La fachada norte y sur del conjunto de apartamentos El Cubil adorna sus ventanas con una cortina natural que la protege del sol y que la brisa del pacífico mece, como un verde flequillo. Andrés Morales partió de un edificio existente para constatar que, contra el sofoco, nada como una distribución acertada y la vegetación correcta.
Recuerda a un barco atracado, apuntando aun hacia el océano que lo empujó a tierra firme. A una centena de metros, entre la arena gris y las turistas rubias bronceándose, se mecen las palmeras de Playa Hermosa, en Guanacaste. Allí, el arquitecto Andrés Morales partió de la ampliación de un edificio existente para albergar 14 apartamentos con el nombre de El Cubil.
El astillero El acceso al conjunto de apartamentos El Cubil dirige hacia el Pacífico la punta de una obra alargada en un lote angosto y esquinero. La esquina alberga la entrada y el bloque de circulación entre cinco distintos niveles.
Los cinco pisos del edificio están dispuestos a lo largo de ese lote estrecho, con una pared ciega al este, y en el oeste el lobby, el módulo de escaleras y el ascensor. El acceso de cada uno de los 14 apartamentos que conforman El Cubil y la apertura de la ventanería se da al sur y al norte, minimizando el asoleamiento gracias a esta distribución y al ingenioso paisajismo.
Desde las calles que limitan el lote, la fachada se pierde entre las trenzas verdes que cuelgan de los maceteros incluidos en el diseño de todas las ventanas. En cada nivel, de forma perimetral, una macetera deja caer las plantas millonarias delante de las ventanas de los niveles inferiores, tamizando la entrada de luz y refrescando el aire que entra por los paños corredizos.
Siete primeros
En el primer nivel se encuentra un parqueo que aprovecha las curvas para ajustarse a la cara sur y dar espacio a los jardines, una pérgola en la terraza y las áreas sociales.
Además, entre la piscina para niños, adultos y el jacuzzi, Morales añadió una pantalla verde que brinda privacidad a los siete apartamentos del primer nivel. El área social de estos queda protegida gracias al paisajismo y en esta se desarrollan la sala, comedor, cocina, medio baño, cuarto de bodegaje y las escaleras al nivel de las habitaciones.
Siete restantes
El resto de los apartamentos se ubican a partir del tercer nivel, el cual, como en el caso de los primeros apartamentos, propone un amplio salón social donde se ubican sala, comedor, cocina y bodegaje. Allí, la vista del océano, la playa y el bosque cercano convierte cada ventana en un cuadro vivo que se integra al interior, aunada a las millonarias que bailan con la brisa.
En el tercer nivel se desarrolla una terraza y un barcito que completa el vínculo con el exteior de la manera más directa posible. Además, el apartamento ubicado al extremo oeste, cuenta con un amplio salón externo, protegido por la punta de la cubierta.
Todos los niveles permiten la ventilación de lado a lado en la obra, de norte a sur, aprovechando la angostura del proyecto para atravesar todos los espacios. Asimismo, permite una ventilación natural constante, cuyos posibles excesos son frenados por las colgantes protagonistas de esta obra.
El Cubil, paredes verdes mediante, propone 14 soluciones discretas en fachada, camufladas en el entorno playero, y otras 14 más contemporáneas a nivel interno, donde cada rincón está al servicio de las vistas y estas se ven homenajeadas hasta en los accesorios y el mobiliario. Se dice fácil.
Ficha Técnica
Ubicación: Carrillo, Guanacaste, Costa Rica Diseño arquitectónico: Andres Morales Aguiar. Diseño de interiores: Luisa Carranza, Arcadeco Mobiliario: Arcadeco Arte: Giovanna Tanzi Área de construcción: 1724 m2Área total: 2500m2
El arquitecto
Andrés Morales se graduó de arquitecto en la Universidad Autónoma de Centro América en 1997. Ese año fundó su empresa Andrés Morales Arquitectos, dedicada al diseño y a la construcción, con la cual ha diseñado y construido dentro y fuera del país.
Paralelamente, Morales funge como presidente de la Fundación de Arquitectura de Interés Social (FUNARIS), responsable de diseñar y construir obras sociales para las clases más necesitadas. En la Bienal de Costa Rica 2002 ganó Mencion Honorífica en la categoría de Arquitectura Sostenible por su obra Casa Larsen, y en 2010 y 2011 ganó distintos premios en los Americas Residential Property Awards, celebrados en Londres, con obras como Glass House (Highly commended, en la categoría de Mejor propiedad), Casa las Nubes (Mejor propiedad), Casa Pura Vista (Mejor Arquitectura) y Casa Pin (Mejor Propiedad).
*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.