- Por Luis Chaves
- Publicado 11/4/2009
- Arte
- Sin calificación
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Federico Herrero Federico Herrero es, sin discusión alguna, el artista visual costarricense con mayor proyección internacional. En orden no cronológico, la obra de Federico, a veces sola, a veces acompañada por su autor, ha viajado de San José a La Habana, Venecia, Praga, Tokio, Dusseldorf, Madrid, México D.F., Londres, Buenos Aires, Moscú, Friburgo, Basilea, Medellín, Singapur, Taipéi, Sao Paulo, Miami, París, Milán, Atenas, Nagoya, Reikiavik, Sevilla, San Juan, Barcelona, Estocolmo, y otra vez de vuelta a San José. Este año, en la edición LIII de la Bienal de Venecia, uno de los eventos de arte contemporáneo más prestigios del mundo, el Pabellón Latinoamericano se ubicó por primera vez en el espacio Arsenale, el área más importante de la bienal. Y este año, nuevamente, fue Federico Herrero el costarricense invitado a un evento al que aspiran miles de artistas en todo el planeta. Herrero llevó Paisaje con 24 círculos, acrílico sobre tela de 4,20 metros de alto por 3 metros de ancho. Obra que marca un punto de giro en la trayectoria del artista, quien ha venido trabajando, con evidente éxito, la saturación del color. En medio de un viaje a Colombia, mientras subía y bajaba de aviones, lo entrevistamos por correo electrónico. Lo que sigue fue una conversación armada en varios tiempos, con días de silencio entre grupos de preguntas y respuestas. Tal vez sea esa, también, una buena manera para leerla.
—Creo que lo que cambió no es lo que me gusta del arte, sino el punto de vista desde donde lo veo. Desde siempre tenía esta idea de que el arte sirve para algo, no es decoración para la burguesía es algo útil. Es un antídoto. —Nadia Mendoza (Costa Rica), Hiroshi Sugimoto (Japón), Josh Smith (EE.UU.), Ryan Trecartin (EE.UU), Pablo León de la Barra (México), Miltos Manetas (Grecia). —Sí, claro que existe. ¿Vos cómo lo ves o lo entendés? ¿Para vos también lo hay? —Me refería a si se puede decir, en general, que existe arte que se puede diferenciar por países, arte costarricense, arte guatemalteco, arte ruso, arte francés. O regional: arte centroamericano, arte asiático. O hilando más fino, por géneros: arte masculino, arte femenino. —Tal vez el arte costarricense está hecho a partir de cómo se diferencia del que está hecho en otros países, al final aquí hay algo que nos marca mucho y es el hecho de no tener ejército; esto es algo que marca mucho a la gente, por ejemplo en Guatemala hay una práctica del performance que está ligada a su situación o a su condición como país, acá el proceso es otro. —Sin entrar en terreno teórico, monopolizado por los críticos y científicos del arte, ¿cuál es tu percepción de expresiones del arte conceptual como por ejemplo las instalaciones y las performances? Y, al mismo tiempo, ¿la pintura entró y salió ya de un periodo en el que los artistas dejaron de pintar? —Pienso que una obra de arte debe encontrar su canal de expresión, algunas veces será uno; otras será otro. —No basta con tener buenas ideas, ante todo se trata de una cuestión de tener claridad. Para ser artesano hay que saber pintar, saber de técnica, para ser artista se necesita coraje por encima de todo. —¿Cuál época tuya o qué obra escogerías si tuiveras que elegir una que “te representara”? —Mapa mundi, la piscina que pinté para la VIII Bienal de La Habana en el 2003. Fue en el malecón, es sin duda una pieza principal en mi práctica. *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
Por: Luis Chaves*, colaborador opinion@revistasucasa.com / Fotografías: Dominique Ratton Pérez, cortesía del artista |
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