El 2007 fue austero en la propuesta artística, sin embargo esta supuesta apatía permitió visibilizar grandes saltos cualitativos logrados desde algunas aristas de lo extra-artístico pero que inciden directamente en el progreso del medio.
Luego de un 2006 tocado por la fortuna en su cierre con la muestra Estrecho Dudoso, tocaba en el 2007 que el medio de las artes visuales revisara prioridades y diera cuenta de sus propias insuficiencias, tratando de que los eventos y proyectos respondieran a las necesidades de superación del medio. Sin embargo, el año transcurrió, salvo excepciones, en el mismo ritmo de programas expositivos sin mayor trascendencia para los lenguajes y propuestas del arte nacional.
Varios factores compiten en que la ausencia de parámetros del medio se haga cada día más poderosa: el sistema educativo sigue sin programas revolucionarios y no existe interlocución crítica desde los medios de comunicación. De este modo, las instituciones del arte siguen sin ofrecerle algo a la empresa privada que llame su atención y les permita invertir “un sólido capital económico” y no “un tímido capital simbólico”. Las posibilidades de una mirada
Este año, el proyecto más relevante en términos de curaduría, investigación, producción textual, catalogación y gestión de fondos fue “Las Posibilidades de la Mirada: Representaciones en la plástica costarricense”, actualmente guión del Museo de Arte Costarricense (MAC).
Esta exposición es heredera de una empresa anterior en la que involucraba la voz de las especialistas Adriana Collado y María José Monge, además de las que ahora ejecutan esta revisión: los curadores Gabriela Sáenz (actual directora del MAC) y Esteban Calvo. Este macroproyecto es el ejemplo más meritorio para hacer de las artes visuales de Costa Rica un producto exportable.
Tres muestras colectivas generaron grandes expectativas dentro del arte local. En orden cronológico: la V Colectiva Iberoamericana VALOARTE 2007, Bienarte y la Bienal Inquieta Imagen.
Bienarte
Bienarte fue la exposición más polémica del año. Sólo 11 propuestas de 7 artistas quedaron exhibidas en el MADC, después de que el jurado valorara más de 200 obras. No obstante, la exposición fue una de las muestras más rotundas y elegantes que nos ofreciera el 2007.
Por otra parte, la Bienal Inquieta Imagen este año, en su desplazamiento de concurso centroamericano a bienal iberoamericana, se constituyó en la mejor muestra colectiva del año. Inclusiva, en la manera de visualizar los nuevos medios, Inquieta Imagen fue uno de los grandes logros del MADC en cuanto a organización, oferta artística y museografía.
Otros proyectos colectivos interesantes desde la institución privada fueron “Miradas de Mujer”, en Galería Amón, que reunió el trabajo fotográfico e intenso de Rebeca Alpízar, Adela Marín, Roxana Nagygeller y Sussy Vargas, y “Secreciones Conceptuales”, en Jacob Karpio Galería, donde se mezclaba lo escultórico, lo decorativo, lo pictórico y lo fotográfico, particularmente en la obra de Gabriel Delponte.
Entre las exposiciones foráneas llegadas al país, tres de ellas por razones artísticas diferentes se constituyeron en parte de las producciones más notorias del 2007. La exposición del uruguayo Luis Camnitzer fue uno de los privilegios del año. Picasso y Dalí
Comisariada por Inmaculada Corcho y exhibida en los Museos del Banco Central gracias a sus gestiones ante la Embajada de España, esta muestra fue la posibilidad de que el público costarricense interactuara con obras de los más relevantes artistas españoles modernos, liderados por los nombres de Picasso y Dalí. Con más de mil personas nacionales en su visitación del primer día, esta exposición dejó claro lo huérfano que estaba el costarricense promedio de una colección de maestros internacionales que les permitiera un contacto inmediato con el referente más importante del arte local por décadas: el arte europeo.
Y por último, “La Ilustración del Pacífico”, del guatemalteco Moisés Barriosen TEOR/éTica. Exposición que reconciliaba al espectador con las posibilidades infinitas de la pintura, mientras su ejecución es absolutamente memorable y perfecta. Barrios nos regaló una de las muestras más conmovedoras de 2007, dialogando con la ilustración de los 50 y el paisaje y la luz del Pacífico.
Las dos representaciones individuales más importantes del arte nacional en eventos internacionales fueron la de Cinthya Soto, en la Bienal de Venecia, y el Primer Premio de la Bienal de Cuenca (Ecuador) a Esteban Piedra.
Paco Amighetti
En términos de rescate histórico lo más trascendente del medio es el Centenario de Paco Amighetti, maestro referencial del arte costarricense. Muestras del artista tanto de su grabado y pintura, así como muestra homenajes de sus discípulos se hicieron visibles a lo largo del año, destacando el capítulo que le dedicara la exposición curada por José Miguel Rojas, en el MAC.
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.
Por: Clara Astiasarán, curadora de arte / Fotografía: Cortesía de artistas y museos