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Alma de diamante
El sueño de una pareja estadounidense se ha transformado en un negocio que se desenvuelve en las más altas esferas del diseño mundial, pero lo más notable es que se desarrolla aquí en Costa Rica.
Era febrero de 1992, Kevin y Chirtine Yardley llegan a Costa Rica recién graduados en sociología de la prestigiosa Universidad de Harvard a colaborar en el programa WorldTeach como voluntarios en la enseñanza del inglés a niños.
Después de una temporada en el país, se enamoran de su fauna y flora pero sobre todo de su gente.
Una vez tomada la decisión de establecerse en Costa Rica, ella empieza a dar clases y él se concentra en la protección del medio ambiente.
Pasó el tiempo y emprendieron el negocio de reforestar primero con árboles nativos y luego con madera de plantación como la teca, la cual rápidamente se convirtió en un interesante proyecto que vislumbraba oportunidades no solo de negocio, sino de mejorar el medio ambiente porque como ellos mismos afirman: “Todo mundo sabe que el panda, los tigres y los rinocerontes están en peligro de extinción, pero casi nadie sabe el nombre de los árboles que están al borde del exterminio, porque un país sin árboles, es un país sin futuro”.
—¿Cómo fue el inicio de este proyecto?
—Primero vimos y estudiamos el negocio de la reforestación en Costa Rica. Convinimos en que tenía buenas posibilidades, y también el recurso humano. Luego buscamos muchas especies nativas como ronrón, cristóbal, caoba cedro amargo y cocobolo, que se fueron plantando poco a poco.
—Y la teca, ¿cómo empieza a introducirse?
—La teca y la caoba son algunas de las maderas más famosas en el mundo. Esta es una madera industrial muy atractiva por su color y su textura, además de su dureza claro… También presenta una gran demanda mundial por utilizarse en productos de lujo. Esta es la razón por la que sembramos mucha teca en las partes planas de nuestras fincas.
—¿Qué posibilidades encontraron en esta madera que es tan atractiva financieramente?
—La plantación de madera de reforestación, en este caso de teca, además de ser una inversión por la materia prima, también es una inversión en bienes raíces. Pero para cuidar esta inversión debes tener además un administrador, ingenieros forestales y promesas claro… En general, un negocio que incluye el terreno es un buen negocio.
—¿Y propiedades físicas?
—La teca es una madera que tiene un aceite natural y sílice, que es igual a la arena o el vidrio, por eso las utilizan muchas veces en los pisos de los submarinos y los barcos de guerra. Además, por su belleza también es muy utilizada en muebles, hogares, instrumentos musicales, joyería, etc. También es muy resistente tanto al agua como a los insectos.
—El taller tiene un ambiente muy profesional y se siente el trabajo en equipo. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con costarricenses que están con ustedes desde el principio?
—Creo que la parte más entrañable es que hay personas con más de 15 años trabajando a la par nuestra, y algunos de sus hijos ya empezaron de igual manera a formar parte de Diamond Teak, aprendiendo no solo una profesión sino a tener ese sentido de pertenencia del lugar donde nacieron.
—¿Algunas de la líneas de los muebles de Diamond Teak presentan formas muy orgánicas, ¿qué piensas de estos diseños con formas tan fluidas?
—El cuerpo humano solo tiene curvas, por eso si nos sentamos en una silla con ángulos de 90 grados, las sentimos incómodas. Claro son más fáciles de fabricar y más baratas pero no se adaptan a nuestra ergonomía tan naturalmente. Pero en esto tiene que ver mucho el diseñador y cómo conciba el objeto que vamos a fabricar.
—¿Qué tal la experiencia de haber trabajado con prestigiosos diseñadores en todos estos años?
—La gente es igual en todo el mundo, siempre nos gusta trabajar con gente honrada y con ganas de hacer las cosas de una manera adecuada a nuestra filosofía. Un buen diseñador no debe ser egoísta, creo yo…
—¿Cómo es el proceso de diseño de una pieza?
—Empezamos con un prototipo y después lo empezamos a modificar, tenemos productos como nuestra silla plegable que ha tenido hasta 13 prototipos diferentes, cada uno mejor que el anterior.
—¿Cuánto tiempo se toma desde que la idea está en el papel hasta que alcanza la producción?
—Desde que tenemos el dibujo o diseño en papel podría pasar una semana ya sea nuestro proyecto o algún diseño específico de algún diseñador.
—En los últimos años, en Costa Rica ha habido una apertura en el diseño. ¿Cómo siente esta apertura y cómo han sido acogidos estos productos por el público tico?
—Nosotros exportamos casi todos nuestros productos, hemos vendido más muebles en diez cuadras de Nueva York que Costa Rica. Pero sí existen ventajas que podrían ser exploradas también aquí.
—Diamond Teak tiene una conciencia muy fuerte hacia la sostenibilidad, ¿qué es un diseño sostenible para esta empresa?
—Un diseño sostenible es un producto que es consciente ambientalmente desde el proveedor de materia prima hasta el cliente final. También los diseños necesitan ser de larga duración… que pasen los años y siga siendo firme y hermoso.
—¿En qué proyecto están trabajando ahora?
—Estamos montando los headquarters de Philip Morris en Suiza, también tenemos uno Amgen California y un proyecto en el Four Season en San Francisco, además de proyectos en todo el mundo, como Dubái, Australia, Inglaterra y Dinamarca, entre muchos otros.
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |