- Por Randall Zuñiga
- Publicado 02/13/2008
- Arquitectura Comercial
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Calificación y comentario:




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Arte para el arte Tanto los materiales como las dimensiones del nuevo estudio –muy en especial la altura– debieron corresponder con las necesidades del proceso creativo y del producto final. “Discutimos muchísimo las necesidades en relación con la forma”, afirma Matamoros. Y la obra dio mucho más. En este caso, Matamoros requería que nada compitiera con su obra ni la distrajera durante la creación, así como la posibilidad de que toda su versatilidad artística tuviera las condiciones para aprovechar el espacio. Un claro ejemplo es la inclusión por parte de Cañas de una calle de teatro para iluminación profesional y un centro de almacenaje de la obra, donde estuviera fresca. “Yo quería un espacio que diera tranquilidad, que no me cayera encima”, dice la artista, “que me diera la posibilidad de cambiar de proyecto en el momento en que necesitaba”. Tales necesidades incluían la posibilidad de crear en exteriores, gracias a la extensión del espacio interno mediante una terraza. Esta primera terraza se une a la de su casa de habitación mediante un llamativo puente de color amarillo y añade líneas curvas que suavizan y aclimatan el espacio. “Rosella tenía clarísimo qué era lo que quería y eso te facilita el trabajo” asegura Cañas. El estudio, amplio, nítido y, sobre todo, funcional, está “hecho a las medidas de las necesidades de Rosella”, como dice Cañas. Eso se hace evidente cuando la artista describe su nuevo centro de creación: “Mi espacio me da paz, me da luz, me puedo sentar tranquilamente a trabajar, a crear, a pensar…”. *Adaptación Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la edición impresa. |
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Por: Randall Zúñiga / Fotografía: Kurt Aumair |
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