- Por Randall Zuñiga
- Publicado 02/14/2008
- Rescate Patrimonial
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Viaje hacia el enclave La arquitectura de los antiguos enclaves bananeros, en la zona sur de Costa Rica, cuenta una historia tan ligada al ser humano como pocas. “No sentimos huérfanos y nuestros pueblos mueren de tristeza”, comenta Víctor Cubero, miembro del gobierno local de Palmar, que actualmente redobla esfuerzos para dar vivienda a los extrabajadores de la bananera, en tanto la United Brands desmantela más de 2.500 casas”. AFP, marzo de 1985. Cuando la United Brands Company, antigua United Fruit Company, decidió en 1985 abandonar por fin la zona sur de nuestro país, no se fue sola. Desenterró tuberías, desmanteló estaciones de bombeo y casas de los trabajadores, y dejó a un pueblo sumido en la más absurda dependencia, con la esperanza de que el gobierno hiciera algo. La huelga de los años 80, impulsada por sindicatos de las plantaciones, fue más que infructuosa. Muchos exigían más derechos y mejores condiciones ante el despido y los malos salarios causados por la caída de los precios del banano durante la crisis petrolera. En cambio, la huelga fue para la transnacional la mejor excusa para abandonar cientos de hectáreas de cultivo en zonas como Golfito y Coto Brus. Veinte años después, la retícula de estas ciudades, ordenadas por zonas de trabajo, de vivienda y de equipo, corresponde a las arrugas de un pueblo fantasma, donde la gente intenta sobrevivir a las mismas crisis, los nuevos agroquímicos y la misma demagogia, en medio del calor a veces infernal... Cuando en 1939, la United había sobreexplotado suficientemente las tierras caribeñas, decidió trasladarse al Pacífico. Allí instaló un minucioso sistema urbanístico que incluía zonas para el cultivo y el manejo de la fruta, así como casas de sus empleados de alto y bajo rango, siguiendo sus propios catálogos derivados del estilo victoriano. Durante las excavaciones para la construcción de toda esta infraestructura, fueron apareciendo, una a una y alineadas, una serie de esferas de piedra de la larga tradición indígena, de las más ricas y enigmáticas de nuestro país. La adaptación del estilo arquitectónico victoriano al trópico es más que notorio. Tanto casas como centros de esparcimiento guardan características comunes: construidos sobre pilotes para mejorar la circulación y darle una protección especial de los insectos, con amplios aleros y persianas de madera en paredes y puertas. Además, materiales livianos como la madera para la estructura y zinc para la cubierta son característicos en toda la zona. A pesar de los triunfos de esta arquitectura en propiciar una mejor calidad de vida para el usuario, el deterioro y el abandono en la mayoría de las propiedades deja una marca de rabia en la memoria y de preguntas ante las nuevas plantaciones. De regreso a San José, a pesar del más largo parpadeo, es inevitable dejar de ver los cultivos de piña repitiendo las mismas tesis e ideologías caducas y ajenas, alineadas a través del camino, inadaptadas a la cultura, la mesa y el corazón del costarricense. *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. |
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Por: Randall Zúñiga*, periodista / Fotografía: Rónald Pérez / Agradecimiento especial a Franklin Obando, Surcoop. |
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1 Respuesta a "Viaje hacia el enclave" 
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said this on 27 Mar 2008 12:06:27 PM PDT
Ahora que veo rescate patrimonial, me encantaria ver la posibilidad de que puedan rescatar la vieja parada de la estacion del tren que se encuentra ubicada en Caldera, Puntarenas.
Es un edificio de dos plantas, rico en identidad, el edificio se funde con la montaña de una forma genial, es un edificio precioso el cual vale ser restaurado y rescatado. |

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