- Por Randall Zuñiga
- Publicado 08/27/2008
- Interiorismo
- Sin calificación
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Cuatro veces Guanacaste Con el tema “Un día en Guanacaste”, la diseñadora de interiores Corinna Eppler y el mobiliario de la tienda Life Style dieron vida y personalidad a un condominio de alquiler en Reserva Conchal, Guanacaste. Como si en cada pared los colores, muebles y accesorios estuvieran dispuestos a atesorar los mejores recuerdos de la región guanacasteca, la diseñadora de interiores Corinna Eppler recibió un lienzo en blanco para divertir su ingenio. El concepto permite pasar de una habitación a otra fluyendo como si se brincara de una hora del día a otra y de un lugar a otro, evitando a toda costa la monotonía cromática. Además, al tratarse de un condominio de alquiler debía de buscar una amplia proposición para una variada gama de usuarios. Los espacios Debido a que el trabajo se da sobre un proyecto ya construido, eran pocas las intervenciones posibles sobre la estructura, más allá de añadir uno u otro color. Una de ellas la encontramos precisamente al ingresar al proyecto: se trata de un detalle de laja sobre la pared que se repetirá con mayor fuerza en la habitación principal. Integrada visual y espacialmente, la cocina fue uno de esos espacios preconcebidos junto con la arquitectura, de ahí que el aporte de Eppler consiste en las sillas de bar Ruben y, sobre la barra, lámparas de destellos verdes. Por su parte, el comedor resulta arropado por una deslumbrante lámpara que sostiene las pequeñas bombillas con decenas de cuerdas. Extendida el área social hacia el exterior, una pequeña terraza con silla y mesa de la línea Tango, de Dedon, en fibra sintética hularu, cierran el concepto con la integración del exterior y la ventilación natural. Las habitaciones temáticas La primera habitación es “La mañana en la piscina”, un dormitorio pequeño que se colorea a partir de un cuadro elegido especialmente para este espacio. El dormitorio principal, por su parte, es el reflejo de un medio día en la playa. El color oro de cortinas, cubiertas de lámparas y espejo son el símbolo claro de la arena dorándose en las playas guanacastecas. La última habitación refleja un atardecer a partir del fuerte tono rojizo robre la pared donde se recuestan la cama y un espejo con madera de cervano. Este material se repite en la cómoda en tonos que congenian con las cortinas y el aire un tanto más clásico de este espacio. *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.
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Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Rodrigo Montoya rzuniga@nacion.co.cr |
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