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VIII Congreso de Arquitectura
El Colegio de Arquitectos celebró en mayo pasado su VIII Congreso de Arquitectura. Expertos de España, México, Brasil y Colombia, entre otros, se dieron cita para hablar de esa disciplina y el diseño como transformador de la sociedad.
Randall Zúñiga, colaborador* / Fotografía, Andrea Mena Varela por cortesía del Colegio de Arquitectos de Costa Rica
Parodiando a Abraham Lincoln, la arquitectura de, por y para la gente fue la clave para convertir en un exitoso punto de reflexión el VIII Congreso de Arquitectura, realizado en Curridabat, en San José de Costa Rica, entre los días 24 y 26 de mayo. Con el lema de “nuestro hábitat y asentamientos humanos”, el Colegio de Arquitectos demarcó una frontera necesaria ante el imperioso “individualismo arquitectónico” que viven ciudades como San José, donde la falta de políticas claras con respecto al desarrollo urbano y la erradicación de tugurios, por ejemplo, hace que esta se realice de la manera más desordenada, burocrática y cortoplacista que podamos imaginar. Pensar en una arquitectura que resuelva las necesidades más inmediatas de la gente parece obvio. No así en los planes urbanísticos nacionales, donde temas como la arquitectura bioclimática, el urbanismo social y el espacio público no tienen cabida. Este congreso dio espacio a esto y a mucho más, incluyendo varias presentaciones que nos muestran la realidad de construir pensando en la gente y cómo, más allá del ámbito especializado, la conciencia social se revitaliza al convertirse en parte de un nuevo imaginario. Uno solidario, consciente y de verdad desarrollista. El Congreso se llevó a cabo gracias al aporte de Cemex, Amnet, Construluz, Ferretería Rojas y Rodríguez, Plycem, USG, acabados en construcción Siglo 21, la Embajada y el Instituto de México y, por supuesto, Su Casa, la revista que marca las tendencias en arquitectura y decoración.
Medellín: la ciudad posible
La equidad en el disfrute de la vida y el espacio público es posible gracias a proyectos consensuados y pensados desde y para la gente. Durante el VIII Congreso de Arquitectura, Alejandro Echeverri lo demuestra con una reseña de su trabajo en Medellín. Randall Zúñiga, colaborador / Fotografía, Andrea Mena Varela por cortesía del Colegio de Arquitectos de Costa Rica
“La arquitectura es la herramienta más fuerte para luchar por la equidad social”. Así de claras fueron las palabras del arquitecto colombiano Alejandro Echeverri, el pasado 24 de mayo en Curridabat. En su exposición, Echeverri mostró los trabajos realizados para rescatar y reconstruir espacios públicos, tales como puentes, caminos, plazas y bibliotecas. Todo con la clara consigna de una arquitectura para la gente y, sobre todo, para la más pobre: la de los barrios marginales de Medellín. “Cuanto más humildes sean los sectores, más valor tiene la intervención”, añadió Echeverri, profesor universitario y doctor en urbanismo y planeación territorial en la Etsab, en Barcelona. “Medellín es una ciudad segmentada por la inequidad”, añadió. La división entre ricos y pobres se ve marcada –como muchos otros procesos sociales– en las condiciones de la infraestructura pública y privada. “En Medellín, no solamente reconstruimos físicamente una ciudad, sino que consolidamos el liderazgo de la gente; nos ponemos a soñar”, agregó con claro optimismo. Esta forma de urbanismo procura rescatar los espacios públicos, con la imagen clara de que el temor o la violencia tienen, en buena medida, un culpable: la falta de espacios para socializar, para conocerse, para compartir y crear una real ciudadanía. De ahí que incluso los casos de muertes violentas hayan bajado estrepitosamente de más de 300 a poco menos de un par de decenas desde que el proyecto se puso en marcha. Los cambios en la región son notorios. “Ha habido una conexión con la gente”, concluye el arquitecto. Si embargo, en los cuatro años que lleva la iniciativa muchas tareas han quedado pendientes y la continuidad de estas le concierne más a la burocracia que a la arquitectura, que tendrá la última palabra. Hasta entonces nos podremos dar cuenta de si Medellín consigue ser, además de la “más educada” como reza su publicidad, la más equitativa, al menos, en oferta de interacción ciudadana y utilización de los espacios públicos. Lo público en este y muchos otros casos se reviste, por tanto, de una importancia invaluable y de un alcance político, económico y cultural, que va mucho más allá de las barreras sociales.
Desde España, arquitectura bioclimática Un proyecto español fue la clave para poner sobre la palestra un tema clave y urgente: la arquitectura bioclimática. Carlos Bermejo fue el responsable de exigir esta tendencia en todo diseño y toda construcción. Randall Zúñiga, colaborador / Fotografía, Andrea Mena Varela por cortesía del Colegio de Arquitectos de Costa Rica
El arquitecto español Carlos Bermejo, uno de los expositores más esperados, presentó el tema “Horizontes de la arquitectura bioclimática”, durante el día 25. La arquitectura bioclimática, y el proyecto Solar Decathlon se convirtieron en sus hilos conductores. La base de “el sol, que debemos aprovechar y del que debemos aprender a protegernos”, marcó el discurso del arquitecto.
Solar, más de cerca Bermejo presentó en Curridabat un proyecto de arquitectura bioclimática en el que intervino, hace dos años, junto a un nutrido grupo de colegas españoles. El conjunto fue el único representante por Europa de la actividad que reunió además a 17 equipos de América. La representación del Viejo Continente estuvo a cargo de la Universidad Politécnica de Madrid, mientras que el concurso llevó el nombre de Solar Decathlon 2005, y fue promovido por el Departamento de Energía de los Estados Unidos y realizado en esa nación. El Solar Decathlon consistió en diseñar y construir una vivienda para una pareja con las necesidades de un hogar del nuevo milenio. La vivienda sería alimentada por energía solar únicamente, lo que promovería el uso hogareño de una de las más difundidas –aunque más costosas– formas de energía renovable. El título de Decatlhon y de “decatletas” para los participantes se debe a que estos debieron comprobar, para un grupo de jueces y visitantes, que el inmueble podía funcionar adecuadamente con la energía del astro rey de forma exclusiva. Esto durante siete días. Así pues, variables como la calidad del aire, el confort térmico, la humedad y la adecuada distribución de temperaturas en el interior fueron algunos de los puntos que se tomaron en consideración para idear la vivienda. Además, la minimización de los gastos de energía gracias a la arquitectura bioclimática. Las conclusiones de su conferencia, numeradas por el propio Bermejo, más que razones son máximas de una arquitectura responsable y útil para el correcto aprovechamiento de los recursos y, a fin de cuentas, de la comodidad para el ser humano. La primera de las razones fue el ahorro energético, de hasta un 70% en el consumo por aire acondicionado y calefacción, según el experto.
Ernesto Alva, la conciencia de la arquitectura mexicana
Los logros en materia de vivienda en México en los últimos años han sido espectaculares pero los retos son aún mayores. Las autoridades esperan construir 6 millones de casas en un corto periodo de seis años. ¿Cómo se logra esto? A base de voluntad y ejerciendo una arquitectura comprometida Inti Picado, colaborador / Fotografía, Andrea Mena Varela por cortesía del Colegio de Arquitectos de Costa Rica
No más iniciando su alocución durante el VIII Congreso de Arquitectura “Nuestro hábitat y asentamientos humanos”, el pasado 26 de junio, el arquitecto mexicano Ernesto Alva hizo una sentencia que resume su preocupación y compromiso con los sectores más pobres de la sociedad mexicana: “No podemos hablar de sustentabilidad sin abatir la pobreza. El reto para los latinoamericanos es ese, terminar con la pobreza, y para ello se necesita un compromiso distinto y un cambio de mentalidad”.
¿Qué está pasando en México? Según datos expuestos por el arquitecto Alva, entre el 2001 y el 2003, hubo un incremento de 2,1 millones de viviendas en México; es decir, se construyeron casas a un promedio de 700.000 por año. A partir de 2004 y hasta la fecha, se han levantado otras 800.000. Para los próximos seis años, la meta es construir 6 millones de viviendas. México tiene 24,1 millones de viviendas diseminadas por toda la república. De estos 24 millones, 2 millones fueron construidas con el apoyo de organismos financieros y por los gobiernos locales. Otros dos millones las construyeron las compañías inmobiliarias y 1,2 millones estuvo a cargo de propietarios con un poder adquisitivo medio, que logró con sus ingresos sufragarla. ¿Cómo se construyeron las casi 20 millones de viviendas que quedaron fuera de cualquier tipo de financiamiento? ¿Quién las construyó? ¿En cuánto tiempo?
La autoconstrucción Según se desprende de los datos suministrados por Alva y analizados a lo largo de los últimos años por los entes impulsadores de programas de vivienda, el 63% de todas las casas que se han construido y se siguen construyendo en toda el territorio mexicano, lo construye la gente por métodos de autoconstrucción, en todos los niveles sociales y sin ningún tipo de dinero del Estado ni de institución alguna. Son personas que construyen sus viviendas en periodos de hasta diez años y con un gran sacrificio de trabajo y de dinero. Son personas que compran y saben que su único patrimonio será la vivienda que construya.
El programa de vivienda en breve A partir de 2002, y luego de analizar en detalle los datos del inventario de vivienda, el Colegio de Arquitectos de México elaboró un programa de vivienda que está teniendo un éxito impresionante. Parte del éxito se da porque la iniciativa fue acogida por el Gobierno del Distrito Federal, pero el peso del programa lo lleva la planificación y transparencia con que se ha llevado a cabo. La iniciativa consiste en lo siguiente. Un grupo de especialistas del Colegio de Arquitectos, de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Gobierno Federal localizan zonas deprimidas en las que se necesita intervenir. El requisito para acceder al programa es que las personas sean propietarias del terreno. No es que deban presentar títulos de propiedad u otro tipo de documento que avale esto: si la gente lleva 10 años viviendo en un terreno, las autoridades gubernamentales entienden que esa propiedad en cuestión es suya. Ese es el primer requisito y prácticamente el único. Después de esto, el grupo especializado visita a los propietarios y les expone el plan que incluye los siguientes puntos:
1. Un arquitecto joven los visitará para elaborar un programa de vivienda, adecuado a las particularidades de la familia y a las condicionantes del terreno. 2. El arquitecto elaborará planos arquitectónicos completos que cumplan con todas las normas sísmicas, sanitarias (ventilación y luz natural) y de construcción. 3. El arquitecto ofrecerá un calendario de construcción por etapas. 4. El Gobierno Federal dará un crédito de 30.000 pesos (equivalente a 1,5 millones de colones) para iniciar las obras; ese monto será girado en tres tractos conforme el avance de la obra. 5. El arquitecto fiscaliza cada una de las 20 obras que se le asignan y recibe los pagos de ley. 6. El propietario elige el plazo en el que desea pagar el préstamo. 7. El préstamo se cobra sin intereses. 8. Una vez que la persona ha pagado el préstamo, se le vuelve a otorgar otro de igual monto para continuar con las obras y bajo el mismo esquema. 9. La persona es sujeta de créditos sucesivos hasta que finalice la construcción de su casa.
Como se evidencia, el programa se sustenta en puntos muy simples y genera beneficios adicionales. Los arquitectos que trabajan en el programa ganan experiencia y dinero, siempre tienen 20 proyectos entre manos. La Universidad ha creado una especialidad derivada de esta experiencia y ya la imparte en sus aulas. Las personas pagan según su capacidad y saben que están invirtiendo su dinero en su propio patrimonio. En los barrios en los que se están desarrollando estos programas, la generación de empleo en el campo de la construcción se ha incrementado. Si bien la pobreza tiene en el área de la vivienda uno de sus caras más tristes, la charla del arquitecto Alva trae un hálito de esperanza. La arquitectura puede transformar la sociedad, puede ser el vehículo para que las personas vivan en mejores condiciones y con la certeza de que un futuro mejor es posible. Los logros son muchos, los retos mayores, pero los primeros pasos para un mejor mañana tienen un denominador común: una arquitectura con carácter solidario.
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la edición impresa.
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