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Casas de Playa
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Por Randall Zuñiga
Publicado el 03/12/2008
 

Le presentamos nuestra entrega anual de casas de playa, las obras más recientes que los arquitectos nacionales acaban de concluir y que aceptaron compartir con usted.

Sucasa 41


Casas de Playa
Casas de Playa: La Casa del Árbol

La Casa del Árbol

Víctor Cañas rodeó con esta casa un árbol de ronrón, en Ocotal, Guanacaste. El proyecto nos lleva de la mano hasta intimar con el mar, el bosque y el cielo.

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  Casas de Playa: Torre Diáfana, Torre Versátil
 

Torre Diáfana, Torre Versátil

Esquinas curvas y una escalera inusitada convierten una pequeña casa de huéspedes en un proyecto lleno de movimiento y calidez.

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  Casas de Playa: Casa Ventana: Costa Rica + Bali
 

Casa Ventana: Costa Rica + Bali

Lo que en un principio sería una casa estilo Bali, se convirtió en un hibrido entre la arquitectura tropical nacional y asiática para mostrar, como una ventana, playa Dominical, en Puntarenas.

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  Casas de Playa: El Nido del Águila
 

El Nido del Águila

Con una vista de 360 grados sobre una de las montañas más altas de Quepos, el arquitecto Andrés Morales posó una hoja metálica para proteger el nido de un águila americana.

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  Casas de Playa: La Casa de los Libros
 

La Casa de los Libros

Con la calidez de duras maderas y 17.000 libros, la casa de retiro de un escritor inglés gesta, por sí sola, historias cercadas por la selva y por el mar.

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  Casas de Playa: Entra a mi Casa, Sal a mi Casa
 

Entra a mi casa, Sal a mi casa

El convencionalismo del adentro y el afuera es borroso en este proyecto de Andrés Morales. Desde Manuel Antonio, el arquitecto reinterpreta la manera de entrar, salir y recorrer una casa de playa.

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La Casa del Árbol


La Casa del Árbol

Víctor Cañas rodeó con esta casa un árbol de ronrón, en Ocotal, Guanacaste. El proyecto nos lleva de la mano hasta intimar con el mar, el bosque y el cielo, gracias a la extensa ventanería, los jardines de agua y la piscina que repiten, como un camaleón, los colores de la naturaleza.

La vivienda para una joven pareja con hijos se adapta a una topografía quebradísima y muy angosta. En un casi imperceptible arqueo nos conduce desde el acceso principal, pasando por sala, comedor y cocina hasta llegar a un intermedio: la piscina. Cruzándola sobre un breve puente, la habitación de huéspedes cierra la primera planta del proyecto.

El lenguaje del terreno

La disposición de todas estas áreas en la colina está marcada por el lenguaje del terreno, que lleva a los extremos, en aparente disposición lineal, a encontrarse prácticamente en diagonal uno de otro. De ahí que la vista desde todas las habitaciones permite la entrada de elementos naturales en el contexto blanco de la casa.

En voladizo sobre el declive, la terraza se extiende hasta envolver uno de los árboles del lugar, que fue dejado intacto: se trata de un ronrón. Para hacer el detalle aún más dramático, a este se le colocaron reflectores, y ahora es una obra de arte viva.

El blanco de las paredes hace sobresalir aún más la masa verde de las copas de los árboles, como un complemento humano si es bien manejado.

Laberinto de agua

Los primeros pasos dentro del proyecto los damos sobre un jardín de agua lleno de peces.

La sala está unida espacialmente con el comedor, ambos de frente a un gran ventanal que muestra, la terraza, las copas de los árboles y el mar.

Asimismo, la madera de la terraza agrega un toque de calidez que se repite en distintos detalles internos e incluso en los colores vivos del inmobiliario interno. La lámpara “caracol” es un claro ejemplo de cómo vitalizar un espacio agregándole un especial resplandor al área, sea mediante la luz y el color, tanto juntos como separados.

Habitar

La cocina supone la preparación de los alimentos de espaldas al gran ventanal, solo para poder disfrutarlos en el desayunador con una vista completa. El espacio, además, se une al área de la piscina mediante un barcito y una barra a la altura del agua.

La piscina infinita se comporta como un volumen más de la casa, al irrumpir en el interior gracias al puente en madera.

Segundo nivel

Un conjunto de puentes en vidrio temperado separan el cuarto de televisión y el cuarto de los niños, de la habitación principal.

El cuarto de la pareja está dispuesta de modo que se aprovecha al máximo la vista, gracias a las paredes en vidrio a modo de vitrina. Desde la cama no hay obstáculo para la vista, inclusive disfrutar de la televisión se puede hacer gracias a un proyector y a una lona retractil frente a la cama.

El baño principal repite las máximas de entrada de luz natural y una impresionante vista de la bahía. La tina sobre tablones de madera parece suspendida entre las olas de la vista, casi como un montaje por el alto contraste y la fuerza de los colores de la naturaleza.

Víctor Cañas logró complementar una vista única con un proyecto también único, ligado al terreno para mostrar la naturaleza y la arquitectura en simbiosis de formas contrapuestas: líneas curvas una, ángulos la otra, como una vitrina para vivir el día a día y la naturaleza de una manera indescriptible.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

 

 

Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Rodrigo Montoya


Torre Diáfana, Torre Versátil


Torre Diáfana, Torre Versátil

Esquinas curvas y una escalera inusitada convierten una pequeña casa de huéspedes en un proyecto lleno de movimiento y calidez. Obra del arquitecto Juan Robles, ubicada en Manuel Antonio, Puntarenas, para Su Casa.

El arquitecto sumó tres niveles a una empinada ladera para colocar esta casa por sobre las copas de los árboles, distinguido en un blanco pulcro que contraste con los distintos tonos de verde y el cielo azul.

En su interior, además, la polifuncionalidad del espacio público en el segundo nivel permite convertir el área social en un loft que funciona como zona de reunión, fiesta o de retiro de la joven pareja propietaria.

Para entrar, un puente

La entrada principal se da por medio de un puente que lleva directamente a la zona social, en la segunda planta, y desde la cual la altura comienza a mostrar la belleza de las copas de los árboles locales y la vista al mar.

La sala-comedor se funde con una cocina moderna, que funge a su vez de desayunador o barra. La polifuncionalidad de esta área permite que con pocos metros, en tan solo unos segundos el hogar pase a ser un centro de reunión familiar o de fiesta con amigos.

La fuga

La paleta cromática en el interior suma al blanco de las paredes externas una serie de colores tierra que armonizan con el verde colado por las ventanas, gracias al diseño interno de Michael Salmmons. Así el mármol en el sobre del desayunador y la madera de los muebles no tienen reparo en combinar con tonos blancos y metálicos de los electrodomésticos, así como con sillones y sillas beige.

La integración de los espacios en este loft no deja de lado la intimidad necesaria para algunos espacios, como es el caso de una pequeña oficina. Ubicada detrás del televisor y de una división a tres cuartos de altura en tablilla, con acabados que nos recuerdan siempre el ambiente natural que nos rodea.

La habitación

Tras las curvas seductoras de la escalera, en el tercer nivel se encuentra la habitación y el baño principal, con apertura visual hacia el área social a modo de mezzanine. Allí, el piso de madera y la gran ventanería alivianan a base de luz y texturas el área, caracterizada por la sencillez de los elementos, los colores tierra y las texturas naturales.

Partiendo de un concepto sencillo y polifuncional, Robles consigue crear distintos ambientes en un espacio relativamente pequeño, gracias a una paleta cromática reducida pero coherente y al mantener un ambiente natural en el interior.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: Randall Zúñiga, periodista* / Fotografía: Germán Fonseca



Casa Ventana


Casa ventana: Dominical + Balí

Lo que en un principio sería una casa estilo Bali, se convirtió en un hibrido entre la arquitectura tropical nacional y asiática para mostrar, como una ventana, playa Dominical, en Puntarenas. Un proyecto de la firma FoRo Arquitectos.

“Toda la casa es una gran ventana hacia la vista”. Así describe el proyecto Álvaro Rojas, responsable, junto a Silvia Fournier, de FoRo Arquitectos, del diseño de esta casa para una pareja de extranjeros retirados.

La casa se resume en una forma sencilla que proporciona una gran vista desde prácticamente todos los espacios de la casa: unos escasos 6 metros de ancho de construcción se alargan por más de 30 en lo alto de una colina. Además, lo que por rigor sería la fachada, ve hacia la parte trasera del lote, mientras que el resto se proyecta hacia el mar. “Desde el principio pensamos en una arquitectura moderna tropical”, recuerda Rojas.

El encargo, sin embargo, era explícitamente una casa estilo Bali, isla del Pacífico caracterizada por su particular forma de construcción, aunque con muy distintas tendencias. El estilo balinés étnico que imaginaban los clientes, se adaptó a las características propias de una región del trópico nacional: ventilación cruzada mediante puertas y emparrillados, amplios aleros y madera de crecimiento.

Una línea frente al mar

El proyecto se ubica en la cima de una ladera del Pacífico central, caracterizado por su quebrada topografía. Allí, una estructura de techos superpuestos y vigas expuestas da la bienvenida en el vestíbulo principal, cuyo remate es el mar, enmarcado en la estructura de madera.

“A veces es más rico enmarcar una vista con una abertura relativamente limitada, en lugar de grandes cantidades de vidrio. No creemos (en FoRo) que la arquitectura moderna tenga que descansar precisamente en el uso de ese material”, define Rojas.

Área social

A la izquierda de la entrada principal, como señala Rojas, se encuentra el área social que incluye la cocina en forma de herradura con muebles diseñados por FoRo. Luego el comedor, con las sillas elaboradas con fibras naturales y la mesa con una cobertura de coco, frente al acceso principal al deck.

A un costado, y abarcando el ancho total de la construcción, la sala se llena de texturas naturales y colores tierra en cada mueble, propios del estilo más étnico de Bali, haciendo gala del talento de artesanos indonesios, mientras que el emparrillado de algunos cerramientos muestran también el talento nacional.

Sin embargo, el punto focal es, sin duda, la piscina, que repite los tonos del cielo y el mar al tiempo que está direccionada por completo hacia la bahía.
Área privada

A la derecha de la entrada se encuentra la habitación principal, con una vista de prácticamente 180 grados hacia el mar y las copas de los árboles cercanos.

El baño es el único espacio sin vista al mar, pero que sigue las máximas de los materiales cálidos, como los petatillos a 90 grados, y el uso del cobre como un exquisito material en los lavatorios.

Sin embargo, la tina junto a la habitación, también en cobre, queda expuesta por completo a la selva cercana y a la vista al mar, como un rincón natural y sensual a la intemperie.

El resultado es una arquitectura limpia y honesta que rinde un homenaje tácito al clima local y, sin duda, a una vista enmarcada por FoRo desde cada una de las áreas del proyecto.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Rodrigo Montoya


El Nido del Águila


El Nido del Águila

Con una vista de 360 grados sobre una de las montañas más altas de Quepos, el arquitecto Andrés Morales posó una hoja metálica para proteger el nido de un águila americana.

Una gran cobertura con forma de hoja protege el hogar, el Nido del Águila, de la intemperie. Esa es la lógica naturalista que inspiró al arquitecto Andrés Morales en este proyecto, ubicado en una de las montañas más altas de Quepos, con una vista 360 grados del mar, del parque nacional y del aeropuerto.

360 grados

La parte más alta de la montaña nos recibe con la “hoja” como estructura del techo, con el alero más amplio bajo la cual se hallan los tres niveles. La primera planta está constituida por una bodega, con el detalle decorativo de una cascada que simula separar la tierra de la propia obra gris.

Mediante un breve recorrido por las escaleras, sobre pizarra, llegamos al segundo nivel, donde se ubica el área social. El salón principal separa la sala de la cocina gracias a la disposición en diagonal de ambos espacios, y a las escaleras justo al medio. Aquí, la decoración comienza a darnos las primeras pistas de la influencia que hizo a Morales jugar con el concepto de nido, árbol y hoja en hormigón blanco, metal y vidrio.

Terrazas

En el tercer nivel se encuentra la habitación principal, unida visualmente con el área social y en cuya periferia, hacia el exterior, se ubican una serie de terrazas que permiten recorrer prácticamente toda la estructura.

La separación entre este espacio externo y la nave central resulta únicamente de un vidrio gris que permite la entrada de luz natural sin sobreexponer el interior. 

La calidez de la madera, los elementos de agua y el ritmo delicado de la estructura del techo convergen para lograr esa protección que solo da un hogar. En este caso, en la parte más alta de una montaña y con vista perfecta del mar, el nido de un águila...

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Ronald Pérez


La Casa de los Libros


La Casa de los Libros

Con la calidez de duras maderas y 17.000 libros, la casa de retiro de un escritor inglés gesta, por sí sola, historias cercadas por la selva y por el mar. Obra del arquitecto inglés Gianni Botsford, en Cahuita, Limón.

La casa de retiro de un escritor debe suponer un final feliz. Debe crear historias y contar, desde los nudos de la madera hasta la brisa marina, historias a quien pase, mire, se sienta o escriba en ella.

De eso se trata este proyecto del arquitecto inglés Gianni Botsford, en las cercanías del Parque Nacional Cahuita, en la costa Caribe de nuestro país. Ese es el lugar elegido por un escritor también inglés para reposar y escribir, inspirado por la selva a sus espaldas, y por el mar al frente.

Local y mundial

El reto de Botsford se centró en conseguir una arquitectura contemporánea llevada de la mano por características de la construcción local. De ahí que el uso de madera y zinc fue una constante, mientras que la colocación de la casa sobre pilotes para darle una mejor ventilación y prever inundaciones fue una necesidad.

Además, el concepto debía compaginar con los requisitos de su cliente: un escritor deseoso de retirarse junto a sus miles de libros a un lugar paradisiaco para continuar escribiendo. Así, el hogar y centro de trabajo del escritor debía ser también el hogar de 17.000 obras literarias.

El proyecto consiste en dos pabellones unidos por medio de un puente-deck en madera de cachá. El principal de los volúmenes con vista al mar, mientras que el segundo, dos tercios del tamaño del primero, direccionado hacia la selva. Ambos fueron colocados con el máximo aprovechamiento de la luz natural y la ventilación marina, así como la menor intervención sobre el terreno, de ahí que los árboles y palmeras rodeen el proyecto, añadiéndole sombra y color.

La masa principal consiste en un estudio donde se alberga la mayor parte de la biblioteca personal. De ahí que la primera impresión es de un gran volumen en zinc y madera de almendro, que en su exterior se muestra contemporáneo y dinámico, mientras que en el interior se percibe cálido y familiar.

Los libros se convierten en la mejor decoración, al sumar textura, color y mucha historia a las estancias, mientras que una mesa sencilla funciona como escritorio y, a un costado, un piano de cola suma clase.

Para conseguir una ventilación cruzada y una mejor iluminación, los cerramientos son en bloques de celosías que van de piso a cielo en las dos paredes restantes de cada espacio.

El segundo pabellón, con madera de níspero en el piso, repite los conceptos del primero, pero ahora en un espacio nocturno que incluye la habitación, el baño, una nueva biblioteca y una pequeña terraza, todo direccionado hacia la selva y un pequeño arroyo en el límite de la propiedad.

“Estamos trayendo nueva vida arquitectónica al Caribe, evaluando de nuevo la herencia arquitectónica de la región y restableciendo técnicas indígenas”, concluye Botsford, quien recorrió la región tomando unas ideas y aplicando otras nuevas “con tecnologías de diseño y una estética moderna”.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.

 

Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Germán Fonseca


Entra a mi casa, sal a mi casa


Entra a mi casa, sal a mi casa

El convencionalismo del adentro y el afuera es borroso en este proyecto de Andrés Morales. Desde Manuel Antonio, el arquitecto reinterpreta la manera de entrar, salir y recorrer una casa de playa.

En las montañas de Manuel Antonio, sobre una línea de terreno casi rectangular, el proyecto Martins del arquitecto nacional Andrés Morales diluye las diferencias entre el exterior y el interior. La obra consiste en la suma de volúmenes individuales unidos por un eje: una plaza que nos recibe al cruzar la puerta y desde la cual se accede al resto de los espacios. “El concepto es una casa abierta, con una plaza central que nos recibe”, describe Morales.

Así, la plaza, una fuente, los decks y la piscina, como espacios exteriores, conforman el elemento más vivo de la vivienda no solo al recorrer estos espacios, sino al colarse por entre las grandes planchas de vidrio. La fuga visual nos lleva al mar, el centro de Quepos, a los jardines o a los elementos de agua de la fuente o la piscina, en una mágica simbiosis que borra las líneas divisorias.

Plaza Central

Para acceder al proyecto deben subirse dos series de escaleras para encontrar, sobre una loma, tres distintos volúmenes: el área social, los dormitorios y un estudio.

“Todas las áreas llegan al mismo punto que es la plaza central, y desde la plaza acceder a cualquiera de los módulos”, explica.

El interior nos muestra no solamente el afán por unir visualmente la vivienda con el jardín y el resto de la naturaleza circundante, sino que la naturaleza misma se toma su espacio en el interior, con detalles coralinos y segmentos de árbol.

El diseño interno, obra del profesional Michael Salmmons, inscribe la tendencia naturalista de la mano con lo último del diseño y los materiales más novedosos. Así, el brillo del cuero, el aluminio y el vidrio contrastan con la textura expuesta de originales elementos marinos.

Afuera y adentro

El segundo módulo incluye la habitación principal y una habitación secundaria. Con las paredes en concreto chorreado y los cerramientos laterales en ventanas y puertas corredizas de vidrio, el contraste entre el elemento suave y el duro se ve balanceado gracias a la entrada de luz y color por la ventanería.

Elementos decorativos como sillas y roperos pintados a mano y convertidos en obras de arte llenan de vida los grandes espacios, en especial la habitación principal, a la que la vista y el arte interno llenan de calidez.

El resto de la casa se extiende sobre la loma aprovechando una vista hacia los cuatro puntos cardinales. Al final del terreno, el estudio o habitación de huéspedes continúa con la coherencia estética de limpieza y líneas rectas de todo el proyecto.

*Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa.td>

 

Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Ronald Pérez