- Por Randall Zuñiga
- Publicado 01/8/2010
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Casa Manyahnille Edgar Brenes partió de un cubo central y dos medios cubos desconstruidos para concebir un proyecto vertical que madura con los años, junto a los árboles a su alrededor. Lo usual al visitar Puerto Viejo es no tener conciencia de la torre de 5 niveles que se yergue en el centro de este pueblo caribeño. Los almendros, palmeras y coyoles se han dado a la tarea de acompañar de raíz a copa -de cimientos a terraza- un proyecto desarrollado hace 10 años por el arquitecto Édgar Brenes. La vivienda de alquiler ha madurado y ha sido abrigada por una decena de árboles que existían previamente en el lote, y en torno a los que fue emplazada la obra, así como de otros que los clientes fueron sembrando con el paso de los años. El resultado es un proyecto discreto y con un profundo respeto por la baja escala de las obras circundantes, además del sitio y sus condiciones climáticas. Cúbico Debido a que buena parte del pueblo se encuentra asentado sobre coral, la absorción de agua por parte del suelo es mínima. De ahí que Brenes elevó la obra sobre pedestales de concreto que llegan a media pared del nivel inferior, evitando que la obra sea afectada por inundaciones. Asimismo, la altura permite que el resto de la estructura central –con forma de cubo- se realice con piezas de acero de 6 metros, sin necesidad de añadir ni quitarle centímetros a las vigas y, por ende, aprovechando al máximo el material. Para acceder al primer nivel, el arquitecto dispuso un puente de madera en zigzag que lleva hasta la puerta principal y a un breve corredor que amplía el área social. Precisamente, es el área de sala comedor la que muestra el primer nivel del cubo: 6 metros por 6 metros con los pedestales de concreto a media altura y las piezas de acero desde allí hasta el nivel superior. Fachada versátil, costados rígidos Mientras las fachadas norte y sur tienen cerramientos de vidrio que amplían el área mediante corredores, hacia el este se suman 3 metros más en donde se ubica la cocina -como un elemento rígido que protege del sol- y un cargador eléctrico que sube hasta el cuarto nivel; y al oeste un baño completo y el bloque de escaleras –también 3 metros- que lleva hasta los niveles superiores. Las escaleras se encuentran protegidas por vidrio polarizado asegurada por tensores, y aunque evitan la entrada excesiva de calor, durante la noche dotan al hogar de un aire cálido que se dispersa por los distintos niveles. En el segundo nivel se encuentra la habitación principal, con balcones a norte y sur, y el baño principal sobre el volumen rígido de la cocina. Los lavatorios y ducha se unen al dormitorio gracias un conjunto de puertas plegables de madera. En el tercer nivel se encuentran dos habitaciones secundarias, mientras que en el cuarto se accede a una terraza con jacuzzi hasta donde llega el cargador. Un medio nivel superior desarrolla una nueva terraza, ya a la altura de las copas de los árboles. En cerca de 800 metros cuadrados de un lote esquinero, Brenes dispuso el proyecto hacia el centro del terreno: la fachada vira hacia el norte para mirar el mar, cortando el sitio en diagonal. Así consigue la apertura visual hacia el Océano Atlántico, tamizada por la densa vegetación, y acompasada por el añejamiento de la madera exterior. La mezcla, devota en sí misma del sitio, define al proyecto con su discreción.*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa. | |
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Por: Randall Zúñiga, periodista* rzuniga@nacion.co.cr / Fotografía: Carla Saborío |

