La montaña de Malpaís acoge esta obra de Isabel Clare y Rebeca Woodbridge, donde sus principales invitados son el bosque y la vista al mar.
Hace cinco años al dueño de Casablanca se le presentó la oportunidad de adquirir un lote en Malpaís... toda una invitación a levantar un paraíso tropical para escapar de la rutina londinense.
Por medio del agente de ventas del terreno, el propietario contactó a las arquitectas Clare y Woodbridge, quienes luego de un largo proceso de planeación (la mayoría via digital) y más de tres años de obras, lograron crear una casa ante todo, para disfrutrar.
A lo largo
El lote era el típico de estas zonas: ubicado en medio de una montaña en la cual se hizo terraza sin ningún tipo de planeación ni estudio. Estas condiciones significaron recibir un terreno labado por sus lados oeste y sur, por lo que el espacio efectivo para trabajar requería de una obra diseñada a lo largo.
Tanto la sala como la cocina permiten la entrada de la naturaleza, la luz y el aire fresco por medio de unas grandes láminas de vidrio plegables que se abren a todo lo largo.
El segundo nivel del proyecto se divide en dos unidades: a la derecha dos cuartos y un baño de visitas, y a la izquierda el dormitorio y baño principal. Las dos partes se unen por medio de un puente con pisos de madera y barandas de vidrio que generan una sensación de mayor amplitud.
El tercer nivel nació de una petición que hizo el dueño a última hora: una terraza apoyada sobre el techo de la casa. Clare y Woodbridge lograron resolver la caprichosa solicitud sin afectar el diseño original, con la particularidad de que el acceso se da por medio de unas escaleras con un grado de inclinación bastante pronunciado. “Era la única forma de integrar la escalera al diseño sin tener que recurrir a un acceso externo... afortunadamente el cliente aprobó la propuesta”, nos cuenta Clare.
El mar y la montaña
El cliente desde el inicio dejó claro que quería una casa enfocada en la vista al mar; el resultado final no podría haber sido más satisfactorio. No solo todo el primer nivel tiene grandes aperturas hacia el oeste, sino que de manera proporcional los dormitorios del segundo piso traen la vista al interior de la casa.
Sin embargo, el mar no es el único invitado de la obra. Clare y Woodbridge no limitaron la presencia de la natura verde, por el contrario decidieron integrarla a las cuatro caras de al casa. El cliente quería privilegiar el mar, pero no por eso había que esconder la montaña.
Las dificultades
Aparte de las condiciones topográficas, el lote no tenía conexión eléctrica ni servicio de agua para construir y vivir adecuadamente en la obra.
Los retos se siguieron sumando. El complicado estado de los caminos (que además empeoraban con el paso de los inviernos) limitaba el transporte de material mientras que la crisis económica mundial golpeó el presupuesto. Las arquitectas tuvieron que buscar alternativas para elementos contemplados por el diseño original.
El proyecto Casablanca fue un trabajo de mucha precisión que enfrentó muchos obstáculos y limitantes en el proceso. A pesar de ello la obra salió adelante, las arquitectas quedaron satisfechas con el resultado y, lo más importante, al cliente le encantó.
Ficha Técnica
Arquitectas: Isabel Clare y Rebeca Woodbridge (Pantomima y Asterisco). Empresa constructora: Conycon S.A. Ingeniería estructural: Ing. Rafael Cañas. Diseño electromecánico: Circuito S.A. Administración de proyecto: Nazca.
El arquitecto
Isabel Clare y Rebeca Woodbridge conforman la firma de diseño y arquitectura Pantomima y Asterisco desde el 2005. Entre sus proyectos se encuentran obras residenciales y comerciales como la Casa Montezuma (2008), la Casa Solinger (2009), el Spa Médico Villa Amaral (2009) en Escazú y el rescate del edificio del restaurante Le Numu del hotel Le Caméléon (2009) en Puerto Viejo.
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.
Por Mario Angulo, periodista / Fotografía: Germán Fonseca