- Por Revista Su Casa
- Publicado 05/5/2009
- Arte
- Sin calificación
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Héctor Burke: La pintura de Héctor Burke (1955) se parece a una conversación con Héctor Burke: caótica y profunda. Una charla con el pintor puede empezar con el relato de cuando incorporó en una de sus obras un trozo de hule tirado en el parqueo de un supermercado y pronto evoluciona hacia una reflexión sobre la mecánica del cerebro y el trazo de nuevas rutas neuronales. Aunque se considera a sí mismo como un marginal, la oficialidad del país lo ha galardonado con el Premio Nacional Aquileo Echeverría 2008 en la rama de Pintura. El jurado, compuesto por Fiorella Resenterra, Eugenia Zavaleta y María del Carmen Hernández, resaltó su extensa carrera artística –la cual suma más de 30 años– como su primer argumento para otorgarle el reconocimiento. Burke cultiva con esmero su falta de ortodoxia. Sus obras se mueven entre la pintura, el dibujo, el grabado, el collage y el papel hecho a mano. También suele recurrir a la poesía, e incluso incluye algunos de sus versos en la composición de sus cuadros. Letra y color No obstante su vocación literaria, Burke estaba marcado para la comunicación visual. “Un día, un profesor me llevó a almorzar a la soda de Bellas Artes y me quedé maravillado con todas esas esculturas tan blancas. Entonces fue cuando decidí hacer el examen para entrar”, recuerda Burke. El arte que terminó haciendo el pintor se aleja muchísimo del clasicismo propio de las esculturas de yeso que lo impresionaron tanto en aquella visita a Bellas Artes; sin embargo su primer intento sí lo hizo en escultura. Burke confiesa sin pena que era “muy chambón” para esta técnica: alguna vez agotó la paciencia del profesor John Portuguez cuando hizo una escultura femenina en gran formato con dos pies izquierdos. Hoy el trabajo de Burke está avocado principalmente a la pintura, aunque las técnicas de impresor no abandonan su trabajo. Una vez que sus obras se secan, el artista suele alterarlas con puntas y gubias, cual si fueran matrices de grabado. Estos experimentos revelan su afición por traslapar quehaceres. “Me estimula la capacidad de pasar el conocimiento de una técnica a otro medio”, reconoce. Conceptual Conforme la producción artística de Héctor Burke fue madurando, sus temas empezaron a moverse de la figuración a la abstracción. “A veces mi subconsciente me traiciona, hay ocasiones en las que me planteo pintar algo pero cuando termino veo que van saliendo cosas más importantes”, revela el pintor. Explica que, por ejemplo, él puede planear un cuadro con sugerencias a figuraciones que le remitan a un viaje, pero cuando lo termina saltan algunos elementos que le insinúan la relación de un niño con su madre. “Tengo la teoría de que el cerebro absorbe cosas por su cuenta y que las saca cuando uno no se lo pide”, conjetura. Los autorretratos y el tema del deterioro ambiental son dos referencias recurrentes en la obra del artista. La animalística también está muy presente en su obra mediante la sugerencia de formas similares a peces o salamandras. A Burke se lo considera uno de los fundadores del arte conceptual en Costa Rica y una de las referencias más claras para las nuevas generaciones de artistas. Sin embargo, el pintor reconoce que ha perdido el contacto con los creadores más jóvenes desde que dejó la docencia. Actualmente, el pintor produce alejado de las actividades sociales propias de los círculos del arte contemporáneo en el país, donde sin embargo su obra es muy apreciada. “Yo asumo el oficio muy en serio, tal vez demasiado: creo que alguna gente hace babosadas y cobra muy alto”, denuncia.*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |
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