- Por Adriana Álvarez
- Publicado 12/30/2008
- Talento Joven
- Sin calificación
|
|
Ariel Rojo, diseñando para enseñar “La palabra conciencia es clave en los años venideros de la humanidad ya que hay que actuar de manera consciente, y saber que el trabajo del diseñador afecta a los demás de manera positiva y negativa.” Sus dos pasiones, ingeniería y arte, hicieron que el mexicano Ariel Rojo dedicara su vida a diseñar; por eso elige estudiar diseño industrial, carrera que combina ambas disciplinas y que más adelante lo conducirían a incursionar dos años en la carrera de arquitectura, donde conoció a varios de sus futuros colegas con los que compartiría el primer lugar del concurso para remodelar el Zócalo de la ciudad de México en 1998. Al año siguiente dejó sus estudios para dedicarse de lleno a lo que fue dicha remodelación. El proyecto fue encabezado por el arquitecto Ernesto Betancourt. Rojo se encargó de diseñar el mobiliario urbano que requiere el proyecto, como las salidas de agua, arbotantes, bancas, botes de basura y luminarias. Hay que destacar que, con la experiencia que ha tenido en los últimos años, el diseñador ha logrado el entendimiento de las diferentes escalas con las que interactúa el ser humano, participando en proyectos de diferentes dimensiones. Algunos de ellos hasta caben en la palma de la mano, como por ejemplo un circuito, y otros de escala urbana, como la ya mencionada remodelación de la tercera plaza más grande del mundo. En el 2002 empieza un proyecto que nace de una inquietud personal, el cual nombra MX reload, una propuesta de diseño que invitaba a reflexionar sobre la identidad mexicana mediante la re-interpretación de la cultura como ingrediente de diseño. Como uno de los pioneros en este tema dentro de su generación, Ariel Rojo convence al público de que “las sociedades globales se dan gracias a los puntos de origen de sus integrantes, no se trata de homogeneizar las culturas, se trata de compartirlas”. Creador de conciencia Un aspecto muy importante que hay que destacar de Ariel Rojo es que como diseñador siente la necesidad y el deber de crear conciencia en las personas a través de su trabajo. Este diseñador se ha visto inspirado por las diferentes crisis que vive el mundo: una sociedad injusta, el calentamiento global y la inconciencia del ser humano al abusar de los recursos naturales. Esa línea de pensamiento lo ha inspirado a diseñar artículos que cumplan la función de enseñar, como el escurridor de platos que nombró “Mojados”, para llamar la atención a la realidad de la frontera entre México y Estados Unidos, que para él viene a ser “un lugar de intercambio y choque, una tierra inhóspita con mitos y realidades, pudiendo ser el camino a una oportunidad de trabajo o un escape de un país corrupto, también el camino a la libertad por estar huyendo de la ley”. Otro ejemplo importante de este tipo de diseños del mexicano es el titulado “Tlalock” el cual manifiesta la importancia y el deber de nosotros como seres humanos de ahorrar agua para las futuras generaciones. Este diseño es un inodoro que incorpora el lavatorio para la reutilización del agua y así ahorrar un 83% de agua necesaria para estos dos usos. Ariel Rojo Design Studio Después de haber trabajado en grupo, de adquirir experiencia con trabajos independientes y haberse hecho un nombre, el diseñador mexicano abre su estudio de diseño en el 2006 el Ariel Rojo Design Studio, ubicado en el centro de la ciudad de México, el cual da seguimiento a la filosofía de crear conciencia en el público por medio de sus diseños. Desde la apertura de este estudio, el diseñador ha recibido encargos de multinacionales, como Grupo Bimbo, que les solicitó un mural para el comedor de sus nuevas oficinas corporativas así como el diseño de una fachada para el reconocido arquitecto Issac Broid. Ariel Rojo deja claro que su intención al diseñar es que las personas se identifiquen con sus diseños, pero que al mismo tiempo estos logren un impacto positivo en la sociedad.*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |
|
Por:Adriana Álvarez*, periodista/ Fotografías:opinión@revistasucasa.com |
||

