Del vidrio roto, una terraza. Del tetrabrik, el techo y las paredes. De embalajes, los muebles. Mézclelo todo en corto tiempo, invierta algo de dinero y como resultado tendrá un edificio de 64 metros cuadrados, habitable y abierto. El creador de la fórmula: el artista y arquitecto Francesco Bracci.
Sucasa 53
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Pruebas de laboratorio Del vidrio roto, una terraza. Del tetrabrik, el techo y las paredes. De embalajes, los muebles. Mézclelo todo en corto tiempo, invierta algo de dinero y como resultado tendrá un edificio de 64 metros cuadrados, habitable y abierto. El creador de la fórmula: el artista y arquitecto Francesco Bracci. Como en muchos relatos, el protagonista desconocía cuán lejos lo llevaría una idea, en este caso, vinculada a unas anillas de plástico de los populares sixpacks. No creía que su proyecto de crear una intervención que simulara una “marea” plástica en un espacio abierto lo motivara a investigar sobre materiales constructivos y a transformarse en un arquitecto con un proyecto comercial, listo para armar y tal vez patentable. Sobre su devenir trata precisamente esta historia. La idea Fue entonces cuando me planteé la necesidad de incorporar mis proyectos de arte a la arquitectura”, explica Francesco Bracci. De esta necesidad surgió la idea de su “casa laboratorio”. Con este proyecto, Bracci pretendió cumplir tres objetivos: investigar sobre materiales alternativos y de desecho que generalmente no se usan en construcción, descubrir hasta qué punto podía desarrollar un concepto de vivienda mínima y tercero hallar una fórmula que combinara rapidez y economía al construir. El método Los muebles básicos de la cocina, la sala y el dormitorio también se trajeron hechos, solo para armar. Fabricados con madera reciclada de embalaje, estos tienen otra ventaja de practicidad: son multifuncionales. “El sofá central del apartamento del primer piso funciona como cama, biblioteca, caja de seguridad y clóset”. Con respecto a los acabados, Bracci usó muchos materiales de desecho como madera plástica para las paredes y los decks, láminas de tetrabrik prensado para el cielo raso, el entrepiso y algunas paredes interiores y botellas de vidrio trituradas para hacer un piso de concreto lavado –que se hace con piedra– en los pisos de la entrada y la terraza. También cubrió con un cartón acústico, desmontado de fábricas, las paredes posteriores. Un punto extra del método: los materiales no fueron usados por capricho o por simple ecología. También tienen su función constructiva: por ejemplo, la madera plástica es resistente a la humedad, plagas e insectos, además de ser muy fuerte y flexible, y las láminas de tetrabrik ahorran la necesidad de repellar o pintar, ya que de por sí tienen una textura interesante de acabado. Los resultados “Considero que no hace falta tanto espacio para vivir bien y que este sistema es eficiente por tiempos más que todo. Sin embargo, calculo que el metro cuadrado de construcción cuesta en $450”. ¿Casas en cajas listas para armar? *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
Por: Patricia Ugalde, periodista* opinion@revistasucasa.com Fotografía: Rodrigo Montoya |
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