- Por Revista Su Casa
- Publicado 01/8/2010
- Profesional Invitado
-
Calificación y comentario:




|
|
Antonio Citterio “Existe una exageración de objetos absurdos”. La obra de Citterio se caracteriza por las formas ingeniosas y eficientes, producto del ingenio de un observador antento En el corazón de Milán se levanta el Duomo, una de las más complejas catedrales góticas de Europa. Cerca de este punto neurálgico, símbolo de la ciudad del diseño y la moda italiana, los turistas con dinero, por lo general japoneses y algunos nuevos ricos europeos salen repletos de las tiendas de Armani, Dolce&Gabanna, Versace, Prada... Otros, en cambio se limitan a inmortalizar su retrato delante de las extravagantes vitrinas milaneses. Otra categoría mira los precios: un par de pantalones 3.000 euros, un bolso 2.000 euros, un par de gafas de sol 1.200 euros. Este último grupo sale espantado. No entra ni a empujones. Caminando, a diez minutos del Duomo se llega a Vía Varese, una callecita estrecha por la cual transita con dificultad un pequeño furgón. En esta calle hay viviendas de un piso, escondidas tras los portones de entrada y los jardines. Abundan los condominios, construidos en la década de 1960. Destacan negocios étnicos, un taller de zapatos artesanales, fabricados completamente a mano. Preciosos, pero cuestan un ojo de la cara. Una tienda de ropa íntima femenina, decorada con gusto exquisito y mucha sensualidad. En el número 15 se distingue un discreto edificio de arquitectura contemporánea. Cinco pisos con enormes ventanas sin cortinas. En el intercomunicador hay un placa metálica con letras romanas que dice Antonio Citterio and Parters. Ninguna arquitecta o diseñadora usa tacones, escotes o faldas ajustadas, como el modelo de mujer de éxito que vende la televisión privada del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. El laboratorio de ideas de Citterio (1.700 metros cuadrados) es un espacio agradable y lleno de luz natural. Las paredes son blancas. Los pasamanos de las escaleras son de aluminio. El asensor tiene puertas de cristal. En el último piso está la oficina de Antonio Citterio (Meda, 1950). Es un espacio amplio, iluminado por los dos ventanales, ubicados en extremos opuestos. El piso de madera contrasta con el blanco de las paredes. La mayoría de los objetos son íconos del diseño de Citterio, como la mesa oval de plástico y cuatro patas de aluminio, en la que crea el arquitecto y diseñador. Antonio Citterio es un hombre discreto, informal en la forma de vestir, pero riguroso con su trabajo. Viste con una polo gris de manga larga, unos pantalones negros de algodón. El nombre Citterio representa la excelencia y la calidad del puro y duro diseño italiano. Se formó en los 60, en la Facultad de Arquitectura del Politécnico de Milán con grandes maestros como Achile Castiglione. La obra de Citterio se caracteriza por las formas ingeniosas y eficientes, producto del ingenio de un observador antento, que no sólo propone un producto a determinada industria, sino que es capaz de señalar el camino para realizarlo. He aquí la clave de su éxito: crear objetos útiles y novedosos. Y por su puesto, no copiar. —¿Cómo afecta la crisis económica al sector del diseño? —La crisis económica se siente y mucho, pero ya había golpeado el sector de la casa. Desde hace algunos años se comenzaba a percibir una reducción en el consumo de los objetos para el hogar. Esta crisis ha servido al consumidor para pensar mejor en cómo invertir el dinero, ha servido para que la gente deje de comprar cosas absurdas. En el sector del diseño y el de la moda hemos llegado a un punto en el que hay que poner un límite a tanta exageración de cosas inútiles que andan circulando en el mercado. Esta crisis ha servido para poner límites, sobre todo mentales. —¿Cómo evalúa las propuestas de la arquitectura y el diseño contemporáneos? —La arquitectura y el diseño están muy ligados. Veo un aumento de cualidad integral en la generación actual de arquitectos y diseñadores, pero no creo que el nivel sea alto. Mi generación tenía como profesor a Castiglione, uno de los grandes maestros del diseño italiano, que además creaba pocos productos, todos muy bien hechos. Existía un profundo respeto por el producto hecho por los otros. Actualmente, en cambio, existe mucha ignorancia y todos se terminan copiando unos a otros. Hoy, la aproximación al diseño se da copiando. Se copia, se copia... Seguramente se ha alzado el nivel del diseño, pero no el nivel de moralidad. Se copia descaradamente, sin miedo. —Su diseño es copiado en todo el mundo. ¿Qué siente? —Ikea copia muchos productos míos. Figúrese, mi mujer recientemente compró las camas y los armarios de las habitaciones de mis hijos. ¿Y sabe dónde? En Ikea. Era una copia idéntica de un prototipo diseñado por mí en los 70. Por principio ético no compro nada en Ikea. Le pregunté a mi mujer (también es arquitecta) por qué había comprado allí, precisamente copias de mis trabajos, y me dijo que costaban poco. Me molesta mucho cuando me copian. Ellos copian sin ninguna ética. Es que carecen de identidad. —¿Y qué sucede con el derecho intelectual del diseñador? —Pues no existe. En China han copiado hasta un catálogo que vende productos diseñados por Citterio. Es todo falso. Seguirán copiando porque no encuentran su propia creatividad. Copiar es como robar, porque ganan un montón de dinero. Es inútil que me enoje con los chinos. En el campo de diseño no puedo hacer nada al respecto, pero sí explico a mis dos hijas que no deben “bajar” gratis música de Internet, porque hay que respetar el derecho intelectual. —¿Cuáles son sus nuevos desafíos personales en el ámbito del diseño? —Soy uno que se siente siempre atraído por la búsqueda de nuevos objetos, que sean un reto intelectual, y que de alguna manera se conviertan en un símbolo de una época. Ejemplo: el último tapis roulant, para la empresa Technogym. El resultado ha sido un objeto de entrenamiento personal con propiedades olímpicas. El diseño es contemporáneo, los materiales son el vidrio y el aluminio. Para llegar a tal resultado hubo todo un proceso de investigación y de pruebas de nuevos materiales, realizado con un equipo de trabajo. Si uno diseña sin ningún tipo de investigación las cosas salen mal. El diseño es la evolución de las cosas que nadie ha tenido el coraje de decir. Para crear objetos útiles y novedosos hay que concentrarse en la investigación industrial y en la innovación. Y es esto lo que me entusiasma. No me interesa proyectar una silla que no presente nuevos elementos. Debe haber siempre innovación tecnológica, así es posible crear algo diferente, como el nuevo tapis roulant, del cual me siento muy orgulloso.*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | |
|
Por: Milena Fernández, periodista* opinion@revistasucasa.com / Fotografía: cortesía del arquitecto |
Envía este artículo
1 Respuesta a "Antonio Citterio, Diseñador y arquitecto" 
|
said this on 06 Jun 2012 1:15:04 AM CST
Thanks for your write-up. I have constantly ncioted that the majority of people are needing to lose weight simply because they wish to look slim plus attractive. Even so, they do not often realize that there are more benefits so that you can losing weight also. Doctors insist that over weight people suffer from a variety of diseases that can be directly attributed to their particular excess weight. Thankfully that people who're overweight along with suffering from a variety of diseases can help to eliminate the severity of the illnesses through losing weight. You'll be able to see a continuous but notable improvement in health if even a moderate amount of fat reduction is reached.
|

Autor)