- Por Revista Su Casa
- Publicado 01/8/2010
- Arquitectura Comercial
- Sin calificación
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Entre el ocio y el negocio La quinta etapa del centro comercial Multiplaza en Escazú, suma una importante cantidad de metros cuadrados que el Grupo Roble ha construido para multiplicar la oferta de bienes y servicios desde el oeste y para el público de los ambientes controlados y cómodos. Existe una generación que creció con Multiplaza: chicos, que hace 15 años, sacudían frenéticamente las piernas atrapados en el carrito del supermercado y descubrían, una vez libres, las delicias con kétchup que ofrecía el foodcourt, hoy se gastan, en ese mismo mall, sus primeros sueldos. Con ellos creció Multiplaza. Cada tres años, sus pasillos se fueron alargando y, ahora, ingenieros y arquitectos también, los ensancharon: le construyeron un entrepiso y mil estacionamientos y apostaron por un diseño interno en el que el ocio ocupa el mismo espacio que el negocio. La V Etapa de Multiplaza abrió sus puertas para recibir la Navidad del 2009. Listo para afrontar el frenesí decembrino, el centro comercial se presenta al público como una cavidad iluminada sin principio ni fin: 90,000 km2 articulados como una cinta de Moebius. En su interior, el tiempo se pulveriza y todo lo que queda es sustancia espacial amenizada. “Ahora, prácticamente es cierto que ya no hay que ir a Nueva York, París o Bogotá o… ¡Se lo podemos ofrecer todo aquí!”, dice Luis Vázquez gerente de planificación y arquitectura del mall. Y sí, todo lo allí reunido, mimetizado, es réplica de lo mejor de todos los mundos, es selección global de lo mejor de lo global. Pero, más acá del contenido está la forma, es decir, el porcelanato que, pulido, forma parte de los pisos; opaco se muestra en las paredes y, antiderrapante ocupa los espacios exteriores. Y es que, en esta etapa, que Vázquez presenta como definitiva, Multiplaza se extiende más allá de sus paredes y su horizonte de mármol y habilita un espacio externo en el que tres restaurantes extenderán su horario hasta entrada la noche y les ofrecerán a los visitantes una mesa en la que hacer sobre mesa a la salida del cine. El menú incluye vinos tintos y blancos, comida peruana e italiana y el parqueo queda a un paso. Viendo al futuro Hasta las escaleras mecánicas se presentan diferentes: tan anchas que permiten apoyar en el mismo escalón en el que se viaja las compras y un poco más lentas en su trayectoria para que viajar en ellas, más que un trámite, sea un paseo. Incluso a los servicios sanitarios llegó el cambio. Así, además de los consabidos damas y caballeros, Multiplaza ofrece una nueva opción, un baño familiar, en el que los padres pueden llevar a sus hijos sin distinción de sexos. En todos los baños, eso sí, se combinan los grifos modernos e inteligentes con el mármol negro y espejos amplísimos. En cada uno de ellos, además hay bancas de madera que permiten olvidar la urgencia. Así, si en este centro comercial alguna vez el lujo fue una aspiración, ahora parece estar al alcance de la mano, como el cielo que se asoma en los bordes del techo embovedado y hace que, al menos así, sea posible distinguir si, en el mundo exterior, es de día o de noche. Y es que la noción del tiempo dentro del mall es relativa, las agujas de los relojes se mueven al ritmo del consumo y, en los cafés, cuyas mesitas se extienden más allá de los límites de los locales simulando terrazas internas, las mañanas de lunes bien pueden pasar por tardes de domingo. “El cambio que propusimos fue tan integral que de alguna manera contagió también a los comerciantes, por ello, muchas tiendas se apuntaron a hacer de sus escaparates una especie de espectáculo”, explicó Vázquez. Y es verdad que vale la pena internarse en algunos de los negocios aun sin uno es parte de su público meta. Las jugueterías, por ejemplo, que en esta nueva etapa del centro comercial se multiplicaron, ofrecen diseños juguetones en sus estanterías y cielo rasos y una tienda de ropa juvenil, incluyó, entre sus camisetas y trajes de baño, un puente levadizo. Pero las ampliaciones y modificaciones van mucho más allá del centro comercial, pensando en asegurar el tránsito fluido, fueron los mismos arquitectos e ingenieros los que le propusieron a las autoridades públicas acondicionar las calles aledañas, remozaron la señalización y resolvieron, por cuenta propia, baches y aceras. Además, aprovecharon para suplir una de las carencias que, desde hace quince años, arrastra Multiplaza y, finalmente, le construyeron una fachada al edificio. Así, un cartel inmenso y un mini jardín, -porque la vegetación es lo único que parece escasear entre tanta abundancia- le dan la bienvenida a los visitantes y les invitan. Ya Multiplaza no puede crecer. El terreno dio todo de así, por eso, de ahora en adelante, y tal como ocurre con las personas cuando llegan a cierta edad, todas las modificaciones serán cosméticas. “Empezaremos con la parte más antigua y la iremos poniendo a tono con esta nueva propuesta. La consigna es no dejar nunca de renovarse, en una rueda de progresión constante”, concluye Vázquez y mira al futuro esperanzado, como si pudiera paladear el momento en que la generación que creció con Multiplaza comience a reproducirse.*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |
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Por: Camila Schumacher, periodista y escritora* opinion@revistasucasa.com / Fotografía: Rodrigo Montoya |
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