Con una vista de 360 grados sobre una de las montañas más altas de Quepos, el arquitecto Andrés Morales posó una hoja metálica para proteger el nido de un águila americana.
Una gran cobertura con forma de hoja protege el hogar, el Nido del Águila, de la intemperie. Esa es la lógica naturalista que inspiró al arquitecto Andrés Morales en este proyecto, ubicado en una de las montañas más altas de Quepos, con una vista 360 grados del mar, del parque nacional y del aeropuerto.
360 grados
La parte más alta de la montaña nos recibe con la “hoja” como estructura del techo, con el alero más amplio bajo la cual se hallan los tres niveles. La primera planta está constituida por una bodega, con el detalle decorativo de una cascada que simula separar la tierra de la propia obra gris.
Mediante un breve recorrido por las escaleras, sobre pizarra, llegamos al segundo nivel, donde se ubica el área social. El salón principal separa la sala de la cocina gracias a la disposición en diagonal de ambos espacios, y a las escaleras justo al medio. Aquí, la decoración comienza a darnos las primeras pistas de la influencia que hizo a Morales jugar con el concepto de nido, árbol y hoja en hormigón blanco, metal y vidrio.
Terrazas
En el tercer nivel se encuentra la habitación principal, unida visualmente con el área social y en cuya periferia, hacia el exterior, se ubican una serie de terrazas que permiten recorrer prácticamente toda la estructura.
La separación entre este espacio externo y la nave central resulta únicamente de un vidrio gris que permite la entrada de luz natural sin sobreexponer el interior.
La calidez de la madera, los elementos de agua y el ritmo delicado de la estructura del techo convergen para lograr esa protección que solo da un hogar. En este caso, en la parte más alta de una montaña y con vista perfecta del mar, el nido de un águila...
*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.
Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Ronald Pérez