- Por Arq. Carlos Álvarez
- Publicado 10/19/2007
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Escuela de Ballena: Mención de honor en la Tercera Bienal de la Universidad Veritas y premio Holcim en junio anterior, en Bahía Ballena hay una solución práctica y de alto diseño ante las inclemencias del trópico. Obra del arquitecto José Andrés Castro. Hace ya tres años, el arquitecto José Andrés Castro se dio a la tarea de buscar una solución para la escuela unidocente de Bahía Ballena, en el cantón puntarenense de Osa. El empresario de la zona Edgar Sánchez donó la madera de melina y el dinero para llevar a cabo el proyecto, que sustituiría a una escuela convencional. Las exigencias de la zona requerían de un tratamiento particular de la iluminación y principalmente de la ventilación. El proyecto presentado por Castro cumplía a cabalidad con las exigencias, gracias al tratamiento efectivo de los recursos y a un diseño consciente de su contexto. Largos aleros, paredes tipo persiana, cielo raso abierto, pasillos amplios y toda la estructura colocada sobre pilotes fueron varios de los puntos clave. Arquitectura para el trópico Las costas deberían apropiarse de esta arquitectura costarricense, consciente de que las estaciones se viven y cambian durante todo el día. La dependencia de sistemas de enfriamiento artificiales puede provocar cierta "pereza arquitectónica", en huir de la búsqueda de soluciones del diseño para enfriar o calentar un lugar, como critica Castro, eso sí, sin caer en el rechazo de este tipo de soluciones. Ventilación, la clave La solución de diseño y de ventilación parece haber calado hondo en todo el pueblo: el número de alumnos subió de 9 antes de la construcción, a cerca de 20 actualmente, el anfiteatro es utilizado por toda la comunidad para actividades artísticas y sociales en general. Los aleros largos evitan que los interiores se recalienten en una zona caracterizada por las altas temperaturas y brindan la iluminación necesaria para el inmueble. El espacio La escuela está conformada por un aula para clases regulares y otra para informática. Un amplio pasillo une la zona de los baños y el comedor, donde la apertura visual invita a observar el mar mientras se desayuna o almuerza. Complementa el diseño la casa de la maestra de la escuela, que presenta las mismas aproximaciones hacia una arquitectura para vivir en el trópico. Alrededor de estas estructuras no fueron intervenidos los árboles del lugar, que de igual manera brindan esa sombra natural que complementa el área arquitectónica. **Adaptación Revistasucasa.com, el texto completo se encuentra en la edición impresa. Ficha técnica
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Texto: Randall Zúñiga, redactor** / Fotografía: Rónald Pérez |
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