La obra artística que García mostró en ese momento era afín con el expresionismo abstracto y por tanto elaborada de forma gestual y con riqueza cromática.
Sucasa 45
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Doble tributo al 8: la revista y el maestro Ocho aniversarios y un personaje de lujo reunieron al equipo de Su Casa en un representativo desayuno. Periodistas, anunciantes y amigos se deleitaron con la calidez y versatilidad de Felo García, el artista que engalana nuestra edición de noviembre. | |
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Ser pintor, arquitecto y futbolista no fue reto y hacerlo destacadamente era inevitable. Su verdadero mérito es haber brillado en esas profesiones al tiempo que sus éxitos cambiaban la historia de nuestro país. |
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De su boca Su larga trayectoria en las artes y la arquitectura le ha valido el calificativo de “maestro”. ¿Cuáles son las implicaciones personales de tal reconocimiento? |
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Felo García o la arquitectura “Yo he tenido clientes para hacer arquitectura, no he hecho arquitectura para tener clientes” |
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Felo García, pintor arquitecto - arquitecto pintor Nacido en Paraíso de Cartago, el 30 de julio de 1928, García ha sido desde muy joven una persona tesonera y creativa. |
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Felo García, Los 80 años del Maestro Garabatea desde niño y dibuja desde que tiene uso de razón. El destacado pintor costarricense nos permitió revolcar sus recuerdos y sus obras |
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Doble tributo al 8: la revista y el maestro Ocho aniversarios y un personaje de lujo reunieron al equipo de Su Casa en un representativo desayuno. Periodistas, anunciantes y amigos se deleitaron con la calidez y versatilidad de Felo García, el artista que engalana nuestra edición de noviembre. Por: Daniella Fernández Las ocho décadas de historia de Rafael Ángel García Picado coincidieron con el octavo cumpleaños de Su Casa. “Juguemos el 88 en lotería”, bromeó el polifacético arquitecto. Acompañado de “la mala costumbre inglesa de llegar puntual” y de una sonrisa madrugadora llegó a las instalaciones de Grupo Nación. Allí le esperaba el equipo de Su Casa, privilegiado en homenajear en vida a este referente histórico de Costa Rica. Saludó a cuanta persona se le acercó, atribuyó la ausencia de su esposa a problemas de salud e inició la amena conversación. Y es que con Felo es imposible aburrirse. Además de ser un hombre de verbo fácil, lleva a sus espaldas 80 años de recuerdos... que no podíamos dejar de escuchar. Sus anécdotas sobre la creación del Colegio de Arquitectos y de la Escuela de Arquitectura se mezclaron con sus memorias futbolísticas. Esa misma humildad y jovialidad se reflejó en sus palabras de agradecimiento y en la disponibilidad para fotografiarse con quienes elogiaron sus aportes en el desarrollo cultural de nuestro país. El desayuno concluyó a media mañana, pero la voluntad de Felo quedó en firme: “Hablando del 8, espero que algún día la revista me alcance en edad”. ¡Sus deseos son órdenes, maestro! *Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la versión impresa. | |
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Felo García, tributo a un soñador Ser pintor, arquitecto y futbolista no fue reto y hacerlo destacadamente era inevitable. Su verdadero mérito es haber brillado en esas profesiones al tiempo que sus éxitos cambiaban la historia de nuestro país. Las ocho décadas de historia que lleva a sus espaldas le han dejado la cabeza poblada de canas rizadas, y la garganta llena de anécdotas. Nos abrió las puertas de su hogar un viernes en la tarde. Nos dejó entrar en su casa, que se hunde en el espacio como un caracol geométrico, nos permitió revolcar sus recuerdos y sus obras, sentados junto a su estudio y arrullados por el mismo río donde aprendió a nadar en su infancia. Tuti, como le dicen sus nietos, tiene en su casa el hogar y el trabajo. Su casa estaba abierta, y su voluntad también. Así, nos regaló varias horas de recuerdos sobre una vida llena de triunfos en el campo del fútbol, el arte y la arquitectura; una vida llena de esfuerzos por difundir y promover el desarrollo en estos campos, de sus sueños. Nace un artista Creció en Barrio Aranjuez y a los siete años su madre falleció. Eso hizo que la familia tan unida hasta entonces, se dispersara, y que él fuera el eterno niño que vivía temporadas con su padre o con diferentes hermanos. Se aficionó a los deportes. Desde muy niño jugaba fútbol, día y noche, en el barrio, en vacaciones o en tiempo lectivo. Hacían rifas para comprarse uniformes y ellos mismos cosían los números a sus camisetas, buscaban contendientes en todas las comunidades vecinas y hacían torneos interescolares. Esto, al tiempo que pasaba largas horas en el patio de su casa construyendo ciudades de tierra, o garabateando en los libros de sus hermanos. Las pasiones Pese a ello, a cosechar importantes éxitos futbolísticos en el país y en el extranjero, nunca pensó en dedicarse sólo al fútbol. Felo había descubierto en el juego su pasión por la construcción, y luego supo que lo que quería era la arquitectura. Gracias a un pariente y a una beca, en 1947 se fue a Inglaterra a estudiar en Hammersmith College of Building and Arts. Con la guerra civil en Costa Rica debió regresar. Vivió entonces en Cuba y Colombia, donde el fútbol le dio sustento. En 1951 regresó al país con nuevas experiencias. Comenzó a trabajar en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes y, allí, Teodorico Quirós, lo invitó a almorzar a su casa en Santo Domingo de Heredia, y le abrió el mundo de la pintura. En 1954 regresa a Inglaterra con su esposa e hija, a terminar la universidad, pero además es contratado y juega fútbol profesionalmente. El arte también era su prioridad ahora. Era de luchas García regresó al fútbol, pero poco a poco comenzó a encontrar camino en sus otras pasiones. Fue parte del Grupo Ocho que procuró revitalizar la pintura. Los maestros ticos estaban retirados y el grupo se propuso hacer sentir en el país todos esos movimientos artísticos que habían sacudido en el extranjero, pero que aún no llegaban acá. El país no contaba con un Ministerio de Cultura, y tras la influencia del Grupo Ocho y otros acontecimientos se creó su antecedente, la Dirección de Artes y Letras, cuyo primer director fue García. Su conocimiento del extranjero era un gran aporte al desarrollo de esta entidad. Él apostó por llevar la cultura a los rincones más recónditos del país y, aunque le costó mucho, así lo hizo. A cambio, debió sacar mucho presupuesto de su propio bolsillo y descuidó por mucho tiempo su producción arquitectónica y artística. Más tarde vino su lucha por crear el Colegio de Arquitectos y de la Escuela de Arquitectura. Todos esos proyectos le arrancaron grandes esfuerzos y entrega, pues en la mayoría inició solo, con ideas incomprendidas y rechazadas. Su obra artística y arquitectónica marcó y marca la pauta en la historia costarricense como un faro, y sus ideas, sus sueños, permitieron todo un avance en el arte costarricense.*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la versión impresa. |
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| Por: Yazmín Montoya, periodista ymontoya@nacion.co.cr |
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Felo García, de su boca Nombre completo: Rafael Ángel García Picado. — Su larga trayectoria en las artes y la arquitectura le ha valido el calificativo de “maestro”. ¿Cuáles son las implicaciones personales de tal reconocimiento? —Y ¿alguna vez lo han decepcionado sus estudiantes? —¿Siente usted que Costa Rica ha conocido una forma de arquitectura mejor luego de la creación de la Escuela de Arquitectura y del Colegio de Arquitectos? —¿Cuáles son los mayores logros que ha desarrollado la arquitectura en estos años? —¿Cuáles son los peores pecados que sigue cometiendo la arquitectura? —¿Cómo valora usted los logros conseguidos a través de su vida? —¿A qué se dedica ahora? *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
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Felo García o la arquitectura como arte social en Costa Rica “Yo he tenido clientes para hacer arquitectura, no he hecho arquitectura para tener clientes”, Inglaterra 1947, había empezado la posguerra. Y tras el conflicto armado, Gran Bretaña no poseía los recursos materiales ni la convicción cultural para justificar forma alguna de expresión monumental. La tendencia arquitectónica y urbanística se inclinaba hacia la reconstrucción, que tomaba forma en los programas de un gobierno laborista. Por su parte, el VI Congreso de Arquitectura Moderna (CIAM) celebrado en Bridgewater en 1947, hacía énfasis en la reconstrucción inmediata y en las necesidades habitacionales de la ciudad devastada, y la “estética arquitectónica” era introducida por los miembros más jóvenes. De San José a Londres. En San José mientras tanto, un joven costarricense se aprestaba a viajar a Londres con una beca del Gobierno, precisamente, a estudiar arquitectura. Se llamaba Rafael Ángel García Picado. “Yo quería estudiar mi profesión fuera del continente americano, quería embeberme en otra cultura. De alguna manera, siempre quise ir a Inglaterra. Entonces, fue un poco extraño cuando lo dije, pero allí fui a parar: así de sencillo.” Llegado a Inglaterra, ingresa en el Hammersmith College of Building and Arts, institución cuya metodología lo seduce tanto como todo aquel proceso de reconstrucción que se daba entonces, caracterizado a su vez por responder a la denominada arquitectura moderna. De regreso al país en 1951, trabaja como dibujante en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, donde se involucra de lleno en aquella nueva arquitectura que empezaba a darse apenas, de la mano de jóvenes arquitectos como Eduardo Enrique Maroto, Edgar Vargas, Jorge Emilio Padilla y Rafael Sotela, entre otros, y junto a los que juega entonces el papel de pionero de la arquitectura moderna en el país. De Londres a San José. Sin embargo, sus estudios no habían concluido y con ese fin parte de nuevo a Inglaterra en 1954, gracias a una beca del MOPT. En esta segunda estancia en Gran Bretaña, García profundiza, además, en sus inquietudes pictóricas, adentrándose así en la abstracción plástica como forma de expresión por excelencia, y una expresividad que influiría en su futuro desarrollo profesional. A su nuevo regreso en 1956, el arquitecto y pintor se ve inmerso en la llamada “modernización” de Costa Rica que impulsara la Segunda República, y en la que el lenguaje abstracto de la arquitectura moderna, desempeña un papel protagónico tanto en lo público como en lo privado, sobre todo en San José. El Colegio y la Escuela. Los años sesenta el arquitecto los dedica casi enteramente a la Dirección de Artes y Letras del Ministerio de Educación –antecedente del Ministerio de Cultura– y a la pintura. Sin embargo, son años de grandes luchas en otros ámbitos que competen directamente a la arquitectura de Costa Rica. Fueron esos años también los de un intenso trabajo en equipo junto a otros colegas guiados por él, por la regeneración urbana de San José, ciudad que, si algún día es posible, tiene en Felo García a su pionero práctico e intelectual como planificador. Pero aquel sueño no se concretó por la miopía política de don José Figueres, a quien se le presentó completo aquel gran proyecto en los primeros días de su última administración. Siempre arquitecto. Eso, sin embargo, no fue obstáculo para que el arquitecto siguiera planificando, diseñando, enseñando, pintando y promoviendo la cultura en Costa Rica, siempre con un gran sentido social, con una gran entrega personal y un compromiso que las generaciones actuales no podemos sino reconocerle siempre. Hoy, después de medio siglo, el trabajo de Felo García como arquitecto continúa, aunque eligiendo a sus clientes con cuidado, y haciendo una o dos obras al año. Mas, al ser consultado, el Maestro por cuál de sus muchísimos trabajos arquitectónicos le ha dejado mayor gratificación, responde: “La obra que más satisfacción me ha producido, no me ha llegado: todavía la estoy esperando.”
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
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Por: Andrés Fernández*, arquitecto, ensayista opinion@revistasucasa.com |
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Felo García, pintor arquitecto / arquitecto pintor Felo García es uno de esos artistas que deja huella en el arte de un país. Nacido en Paraíso de Cartago, el 30 de julio de 1928, García ha sido desde muy joven una persona tesonera y creativa que a fuerza de trabajo ha hecho realidad muchos de sus sueños y abierto brecha para las siguientes generaciones. Dentro de la historia del arte costarricense, García tiene un sitio de honor como artista de ruptura y como promotor cultural. Su interés por el arte, la arquitectura y el deporte se manifestó desde su infancia. Su primera decisión profesional fue estudiar arquitectura, carrera no impartida en la Costa Rica de entonces. García viajó a Inglaterra dos veces para coronar su sueño. En el período que transcurre entre estos viajes el artista vive experiencias fundamentales para su crecimiento personal. Por un lado, inició su vida profesional como futbolista y por el otro conoce a dos personas fundamentales en su vida, en Cuba al artista costarricense Manuel de la Cruz González, quien le despertó el placer por el dibujo y la pintura, y en Costa Rica a Teodorico Quirós, con quien trabajó como arquitecto en el MOPT. De nuevo en Londres en 1954, continúa sus estudios de arquitectura y se introduce de lleno en el medio artístico local. Graduado como arquitecto y planificador, y ya como artista emergente, García regresó a Costa Rica a fines de 1956, momento oportuno para él y para el desarrollo del arte en el país, al coincidir sus intereses con los de otros artistas jóvenes, incluyendo al mismo Manuel de la Cruz González, ya de regresó al país, todos ellos deseosos por despertar el adormecido ambiente cultural. La necesidad de mostrar sus renovadoras propuestas pictóricas llevó a estos artistas a realizar varias exposiciones. La obra artística que García mostró en ese momento era afín con el expresionismo abstracto y por tanto elaborada de forma gestual y con riqueza cromática. Lo reacio del medio ante el arte nuevo y el éxito que en 1960 tuvo la exposición al aire libre realizada por un grupo de artistas en el Parque Central de San José, entre otros, favoreció para que en 1961 se conformara en San José el Grupo 8, que contó entre sus miembros con Manuel de la Cruz González y Felo García. Estas experiencias sirvieron a manera de laboratorio para una acción cultural más amplia, que se da a partir de 1963, cuando García es nombrado primer director de la Dirección General de Artes y Letras, institución que fue la antesala para la creación del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes en la década siguiente. Entre los aportes que logró como director de esta entidad, está la creación de la Galería de Artes y Letras y de una colección de arte, que fue la base para la colección del Museo de Arte Costarricense. En la segunda mitad de la década del 60 se dan una serie de cambios y de retos nuevos en la vida del pintor. En 1967 se separa de la Dirección General de Artes y Letras y se dedica, junto con otros colegas, a la creación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica. Su renovado interés por la arquitectura estuvo presente también en su trabajo pictórico a partir de la década del 70. La nueva propuesta se da en el ámbito de la figuración y recibió como título la “Estética del Tugurio”. La Estética del Tugurio convirtió en protagonista un tipo de paisaje no tomado en cuenta con anterioridad en la Historia del Arte Costarricense, el paisaje urbano marginal. Aunque estas pinturas de García llaman la atención sobre una realidad que no podemos negar, no son presentados por el artista como imágenes de denuncia sino mas bien como una forma de acercarnos a una estética muy particular y con una gran admiración ante la creatividad que demuestran sus pobladores para solucionar sus problemas de vida. En la década del 90, García elaboró una serie a la que dio el nombre de Océanos y Arrecifes, que nació a partir de una experiencia personal con el mar en una de las playas de la provincia de Puntarenas, hoy llamada Punta Leona. En esta serie, el artista vuelve a una mayor simplificación del plano pictórico y utiliza recursos tales como el dripping, característicos de sus pinturas de fines de la década del 50 e inicios del 60. García continúa trabajando como arquitecto, como pintor y además colabora con proyectos que favorecen el entorno urbano. Sigue pintando tugurios y dibujando con pasión y disciplina. Por suerte para todos ¡hay Felo para mucho rato! *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
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Por: Ileana Alvarado V.*, curadora de arte opinion@revistasucasa.com
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