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Construir el paisaje
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Por Revista Su Casa
Publicado el 01/6/2010
 

El paisaje, sin lugar a dudas, es el personaje más marginado en el elenco de una obra arquitectónica. Lo irónico es que si el inmueble construido no tiene un entorno acorde a su estética, este gran aporte del arquitecto se puede perder entre el paisaje.

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Construir el paisaje




Construir el paisaje

El paisaje, sin lugar a dudas, es el personaje más marginado en el elenco de una obra arquitectónica. Lo irónico es que si el inmueble construido no tiene un entorno acorde a su estética, este gran aporte del arquitecto se puede perder entre el paisaje.

En cierta ocasión, a Ferederick Law Olmstead, quien diseñara el Central Park de Nueva York, entre otros parques públicos, se le preguntó: “Pero, ¿qué clase de arquitecto es usted que en vez de construir edificios anda en medio de los árboles y terrenos enlodados? ¿Que en vez de plumín y planos empuña una pala?...”. Él muy seguro y con toda sencillez respondió: “Soy un arquitecto de paisajes, un arquitecto paisajista”.
A partir de ese momento, a comienzos del siglo XX, y de allí hasta nuestros días, esta actividad es conocida con esa denominación.
La arquitectura de paisaje podría definirse como una combinación del arte, la técnica y la ciencia que se dedica a conservar, proteger, planear, diseñar y construir aquellos espacios en los que se desarrollan las actividades de la sociedad humana. Se trata de espacios verdes, parques urbanos, jardines y áreas de vegetación de las ciudades, así como de las viviendas. Comprende, asimismo, los espacios altamente significativos asociados a sitios históricos y aquellos vinculados con escalas mayores como los llamados megaproyectos (sean estos turísticos empresariales, comerciales o recreativos) parques nacionales y territorios agrícolas. Costa Rica, a través de su historia y en el presente, ha desarrollado una importante tradición en este campo.

Los comienzos
El paisajismo en Costa Rica puede rastrearse a épocas tan remotas como los asentamientos precolombinos y la presencia de sitios con valor místico, ritual o práctico, relacionados con hierbas y plantas de diferentes especies, claramente identificadas y manejadas por los chamanes, hasta nuestra actualidad. Esto último, pasando por las diferentes fases que caracterizan tanto nuestra historia general como a aquellas relativas a la historia del arte y de la arquitectura (colonial, republicana, contemporánea).
A finales del siglo XIX, un paisajista francés que fue llevado a Jamaica llegó también a Costa Rica y fue responsable por el diseño y ejecución del Parque Vargas frente al tajamar en la ciudad de Limón. De Jamaica, importó las palmas reales, que aún hoy caracterizan este parque, con lo que se inició la tradición de importar plantas que, por ser diferentes, resultaran llamativas. Otros especialistas crearon importantes jardines de instituciones, como el jardín neoclásico del antiguo Asilo Chapuí, el del Hospital San Juan de Dios o el de residencias y haciendas centenarias que todavía muestran la impronta de su trabajo. Tal es el caso, por ejemplo de la Finca González Lahmann en Pacayas.

La influencia de Burle Marx
El modernismo de la primera mitad del siglo XX dio cabida a significativas realizaciones de extranjeros y nacionales, entre los que vale la pena mencionar al hoy mundialmente reconocido paisajista brasileño Roberto Burle Marx, quien visitó nuestro país en numerosas ocasiones, frecuentando sus amistades de entonces, que conformaron la llamada Generación de los Cincuenta y entre quienes sobresalieron el Capitán Hope, don Herbert Nanne, María Eugenia Jiménez de Roig, Olga Alfaro de Trejos y Óscar Madrigal. El legado de Burle Marx quedó plasmado en lo que es actualmente el Jardín Botánico de Las Cruces en San Vito de Java, en la zona sur, donde construyó un jardín de bromelias, y en el jardín temático de la que fue residencia de su coetáneo Lankester en Cartago.
Burle Marx influyó notablemente en el costarricense Óscar Madrigal, quien trabajó con él en Brasil varios años y fue uno de sus discípulos, el único proveniente de Centroamérica. Don Óscar, a su regreso, realizó, entre otras obras, los jardines de la recién creada Universidad de Costa Rica, varios parques urbanos como el de Aserrí y planes para los nuevos emprendimientos que comenzaba el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU).

Grandes planes
En la segunda mitad del siglo XX, pueden señalarse para los costarricenses dos tendencias que se dieron igualmente a nivel mundial luego de la posguerra. Por un lado, la continuación de la corriente seguida por paisajistas dedicados al tema del jardín residencial y de pequeños parques urbanos, y, por otro, por la de aquellos vinculados a la planificación del paisaje a gran escala. Dentro del primer grupo, podemos ubicar a don Herbert Nanne, con su actividad tanto en residencias privadas como en la Municipalidad de San José junto a Carlos Lara Hine. El trabajo de Don Herbert fue compartido y fehacientemente seguido por el recientemente desaparecido Carlos Roberto Nanne Echandi, uno de sus hijos. Los Nanne, a partir de una fuerte demanda en tal sentido por parte de los arquitectos y público tico del momento, marcan toda una época del paisajismo de esta escala en Costa Rica. Este periodo fue definido por una clara línea modernista a veces de suave corte burlemarxiano y en los más de los casos en una excelente versión local del llamado estilo “House and Gardens”, propio de la segunda posguerra en los Estados Unidos.
El segundo grupo tiene como los más destacados exponentes a los arquitectos paisajistas José Antonio Tony Quesada y los parques urbanos de La Sabana y el de la Paz, y Carlos Jankilevich con el Plan Paisajístico, para el Desarrollo Turístico de Bahía Culebra, posteriormente denominada Golfo de Papagayo, en Guanacaste. A nivel institucional, el Instituto Costarricense de Turismo desarrolló una sustantiva actividad bajo la coordinación del arquitecto Jorge Evelio Ramírez, con el impulso a espacios recreativos a cargo de los arquitectos Francisco Rojas y Alberto Negrini y el ingeniero agrónomo Víctor Rodríguez.

Estilos, paisajes y paisajistas
Técnicamente, la idea de “estilo” es un concepto decimonónico y un tanto estático, por lo que los especialistas preferimos hablar, de tendencias, o corrientes.
En el caso de la Arquitectura de Paisaje en Costa Rica, encontramos en este sentido las siguientes tendencias o corrientes:
La línea clásica o formalista
Caracterizada por setos, conformación general geométrica y plantas no nativas.
La línea campestre
Representada por las tradiciones del jardín criollo y plantas locales.
La línea modernista de inspiración burlemarxiana
Definida por formas orgánicas y el uso masivo y repetido de plantas tropicales.
La línea ecléctica
Que consiste en una aceptable mezcla de estilos y plantas.
La línea minimalista
Propia de diseños muy de avanzada o contemporáneos.
La línea silvestre o naturalista.

En la que predomina el estado natural y la vegetación nativa.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: Carlos Jankilevich, arquitecto paisajista* opinion@revistasucasa.com
Fotografía: Rodrigo Montoya y Jorge Navarro