes, a traducir en nuestro jardín de juego. Recuerdo que las naves espaciales de 2001 yo las reproducía en cactus, lo intentaba al menos. Es que siempre quise ser astronauta. Luego nos fuimos a vivir a Sao Paulo y esa mezcla entre lo rural.... —¿Cómo los influyó ese contexto de pobreza y dictadura militar? —Humberto: Dicen que la necesidad es la madre de la creatividad. Las creaciones nacen a través de la necesidad de expresar. En un inicio, no teníamos el dinero para invertir en herramientas, para trabajar el plástico... —¿Cómo fue la primera exposición pública que hicieron de su trabajo? —Fernando: La primera exposición que hicimos la llamamos Desconfortables, solo para hacer una crítica a tanto tiempo en que Brasil no creaba, solo copiaba modelos americanos (estadounidenses) y europeos. Humanizar el diseño Luego de contar sus influencias (Flavio de Carvalho, Lina Bo Bardi, Oscar Niemeyer, Roberto Burie Marx), en la conferencia recuerdan sus anhelos de infancia: “Cuando era pequeño yo quería ser indio”, dice Humberto. “Y yo astronauta”, añade Fernando. —¿Les ha afectado toda esta presión mediática?, les pregunto, ya en la terraza de fiesta finalizado el evento. —Humberto: ¡Afecta! Para crear se necesita mucha reflexión. Es una responsabilidad muy grande esa presión porque te puede seducir el éxito fácil. Es muy importante ser fiel a los propósitos, ser coherente. —¿Es acaso una contradicción que hablen de reciclar materiales y de hacer productos más sostenibles si los procesos de producción involucran más personas y, por ende, más trabajo y energía? —Humberto: No es contradictorio, pues al mismo tiempo estás mejorando la ecología social, la ecología mediante los materiales y recuperando autoestima. —¿Aún viven en Brasil? Al día siguiente, Fernando, el astronauta, sale del restaurante a fumar un cigarrillo. Humberto sale poco después. Regresan juntos y se despiden para seguir con un tour en canopy. *Adaptacion para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa. |
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| Por Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.com / Fotografía: Rodrigo Montoya |



