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Arena y Sol
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Por arweb arweb
Publicado el 12/28/2011
 

No está hecha con bambú sino con guadua, una hermana mayor. Tampoco es la selva: es una vivienda diseñada por la firma Luz de Piedra en el pacífico sur de Costa Rica, para las vacaciones de una familia francesa.

Sucasa 64


Reino vegetal

No está hecha con bambú sino con guadua, una hermana mayor. Tampoco es la selva: es una vivienda diseñada por la firma Luz de Piedra en el pacífico sur de Costa Rica, para las vacaciones de una familia francesa.

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Construir para la memoria

Mauricio Gamboa diseñó una vivienda construida, desde hace décadas, por la historia de una familia. Esterillos Este, en el Pacífico Central costarricense, es el centro de esa memoria.

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Reino vegetal

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Reino vegetal

No está hecha con bambú sino con guadua, una hermana mayor. Tampoco es la selva: es una vivienda diseñada por la firma Luz de Piedra en el pacífico sur de Costa Rica, para las vacaciones de una familia francesa.

Un estrecho camino de arena en medio de la espesura verde y el romper de olas lleva hasta la vivienda, bautizada como Casa Atrevidaen honor al desplante que significa vivir inmerso en el bosque, acechado por el agua dulce, el agua salada y la descomunal biodiversidad.

Poco le faltó para crecer inventada por la exótica playa Preciosa de Puerto Jiménez, en Osa, cercada por el Océano Pacífico y el río Platanares. Pero justo antes de aparecer de forma espontánea fue diseñada por Luz Letelier y Pietro Stagno, de Luz de Piedra.

El atrevimiento del que hablan sus arquitectos, sin embargo, tocó también la mesa de diseño: Letelier y Stagno se aventuraron a acercar su oficio hasta un material con el que apenas coqueteaban. Y se llevaron entre las patas a una cuadrilla de constructores…

La guadua, cosechada en Pérez Zeledón y Guápiles, es la cúspide del atrevimiento. Similar al bambú, pero con cualidades que benefician su uso estructural, su mantenimiento y su durabilidad, funciona en el micro y macrocosmos de la vivienda.

Ya antes habían sido acosados por sus clientes: ¿Y si lo construimos en bambú? Pero no fue hasta octubre del 2010 cuando iniciaron con el diseño de una vivienda donde la guadua, familiar de ese material para muebles ligeros, es reina y señora.

Mi reino por un formón
Construir con un elemento vivo, no estandarizado, de cualidades reconocidas pero características individuales variables de pieza a pieza, sumió a los arquitectos en un profundo análisis y en sendas capacitaciones. Las mismas empaparon a la cuadrilla de construcción con la que trabajarían.

La capacitación permitió entender los pormenores de un material que, como al hacer un mueble de bambú, requiere precisión milimétrica y golpe exacto de formón. Literalmente.

“Es un elemento liviano, flexible, resistente y económico en construcción”, explican los arquitectos. Sin embargo la precisión requerida hace de la casa un mueble y que cada unión entre las piezas requiera de un virtuosismo extraordinario que retrasó el proceso constructivo en comparación con procesos estándar, como la mampostería o el uso de perling.
En el primer nivel, los arquitectos resolvieron el área de servicios y bodegaje -a la izquierda-, y la habitación principal -a la derecha-. Entre ambos se ubica la cocina y, bajando tres gradas, un rectángulo de madera con el comedor y la sala. En el nivel superior se ubican, como espejo frente a espejo, dos habitaciones a la izquierda y dos a la derecha, conectadas por un pasillo y un techo verde sobre la sala, que añade un jardín doméstico, ayuda a mantener el frescor del área social y minimiza el impacto visual de la obra en el bosque.

La “arquitectura vegetal”, como la describen sus diseñadores, quizás no abre un capítulo aparte como arquitectura experimental, pero sí por ser una obra bien lograda y con vínculos sostenibles a largo plazo: la huella de carbono fue minimizada, una cuadrilla de constructores son ahora expertos en un material cosechado en el país, el paisaje y la cultura local fueron respetados y la obra final se camufla sutilmente en el contexto. Señora de su zona, la casa es precisamente un camuflaje extremo, para un contexto extremo, donde manda el verde. El reino vegetal.

 

Ficha Técnica

Ubicación: Osa, Puntarenas, Costa Rica
Área de construcción: 240 metros cuadrados
Diseño arquitectónico: Luz de Piedra
Diseño eléctrico: Claudio Soto Gamboa
Paisajismo: Luz de Piedra
Mobiliario: Stagno-Meléndez-Letelier
Energías renovables: Interdinámica S.A.
Calentadores solares: Energía Natural de Centroamérica
Techo verde: Holland Roofing

 
Los arquitectos

Pietro Stagno Ugarte es graduado de la Rhode Island School of Design (EE.UU.) con una maestría en arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. En el 2002 inicia su firma independiente, enfocada hacia arquitectura sostenible y complementos artísticos, Luz de Piedra S.A. en conjunto con la arquitecta Luz Letelier Bellalta. Por su parte, Letelier es graduada de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha desarrollado distintas investigaciones para el Instituto de Arquitectura Tropical (Costa Rica) como “ Las Fincas Bananeras en Costa Rica” y “Soluciones habitacionales de productos de Concreto en Costa Rica”.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.

Por: Randall Zúñiga, periodista / Fotografía: Rodrigo Montoya

   

Construir para la memoria

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Construir para la memoria

Mauricio Gamboa diseñó una vivienda construida, desde hace décadas, por la historia de una familia. Esterillos Este, en el Pacífico Central costarricense, es el centro de esa memoria

Durante y sobre todo después de fotografiar su recién estrenado hogar, doña Esmeralda recuerda los viajes desde Alajuela hasta Esterillos, a sus hijos yendo a Parrita a comprar víveres. Recuerda cómo, a cuatro manos, ella y su marido sembraron una palmera aquí y otra allá.

La playa de Esterillos Este quedaba a unos pasos de doña Esmeralda y su familia, igual que ahora, cuando las palmeras sembradas hace décadas protegen la casa blanca diseñada por Mauricio Gamboa.

Gamboa ideó, trazando, analizando o seleccionando el material, la mejor manera de respetar la memoria familiar y revitalizar, con un diseño sobrio y contemporáneo, un lote angosto donde era pecado apearse medio arbusto para construir.

Adaptación al sitio

El proyecto está contenido en el costado sureste del lote. En la otra mitad estaba la casa verde, antigua, cuyos materiales y lenguaje fueron recuperados en la nueva edificación. En todo el lote los árboles sembrados por la familia debían ser respetados, tanto como las restricciones por la ubicación en zona marítimo terrestre.

A esto hay que sumar que el programa exigía optimizar cada metro disponible del lote, dotar la casa de seguridad sin ser contraproducente con el disfrute del entorno y minimizar el mantenimiento. De ahí que Gamboa desarrolló una propuesta simple y funcional: habitaciones en la parte trasera y superior; un módulo de circulación, servicios y bodegaje al centro; y el área social al frente, integrando los jardines, la piscina y la playa mediante terrazas.

Además, debía solventar dos retos ligados a los materiales y otro a su propia conciencia ambiental: la alta salinidad del aire -que herrumbra cuanto metal queda expuesto-, las termitas -que acaban con casi cualquier madera- y las soluciones para mantener una temperatura agradable en el interior.

En el tercer punto el arquitecto debió vender a los clientes la idea de que es posible controlar los embates del calor costero de forma pasiva, de modo tal que desistieran de añadir aires acondicionados a la obra y a la factura. El diseño contempló varias soluciones, entre ellas que las paredes laterales fueran ciegas para funcionar como pantallas contra la luz solar, y que la casa se levantara varios centímetros del suelo mediante un sócalo de concreto que la protegería, además, de una posible marea altísima.

La justificación de cada metro cuadrado y de cada material elegido dotan a la obra de Gamboa de dos fuertes argumentos para llamar nuestra atención: un marcado respeto por la cultura local y la historia familiar y una escala de soluciones pasivas para alcanzar una adaptación ideal al contexto. El resultado es una obra discreta, envuelta por la vegetación, que rememora la vieja casona y que resuelve los retos del clima desde la física y el conocimiento del entorno.

Ficha Técnica

Ubicación: Parrita, Puntarenas, Costa Rica.
Diseño arquitectónico: Mauricio Gamboa Leandro, con la colaboración de Martin Wells Downey y Álvaro Castro Bolanos
Diseño interno: Mauricio Gamboa Leandro
Interiorismo y mobiliario: Riviera Home Center
Diseño de piscina: Mauricio Gamboa Leandro y Bart VanStekelenburg, JUTURNA
Diseño de iluminación: Mauricio Gamboa Leandro
Diseño de jardines: María Esmeralda Vega Rojas
Diseño estructural: Mauricio Gamboa Leandro
Ejecución obra mecánica: Simón Saborío Obando, Hidro Servicios
Ejecución obra eléctrica : ESALE, Johnny Jimenez Brenes
Constructor: MA-GRIN S.A, José Antonio Quesada Quesada
Área total: 1496.05m2
Área construida: 291m2

 

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.

Por: Randall Zúñiga, periodista *rzuniga@nacion.com / Fotografías: Rodrigo Montoya

   

Inspiración Nativa

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Inspiración Nativa

Abierta al mar de Angra dos Reis, en Brasil, la Casa Folha contiene arquitectura indígena y materiales naturales en 800 m˛ diseñados con poesía por Mareines + Patalano

El pedido del cliente fue simple: “no quiero una hermosa casa en la que gasté una fortuna, para terminar pasando los días en un ranchito junto al mar, por el cual pague solo unos pocos pesos”. La respuesta – que no podría ser más directa – vino en forma de una construcción cuya estética enaltece a lo más esencial del patrimonio indígena brasileño, una oca Camaiurá (la casa típica de esa tribu).

Esa índole se traduce en la huella que la casa proyecta en el terreno y en su libre relación con el medio ambiente y en el mismo interior construido. “Buscamos complacer la necesidad humana de contacto con la naturaleza y con sus pares” explican los arquitectos Ivo Mareines y Rafael Patalano, los autores del diseño.

En el primer piso están ubicados los espacios más interesantes de la casa que invitan al convivio social. Se circula libremente por todos y cada uno y el entorno natural participa activamente del alma de la casa.

Los dormitorios son cuatro y están en la parte superior de la residencia para facilitar su privacidad. No por eso están encerrados, sino que se abren al mar con enormes ventanas de vidrio curvo y terrazas. Revestidos internamente con madera, como sus respectivos baños, no dejan dudas del favoritismo de los diseñadores por materiales naturales.

Compleja geometría

La cubierta – punto clave de la arquitectura – tiene el formato de seis hojas conectadas por el centro, como una flor. Su forma y tamaño protegen los ambientes de la insolación directa. La construcción está orientada de manera que pueda sacar provecho de la brisa que recibe directamente del mar.

Techos altos y la ausencia de paredes internas en el terreno mantienen la casa fresca todo el año, aun en un clima bastante cálido y húmedo como el de Angra dos Reis.

Cerca del 50% de las aguas de lluvia convergen en una columna central y son reaprovechadas en usos como el riego del jardín. Para sostener un diseño tan elaborado, fueron usados pilares de acero corten, que aportaron la flexibilidad necesaria al plano.

La mayoría de los materiales básicos de la obra – como bambú, cobre, madera, acero, vidrio y piedra - fueran aplicados en su estado natural y comprados de proveedores en un radio de menos de 500 km (bastante cerca, si se consideran las dimensiones continentales de Brasil). Esa diversidad de texturas y acabados le proporciona al diseño un ritmo orgánico y lo mimetiza con el entorno. Así era como lo quería el propietario. Ahora cuenta, con mucho orgullo, que vive en el mismo paraíso.

Ficha Técnica

Ubicación: archipiélago de Angra dos Reis, Rio de Janeiro, Brasil
Diseño arquitectónico: Mareines + Patalano Arquitetura
Miembros del equipo: Ivo Mareines, Rafael Patalano, Paula Costa, Flávia Lima, Rafael Pretti
Construcción: Laer Engenharia
Diseño de iluminación: Airton Pimenta
Paisajismo: Marita Adania
Consultores: Laer Engenharia (plomería y eléctrica), Abilitá Projetos (estructura metálica) y Andreas Hosch (estructura de madera)
Mobiliario: Mareines + Patalano, Caros Mota, Tora Brasil, Pedro Wseche, Magis
Tamaño del lote: 40 mil m˛
Área construida: 800m˛

 
Los Arquitectos

Ivo Mareines es graduado en Arquitectura por la UBC, de São Paulo e maestro en filosofía por la PUC (Pontificia Universidad Católica, por sus siglas en portugués) del Rio de Janeiro, Brasil. Rafael Patalano ha realizado sus estudios en la Universidad Federal del Rio de Janeiro. Juntos, en el 2001, forman el Mareines+Patalano, estudio que dio frutos como la Casa Folha, pre seleccionada para el premio Wan Awards Londres de mejor design residencial del mundo en el 2009. Los arquitectos se autodefinen como contemporáneos y no niegan la influencia de arquitectos como Renzo Piano, Frank Ghery, Herzog e de Meuron y Toyo Ito.


*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.

Por: Tania Bértolo, periodista | Fotografia: Leonardo Finotti