- Por Super Admin
- Publicado 09/7/2009
- Proyecto Innovador
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Un dragón vive en Berlín Un grupo de escolares y un taller de estudiantes de arquitectura crearon un cuento para vivirlo todos los días: una escuela que se transformó en un dragón que alimenta de magia a la educación. Bajo la supervisión de la arquitecta Susanne Hofman, el taller de estudiantes de arquitectura, Baupiloten, finalizó en el 2003 su primer proyecto: la escuela primaria Erika Mann en Berlín. Situada en una zona conflictiva de Berlín, la Escuela Erika Mann atiende a una población estudiantil de 400 alumnos, que tienen sus orígenes culturales en 25 naciones. En esta zona de la ciudad, el índice de desempleo es de más de 50% y el 85% de los padres no son de origen alemán. El fin del proyecto de reforma arquitectónica era derribar las barreras lingüísticas y culturales e integrar la escuela al distrito, convirtiéndola en un centro comunitario para todos los habitantes. Capítulo 1: Llega el dragón La arquitectura define las diferentes imágenes de este dragón imaginario, como si fueran los capítulos de un cuento, según cada piso del edificio. Tal fue el éxito del proyecto, que entre el 2006 y el 2007, la Baupiloten reformó el interior para que la escuela también funcionara como guardería. Hasta hace poco tiempo, los pasillos del edificio (diseñado por Ludwig Hoffmann en 1915) representaban la idea que se tenía sobre la educación a principios del siglo XX: autoritaria y estéril. Con la transformación, los espacios plasman los conceptos de una atmósfera de aprendizaje “rítmica” y que también sirve para las actuales necesidades comunales. A los espacios interiores, los estudiantes bautizaron: “El resoplido del Dragón de Plata”, el cual es como un velo que cubre los pisos y los cielos de los tres niveles superiores, y que según las condiciones del tiempo, actúa como un brillante filtro de luz. “El Jardín del Resoplido” está en el segundo piso, y también tiene una serie de superficies horizontales y volcadas en las que los niños se pueden deslizar, sentar o acostarse. Unas “partículas” llamadas “Alas” y “Flor de fuego” flotan en el ambiente. Son realmente esculturas y asientos retráctiles “El tesoro del dragón”, ubicado en este mismo nivel, lo constituyen las paredes magnéticas que permiten a los escolares redecorarlas a su antojo. En el cuarto piso está el “Calidoscopio”, galería de espejos que disuelve el espacio geométrico. Las paredes y techos están compuestos por paneles metálicos, con inserciones de 270 cuadros en los cuales los niños pueden colgar sus creaciones, que se reflejan y enseñan sobre la perspectiva espacial. |
Por: Patricia Ugalde S.* opinión@revistasucasa.com / Fotografía: Jan Bitter, post@janbitter.de |

