- Por Arq. Carlos Álvarez
- Publicado 10/19/2007
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Dos veces minimalista Dos proyectos familiares dentro de una misma propiedad forman parte de la siguiente muestra de los arquitectos Esteban Castro y Carla Carranza, quienes lograron una perfecta integración del diseño contemporáneo de los apartamentos del proyecto d-3 y la vegetación de Santa Ana. Dos apartamentos. Dos personalidades. Un par de proyectos de los arquitectos Carla Carranza y Esteban Castro hace gala del minimalismo y el aprovechamiento del espacio, la vista y de materiales claves como el concreto y el vidrio. Cada uno de estos apartamentos está inspirado en la personalidad de su ocupante. Mucho del lenguaje arquitectónico utilizado tuvo como guía central mantener la relación entre las edificaciones, pensando incluso en unificarlas en el caso de ser necesario. Apartamento vertical Desde el inicio la altura comienza a mostrarse como un punto clave del primer apartamento, de ahí que los balcones permiten una vista espectacular de la zona. La puerta, constituida en madera, logra una simbiosis con la piedra y el metal que la sostienen gracias a su forma particular que roba un segmento de la pared. La sala es otro de esos elementos definitorios del inmueble: sillones de cuero negro que convierten el espacio en un rincón sobrio, serio y, hasta cierto punto, rígido. Por su parte, la cocina permite la vista del terreno y las copas de los árboles de la zona. Otro detalle de unidad lo constituyó el piso de piedra y polvo de mármol pulido. En la segunda planta, un puente de madera separa la habitación del vacío. En la habitación, las líneas nítidas de la decoración y elección de los muebles crean un espacio sencillo. Apartamento horizontal Con una distribución más distendida y espontánea, el segundo apartamento muestra, desde su puerta, un acento de locura animada. De nuevo el piso de piedra y polvo de mármol pulido regala su textura particular, el brillo y la sobriedad de un espacio abierto, donde cocina y área social son uno. La integración además se consigue mediante el vidrio y el blanco sobre las paredes. Los ventanales y puertas corredizas brindan luminosidad natural y la ventilación necesaria para el sofocante clima de la región. Asimismo, el inmueble gira en relación con el otro volumen, agregando un nuevo plus de libertad arquitectónica. Dentro de este espacio “girado” se encuentra la habitación, con el cielo a doble altura, y un amplio panorama hacia el bosque. Ambos proyectos corresponden a soluciones habitacionales similares, aunque las diferencias son marcas de la vida cotidiana y de una arquitectura creada a partir de su funcionalidad.
**Adaptación Revistasucasa.com, el texto completo se encuentra en la edición impresa.
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Por: Randall Zúñiga, redactor**/ Fotografía: Kurt Aumair |
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