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Alma de diamante
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Por Paco Cervilla
Publicado el 11/6/2009
 

El sueño de una pareja estadounidense se ha transformado en un negocio que se desenvuelve en las más altas esferas del diseño mundial, pero lo más notable es que se desarrolla aquí en Costa Rica.

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Alma de diamante

 

El sueño de una pareja estadounidense se ha transformado en un negocio que se desenvuelve en las más altas esferas del diseño mundial, pero lo más notable es que se desarrolla aquí en Costa Rica.

 

Era febrero de 1992, Kevin y Chirtine Yardley  llegan a Costa Rica recién graduados en sociología de la prestigiosa  Universidad de Harvard a colaborar en el programa WorldTeach como voluntarios  en la enseñanza del inglés a niños.

Después de una temporada en el país, se  enamoran de su fauna y flora pero sobre todo de su gente.

Una vez tomada la decisión de  establecerse en Costa Rica, ella empieza a dar clases y él se concentra en la  protección del medio ambiente.

Pasó el tiempo y emprendieron el  negocio de reforestar primero con árboles nativos y luego con madera de  plantación como la teca, la cual rápidamente se convirtió en un interesante  proyecto que vislumbraba oportunidades no solo de negocio, sino de mejorar el  medio ambiente porque como ellos mismos afirman: “Todo mundo sabe que el  panda, los tigres y los rinocerontes están en peligro de extinción, pero casi  nadie sabe el nombre de los árboles que están al borde del exterminio, porque  un país sin árboles, es un país sin futuro”.

¿Cómo fue el inicio de este  proyecto?
—Primero vimos y estudiamos el  negocio de la reforestación en Costa Rica. Convinimos en que tenía buenas  posibilidades, y también el recurso humano. Luego buscamos muchas especies nativas  como ronrón, cristóbal,  caoba cedro amargo y cocobolo,  que se fueron plantando poco a poco.

Y la teca,  ¿cómo empieza a introducirse?
—La teca y la caoba son algunas de las  maderas más famosas en el mundo. Esta es una madera industrial muy atractiva  por su color y su textura, además de su dureza claro… También presenta  una gran demanda mundial por utilizarse en productos de lujo. Esta es la  razón por la que sembramos mucha teca en las partes planas de nuestras fincas.

¿Qué posibilidades encontraron en  esta madera que es tan atractiva financieramente?
—La plantación de madera de reforestación,  en este caso de teca, además de ser una inversión por la materia prima, también  es una inversión en bienes raíces. Pero para cuidar esta inversión debes tener  además un administrador, ingenieros forestales y promesas claro… En general, un  negocio que incluye el terreno es un buen negocio.

—¿Y propiedades físicas?
—La teca es una madera que  tiene un aceite natural y sílice, que es igual a la arena o el vidrio, por  eso las utilizan muchas veces en los pisos de los submarinos y los barcos de  guerra. Además, por su belleza también es muy utilizada en muebles, hogares,  instrumentos musicales, joyería, etc. También es muy resistente tanto al  agua como a los insectos.

El taller tiene un ambiente muy  profesional y se siente el trabajo en equipo. ¿Cómo ha sido la experiencia de  trabajar con costarricenses que están con ustedes desde el principio?
—Creo que la parte más entrañable es  que hay personas con más de 15 años trabajando a la par nuestra, y algunos de  sus hijos ya empezaron de igual manera a formar parte de Diamond Teak, aprendiendo no solo una  profesión sino a tener ese sentido de pertenencia del lugar donde nacieron.

¿Algunas de la líneas de los  muebles de Diamond Teak presentan formas muy orgánicas, ¿qué piensas de estos  diseños con formas tan fluidas?
—El cuerpo humano solo tiene curvas, por  eso si nos sentamos en una silla con ángulos de 90 grados, las sentimos  incómodas. Claro son más fáciles de fabricar y más baratas pero no se adaptan a  nuestra ergonomía tan naturalmente. Pero en esto tiene que ver mucho el  diseñador y cómo conciba el objeto que vamos a fabricar.

—¿Qué tal la experiencia  de haber trabajado con prestigiosos diseñadores en todos estos años?
—La gente es igual en todo el mundo,  siempre nos gusta trabajar con gente honrada y con ganas de hacer las cosas  de una manera adecuada a nuestra filosofía. Un buen diseñador no debe ser  egoísta, creo yo…

—¿Cómo es el proceso de diseño de  una pieza?
Empezamos con un prototipo y después lo  empezamos a modificar,  tenemos productos como nuestra silla plegable que ha tenido hasta 13 prototipos  diferentes, cada uno mejor que el anterior.

¿Cuánto  tiempo se toma desde que la idea está en el papel hasta que alcanza la  producción?
—Desde que tenemos el dibujo o diseño en  papel podría pasar una semana ya sea nuestro proyecto o algún diseño específico  de algún diseñador.
 
En  los últimos años, en Costa Rica ha habido una apertura en el diseño. ¿Cómo  siente esta apertura y cómo han sido acogidos estos productos por el público  tico?
—Nosotros exportamos casi todos  nuestros productos, hemos vendido más muebles en diez cuadras de Nueva York  que Costa Rica. Pero sí existen ventajas que podrían ser exploradas también  aquí.

Diamond  Teak tiene una conciencia muy fuerte hacia la sostenibilidad, ¿qué es un diseño  sostenible para esta empresa?
—Un diseño sostenible es un producto  que es consciente ambientalmente desde el proveedor de materia prima hasta el  cliente final. También los diseños necesitan ser de larga duración… que  pasen los años y siga siendo firme y hermoso.

¿En qué proyecto están trabajando  ahora?
—Estamos montando los headquarters de  Philip Morris en Suiza, también  tenemos uno Amgen California y un proyecto en el Four Season en San Francisco,  además de proyectos en todo el mundo, como Dubái, Australia, Inglaterra y Dinamarca,  entre muchos otros.

 

*Adaptación  revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 
 

Por: Paco Cervilla, colaborador / Fotografía:  Rodrigo Montoya