- Por Alejandra Vargas
- Publicado 06/23/2008
- De Viaje
- Sin calificación
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‘Isla de sueños enCubados’ Cuba un sitio surrealista donde el buen humor y la ironía conviven entre ron, bolero y una gran dosis de sueños. Allí nadie respira sin ser consciente de ello y los sueños rebotan en el mar. La música y la fiesta son de calidad mayúscula..
Cuba es azul. Azul de mar, cielo y sueños: un azul de príncipes y princesas que viven encubados ‘en un cuento encantado’ de múltiples versiones, depende de quien la cuente. Un poco por curiosidad periodística y otro poco por admiración a su tradición cultural, el caso es que decidí embargarme hacia allá en plena temporada de tormentas, pero fui cobarde y no quise irme sola, me acompañó mi querida confidente Nidia, una amiga peruana que coincidía conmigo en la soltería y en la curiosidad por La Habana. En el avión apenas si logre externárselas a mi colega. Una hora en el aire y ya estábamos en la ‘misteriosa’ isla. Desde lo alto se ve como serpentean los caminos y la enorme cantidad de cultivos agrícolas, especialmente de caña de azúcar. Realmente hace calor. El aeropuerto resultó ser la primera sorpresa: es un espacio más bien pequeño, repleto de personeros de seguridad y perros amaestrados. Curiosamente, en el sanitario de este lugar descubrimos que no era broma cuando se nos advertía que allí el papel higiénico es un accesorio de lujo. Por dicha, llevábamos a mano. Con nosotras las autoridades de aduana fueron muy amables y simpáticas. Luego, al recoger las maletas me sentí como en la bodega de un centro comercial. Televisores, juegos, bicicletas, microondas y teléfonos se mezclaban entre el equipaje que portábamos. También se veían bastantes medicamentos con receta. Eso me resultó curioso. Luego comprendí el por qué… Con maletas en mano las ansias volvieron a tentarnos pero aún nos faltaba cambiar el dinero a la moneda local, que en realidad son dos. La moneda nacional es el peso, el cual pero existe en dos modalidades, el peso corriente, también llamado convertible que es con la que el gobierno cubano (único empleador del país) paga a sus empleados. La otra moneda que se llama el CUC (Cuban Unit of Currency) y ellos le dicen el Chavito. El CUC tiene un valor similar al euro (cerca de ¢650). Si uno lleva dólares estadounidenses, debe pagar como ‘castigo’ para cambiar cerca de un 20%. Esto significa que $1.000 terminan siendo apenas 800 CUC. Para comprender mejor, un intelectual cubano –que en realidad pudo ser cualquier cubano porque todos son personas muy preparadas – me explicó luego que un peso CUC equivale a 25 pesos cubanos corrientes. Nótese que el salario promedio de la isla es de 30 CUC, es decir, cerca de ¢20.000 al mes. Luego de la fila y los enredos con el cambio en el aeropuerto nosotras pensamos que la siguiente odisea sería tomar un taxi barato a La Habana. Al final descubrimos que no hay opción. Uno se va en el taxi que sigue en la fila y ya está, no hay nada que decidir: todos ellos están de acuerdo y cobran caro.
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Alejandra Vargas M*. alevargas@nacion.com |
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |
