- Por Isabel Arauz
- Publicado 03/3/2009
- Proyecto Innovador
- Sin calificación
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Un cerebro amigable con el ambiente La nueva biblioteca de filología de la Universidad Libre de Berlín es un espacio para investigar, aprender y descubrir en armonía y contacto con el medio ambiente. Un edificio pensado y pensante para futuras generaciones. Luz, aire, acceso y eficiencia son los pilares sobre los que la firma de arquitectos Foster&Partners diseñó y construyó la nueva biblioteca de filología de la Universidad Libre de Berlín (FU, por sus siglas en alemán de Freie Universität). La edificación guarda toda la colección bibliográfica de esta universidad, que está relacionada con las ciencias literarias, filológicas, lingüísticas y filosóficas. Y a nivel arquitectónico, es una obra constructiva que, mediante su creativo diseño, ha logrado conjugar la estética, la utilidad y la protección ambiental de una manera increíblemente armoniosa. Nuevo rostro del alma máter Gran parte del campus de la universidad, de una apariencia mate, fue diseñada por Georges Candilis, Alexis Josic, Shadrach Woods y Manfred Schiedhelm (1967-1979), pertenecientes al llamado “Team 10”, agrupación que reunió a destacados arquitectos modernos a partir de las décadas de 1950 y 1960. Lamentablemente las elegantes estructuras externas y paneles de acero puestos por Prouvé empezaron a corroerse y ya en los años 90 el proceso de deterioro era avanzado. Como parte de la renovación arquitectónica de la FU (2001), Foster&Partners reemplazó esas estructuras metálicas originales por marcos de bronce, un material prácticamente indestructible. Las nuevas fachadas se mantuvieron fieles a los planes de Prouvé, aun cuando se modificaron algunos detalles necesarios para ajustarse a los requerimientos técnicos y medioambientales actuales; y sus techos se adaptaron para convertirse también en zonas verdes. Espacio para el conocimiento La idea del climatoffice se basó en imaginar una edificación esférica y transparente que conserva un propio microclima. El edificio de cinco plantas de la biblioteca está sostenido por una envoltura externa de segmentos de aluminio, elementos de ventilación y paneles dobles de vidrio. La cavidad interna genera una especie de motor solar, que impulsa el sistema natural de ventilación. La membrana interna, hecha de un tejido de fibra de vidrio transparente, filtra la luz solar y produce una atmósfera que facilita la concentración. A su vez, aisladas aberturas en la construcción permiten dar cortos vistazos al cielo y dejar pasar con libertad algunos rayos del sol. Los estantes de los libros se encuentran en el centro de cada uno de los cuatro pisos destinados para ellos. Las mesas de trabajo para los estudiantes están ordenadas a su alrededor. Los bordes exteriores de cada una de las plantas, describen curvas serpenteantes, a través de las cuales se amplía su largo y la extensión de los espacios dedicados al estudio y a la consulta de los materiales educativos. El edificio se terminó de construir en el 2005 y la sensación que despierta al entrar en él, es que la biblioteca respira, vive y piensa. A eso y a su particular forma, se debe el apodo que tanto estudiantes como visitantes en general le han puesto y que hizo sonreír a sus propios arquitectos: “El cerebro de Berlín”.
Fuentes consultadas y agradecimientos: *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |||
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Isabel Arauz*, corresponsal en Alemania |

