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MADC
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Por Michelle Soto
Publicado el 05/5/2009
 

El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo está de aniversario. Ya alcanzó la plenitud de su adolescencia y a sus 15 años, se constituye como un espacio para la experimentación y proyección del arte contemporáneo de Centroamérica.

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MADC 1994/2009:
Los sentidos del arte

El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo está de aniversario. Ya alcanzó la plenitud de su adolescencia y a sus 15 años, se constituye como un espacio para la experimentación y proyección del arte contemporáneo de Centroamérica.

El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) está cumpliendo 15 años y para celebrarlo presenta una retrospectiva que lleva el nombre de Diálogos y correspondencias.

Una de las obras expuestas es de la artista Michelle Brody. La instalación es como un jardín in vitro y por supuesto, me despertó interés.

La conversación que instantes antes había tenido, volvió como un flashback. “Nadie espera ir a un museo a tener una experiencia. Generalmente, las personas esperan ir a un museo a ver cosas importantes (porque alguien dijo que así era) y a verlas, ni siquiera tocarlas. Hace rato, el MADC ha venido actuando desde otro lugar, uno donde las personas establecen experiencias que las obras detonan”.

Las palabras salieron de la boca de María José Monge. Cuando la entrevisté, estaba acomodando cosas y delegando otras. Ese era su último día de trabajo. Es que a Monge, como directora interina, le correspondió cerrar un ciclo que dio inicio con Virginia Pérez – Ratton (1994-1998), siguió con Rolando Barahona (1998-2004) y Ernesto Calvo (2004-2007). Pronto vendrá un nuevo director y otra era iniciará.

- El tener un museo dedicado al arte contemporáneo, ¿vino a legitimar el trabajo que se venía haciendo para tranquilidad de los sectores más conservadores?
- El museo es un sello de garantía para que las personas se sientan más tranquilas sobre los sentimientos encontrados que podrían generarse al enfrentar cierto tipo de obras. Como en todo, lo que se dio fue un cambio de paradigma y no fue tanto en las obras sino en la experiencia.

Con el arte contemporáneo, cuando la gente no encuentra aquello que es bonito y le genera cierto confort, reacciona desde la negación o el disgusto. Más allá de que el museo diga si esto es o no es arte, este es un espacio que posibilita a las personas vivir experiencias distintas. Al final, el arte es eso: una experiencia que cada quien vive desde sus coordenadas particulares y establece una relación con lo que un artista determinado hizo. Sin calificativos”.

Sentido: el arte como experiencia

Más allá de una visita guiada, el museo configuró una programaciónque apuesta a la experimentación.Posee una agenda de actividades tan diversa donde los artistas, que están exponiendo, interactúan con el público y abordan conceptos que se tratan en la muestra.

- ¿Cómo se logra tener una experiencia en un museo?
- Somos una instancia educativa, nos debemos tanto a los artistas como al público. Tampoco se trata de inducir la mirada, sino darle coordenadas a la gente. Se trata de empoderar al espectador que, desde un enfoque más estructuralista, es a la vez el coautor de la obra. Como museo, debemos asegurar que esa relación permanezca y avance naturalmente.

Sentido: el arte como región

En Diálogos y Correspondencias, el primero en tomar la palabra es Moisés Barrios con su óleo “La larga marcha III – Fanal” de 1998. Esta obra fue dedicada a la lucha que dio el museo en sus primeros años y hace referencia a la marcha de Mao.

Esta imagen, al abrir la exposición, plantea lo que será el resto del recorrido visual: una conversación sobre arte contemporáneo en Centroamérica. Es que en la región, arte se hace desde hace rato.

- ¿Se creó un museo para Centroamérica?
- El museo se crea con la idea de un espacio para arte contemporáneo. Pero, la primera dirección es la que empieza a perfilar cómo va a ser. Ahí es cuando surge esa visión de que la plataforma de acción debe ser centroamericana.

- Precisamente, el museo se ha caracterizado por apoyar artistas que recién están empezando su proceso. ¿Qué han sido los artistas emergentes para el MADC?

- Le confieren al museo uno de sus rasgos más visionarios porque hay que asumir grandes retos para meterse a trabajar con personas que están iniciando su proceso, que están saliéndose de su microesfera y empiezan a darle forma a su obra en un espacio de visitación pública donde ya tenés que pensar cómo se mueve la gente, cómo va a asimilar esto, hasta dónde puedo agredir o no con mi planteamiento. Todo eso implica madurez y experiencia, características que no le podés demandar a un emergente.

 

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: Michelle Soto*
msoto@nacion.co.cr
Fotografías: Jorge Navarro